Mau y Ricky se miran de frente en ‘Ricky y Mau’: un espejo de sinceridad
Con este nuevo disco, los hermanos Montaner hacen el viaje musical más emocional de su carrera hasta el momento
Imagen promocional cedida por Be The One / FRANK PUENTES
Mau y Ricky —o Ricky y Mau, dependiendo de a quién a preguntes de los dos— han vuelto a redefinir su propia historia. Con el lanzamiento de Ricky y Mau, su quinto álbum, llega como un punto de inflexión en su carrera; un proyecto que se abre hacia la libertad emocional con un tono más personal y sincero. Un proyecto que no solo se escucha, también se siente y se vive desde el primer segundo en el que comienza a sonar Las Flores, el primer tema.
Publicado este viernes 29 de mayo, Ricky y Mau marca un giro respecto a su anterior etapa con Hotel Caracas. Si aquel trabajo exploraba un terreno más introspectivo, como homenaje también a Venezuela, a sus raíces, este nuevo capítulo apuesta por una energía luminosa que recorre los doce temas que componen el disco. Más que doce singles colocados en un orden determinado, parece una conversación: una manera de Mau y Ricky de mostrar a sus seguidores cómo son ellos. Qué se esconde detrás de la fama. Qué queda cuando se apagan los micrófonos.

Los hermanos venezolanos Mau y Ricky / FRANK PUENTES

Los hermanos venezolanos Mau y Ricky / FRANK PUENTES
El punto de partida de ‘Ricky y Mau’
El título del disco no es nada casual. Ricky y Mau surge de esa dinámica que los hermanos Montaner han mantenido durante meses en redes sociales: en tono de broma, “peleaban” y debatían el orden de sus nombres. Sin embargo, lo que empezó siendo un juego, terminó convirtiéndose en su siguiente proyecto y, más todavía, en un símbolo de complicidad y evolución. Una forma de reflejar que, más allá del nombre del dúo, lo importante es el vínculo entre ambos.
LOS40 Urban
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A lo largo de doce canciones —entre las que destacan Te quiero, su colaboración junto a Kapo, Las Flores y aiaiaiaiai, sus tres primeros adelantos—, Mau y Ricky se mueven entre distintos estados emocionales: el amor, la nostalgia, el caos de las relaciones modernas y la vulnerabilidad cotidiana. Todo ello envuelto en un sonido que mezcla el pop latino con una producción moderna y estribillos diseñados para permanecer en nosotros. El resultado es un disco que alterna momentos de alta energía con otros más íntimos, casi confesionales, donde las letras suenan cercanas, directas y sin artificios.

Un recorrido desde la profundidad y honestidad
Uno de los puntos emocionales más destacados del álbum es precisamente Las Flores, una canción escrita por Ricky para Mau, que aborda el paso del tiempo, la familia y la importancia de compartir el camino con quienes realmente importan. “A veces todo cambia cuando entiendes que no importa dónde estás, sino con quién estás ahí”, ha explicado el propio Ricky sobre el espíritu del tema.
En el apartado de producción, Ricky y Mau cuenta con nombres destacados como JonTheProducer, Daramola, Robbie Meza y la participación especial del francés Stromae en el tema 007, aportando una dimensión más cinematográfica y experimental al sonido del disco como si Mau y Ricky fuesen el mismísimo James Bond.
El álbum también se enriquece con colaboraciones de artistas como Lia Kali, Matisse y Marc Anthony, cada uno aportando matices distintos a un proyecto que busca precisamente la diversidad emocional. Desde la energía viral de Te Quiero junto a Kapo, hasta la intensidad adulta de Recordando con Marc Anthony, pasando por la magnetismo oscuro de Líos con Lia Kali, el disco construye un recorrido sonoro variado pero coherente.
Entre los temas más destacados también aparece AMAPOLA. Se trata de una canción de corte pop, construida sobre una melodía pegadiza y un estribillo persistente que remite a esas emociones intensas que se quedan dando vueltas en la cabeza mucho después de terminar la canción.
Una cercanía con sus fans
Más allá de los sucedido durante meses en Casablanca, en su estudio de Miami, en las semanas previas al lanzamiento, el dúo decidió llevar su música a escenarios reducidos en España y Latinoamérica, en una serie de experiencias íntimas donde el público pudo escuchar las canciones antes de su estreno oficial este viernes. Esa interacción directa acabó influyendo en la evolución del disco, con temas como aiaiaiaiai creciendo de forma natural gracias a la respuesta de los asistentes.
Ricky y Mau supone una manera distinta de entender la música. Es un disco que nace del juego, pero que se transforma en una confesión sincera y real de dos hermanos que, en realidad, nunca dejaron de ser esos niños con un sueño: dedicarse a esto.
El mayor cambio no está en el sonido, sino en la manera en que lo habitan: sin filtros, sin distancia y con la certeza de que, esta vez, la música no termina en el estudio, sino en la gente que la hace suya.













