Bebe Rexha y David Guetta recuperan su relación musical para 'Sad Girls', su nueva colaboración
Su quinta canción conjunta promete convertirse en uno de los 'hits' del verano

Bebe Rexha y David Guetta actúan en los MTV Europe Music Awards, noviembre de 2022 / Ian West - PA Images
El verano se transforma siempre en una competición por conseguir la canción que marcará el recuerdo de los próximos meses. Precisamente, Bebe Rexha y David Guetta han sido dos artistas que, juntos o por separado, siempre han formado parte de nuestras fiestas veraniegas eternas, y este 2026 no parece que vaya a ser una excepción. Su nueva colaboración, Sad Girls, acaba de aterrizar en las plataformas de streaming y ya promete convertirse en su nuevo éxito conjunto.
El anuncio de la canción llegaba este pasado lunes 25 de mayo, cuando ambos se reencontraban en la alfombra de los premios AMA’s. Un vídeo publicado en el perfil de TikTok de Bebe Rexha, apareciendo junto al DJ y con el famoso audio “Okay, guys, we’re back. Did you miss us? Cause we missed you” [“Vale, chicos, estamos de vuelta. ¿Nos habéis echado de menos? Porque nosotros a vosotros sí”, en castellano], ya confirmaba que el lanzamiento de este hit iba a ser inminente.
La relación entre Bebe Rexha y David Guetta viene de lejos, no es nueva. Fue en 2014 cuando sacaron su primera colaboración, Hey Mama, junto a Nicki Minaj y Afrojack. A ella, le siguieron otras tres: Say My Name, con J. Balvin, en 2022; I’m Good (Blue) y One In A Million, en 2023. Ahora, recuperan su relación profesional para presentar Sad Girls.
LOS40 Dance
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‘Sad Girls’, el himno para las chicas tristes que disfrutan de la vida
A la primera escucha, Sad Girls podría parecer otro himno de electrónica diseñado para dominar festivales. Pero bajo su estructura de drop explosivo y estribillo coreable, que acaba quedándose en la memoria por mucho tiempo, la canción esconde una lectura más emocional: la de la tristeza que se disfraza de fiesta para poder sobrevivir a ella.
La letra retrata a una protagonista atrapada en el instante más contradictorio de la noche: el final de la fiesta. El “last call” no es solo el cierre del bar, sino el cierre simbólico de una relación. La bebida se va acabando, las luces empiezan a amenazar con encenderse y la realidad se acerca. Sin embargo, ella decide quedarse. No por diversión, sino por una especie de resistencia emocional.
El estribillo —“sad girls don’t leave ’til the last song” [“las chicas triste no se van hasta la última canción”]— funciona como una declaración. No se trata de romantizar el sufrimiento, sino de reconocer una forma de duelo moderno: bailar mientras duele, permanecer en el lugar donde ocurrió la herida como si el movimiento pudiera retrasar la despedida. Una despedida que termina llegando porque, de hecho, tal y como muestra en el visual oficial, va a terapia para intentar superarlo.

En los versos, la escena se vuelve más íntima y caótica. Las luces de neón, el alcohol y la multitud crean una especie de anestesia emocional. Bebe Rexha se repite que está bien, aunque no lo esté, en un mecanismo de negación. El club aparece así como un espacio ambiguo: refugio temporal donde no pensar, pero también escenario donde el recuerdo del otro se vuelve imposible de evitar.
El puente de la canción intensifica esa dualidad. La percepción se distorsiona (“quizá lo vi aquí, quizá desapareció entre las luces”), sugiriendo que la memoria y la realidad empiezan a mezclarse. Es el punto más frágil del tema: cuando la fiesta ya no es escapismo, sino una forma de quedarse atrapado en lo que se perdió.
Musicalmente, la producción de Sad Girls refuerza ese conflicto. La energía del estribillo libera tensión, pero no resuelve el dolor; lo convierte en movimiento, en un disfrute de la vida que se oculta bajo esa tristeza insuperable. Y es ahí donde se entiende la esencia de la colaboración entre Bebe Rexha y David Guetta: transformar emociones complejas en algo que se pueda cantar, bailar y, al mismo tiempo, no olvidar.
No es la primera vez que ambos artistas construyen un himno de estas características. Su trayectoria conjunta ya ha demostrado una capacidad especial para mezclar euforia y vulnerabilidad, y Sad Girls parece continuar esa línea, pero esta vez con un enfoque mucho más introspectivo.













