Verónica Sanz, de ‘Al rojo vivo’ a la Feria del libro de Madrid con su novela sobre poderosos, sugardating y bandas latinas: “No estoy contando ninguna fantasía”

Hablamos con la periodista de los temas delicados que trata en 'Gente bien'

Verónica Sanz lanza su primera novela, 'Gente bien'. / Foto de Javier Ocaña cedida por Editorial Planeta

El rostro de Verónica Sanz es más que reconocible, es lo que tiene llevar tantos años colaborando en algunos los programas informativos más destacados de La Sexta. Ahora sale de su zona de confort para lanzar su primera novela. Aunque tampoco está tan alejado de su actividad diaria ya que se ha centrado en temas de actualidad que conoce de sobra como narradora del día a día.

Gente bien tiene a cuatro mujeres como protagonistas, las mamis ricas. Cada una de ellas con una historia de vida completamente diferente, profesiones diferentes, pero unidas por una amistad en una burbuja de élite que marca sus vidas. La autora consigue enganchar con una trama actual, llena de matices y que pone sobre la mesa temas como el sugardating, la maternidad tardía, la influencia de los poderosos, las bandas latinas o la diferencia de clases.

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Esta será la primera vez que pueda asistir a la Feria del libro de Madrid como autora además de como lectora.

Pregunta: Gente bien, primera novela, ¿te lo pensaste mucho?

Respuesta: No me lo pensé. Cuando realmente me decido a escribir mi propia historia, mi novela, -después de ser 40 años lectora y 25 narradora de la actualidad porque al fin y al cabo ya cuento las historias que ocurren en la realidad desde hace bastante tiempo-, tenía bastante claro el tipo de historia que quería contar. Por suerte, no tuve que estar dándole vueltas a qué es lo que iba a contar o algo así, que creo que hubiese sido un freno. Tenía muchas ganas de lanzarme con los temas y las obsesiones que arrastraba desde hacía algún tiempo.

Yo no hubiera escrito jamás la historia de Ávalos, para mí es un personaje que francamente no me atrae para ficcionarlo. Me parece más del mundo de Torrente que del mundo de Gente bien.

P: Hablamos de ficción, pero aquí hay mucha realidad.

R: Creo que no estoy contando ninguna fantasía. Después de muchos años tragándome tramas de corrupción, leyéndome los sumarios, viendo que hay cosas que se quedan en los márgenes de las investigaciones y de la justicia porque por muchos motivos no se llegan a investigar, porque no llegan a trascender, y ese tipo de cosas son las que han alimentado esta novela en cuanto a esa impunidad de los poderosos, que no es una impunidad total porque conocemos y constantemente hay juicios. Pero se escapan muchas cosas y eso lo he atestiguado, lo he podido ver.

P: Mencionas nombres y apellidos específicos, ¿tú tenías alguno así de específico en mente cuando escribías la novela?

R: Sí tenía nombres específicos en tanto a poderosos, porque yo a quien pongo como sugar daddy no es un político sino un empresario. Aparte, yo no hubiera escrito jamás la historia de Ávalos, para mí es un personaje que francamente no me atrae para ficcionarlo. Me parece más del mundo de Torrente que del mundo de Gente bien. No es lo mío. Pero sí que es verdad que todo lo que yo cuento viene de mi percepción de lo que ya he escuchado en la actualidad. Sin ponerle nombres y apellidos a la gente, todos ellos existen o son combinaciones de gente que existe y me permite contar una historia que creo que está bien armada, esto es lo que hay ahí fuera un poco llevado a la ficción.

Nunca he sentido envidia de llevar colgado de un hombro un bolso de 15.000 euros o de llevar un coche de 100.000, pero me ha gustado acercarme a los motivos por los cuales alguien toma la decisión de ir por la vida así y cuál es el coste de oportunidad que tiene, en el sentido de, a qué está renunciando.

P: ¿Cuán fan de Mujeres Desesperadas eres? ¿O de Big Little Lies?

R: Más de Lian Moriarty, de Pequeñas Mentirosas o Big Little Lies, pero Mujeres desesperadas me la he visto entera, me parece una serie fabulosa. Moriarty o Claudia Piñeiro, que es una escritora latinoamericana que también trabaja este tipo de domestic noir, -que son dramas domésticos, novelas que no son negras, pero sí un poco oscuras que a mí me atraen mucho-. Mujeres Desesperadas es una serie más luminosa, muy chula, a mí me gustó mucho, pero sí creo que la comparativa surge un poco de que son cuatro protagonistas femeninas que tienen todo el peso del relato. He apostado por ella claramente y eso lleva a algunos a decir, es como Sexo en Nueva York, pero no tiene nada que ver con Sexo en Nueva York. Con Mujeres Desesperadas, no mucho, pero te compro un poco lo que es mostrar el estilo de vida y los problemas que tienen, pero quizás se parece un poquito más a Big Little Lies tal y como lo lleva Nicole Kidman a la serie que me encantó.

P: Cuatro amigas con vidas aparentemente envidiables. ¿Por qué personaje de la actualidad has sentido tú una envidia así, si la has sentido en alguna ocasión?

R: Tengo que partir de la base de que no envidio esas vidas. Tal y como las he retratado he buscado enseñar que hay ansiedades, inquietudes y sufrimientos inherentes a cada clase social y a cada posición. Demasiado básico decir que los ricos también lloran porque es evidente que la muerte de una madre o un hijo afecta igual ya seas rico o no. Pero nunca he sentido envidia de llevar colgado de un hombro un bolso de 15.000 euros o de llevar un coche de 100.000, pero me ha gustado acercarme a los motivos por los cuales alguien toma la decisión de ir por la vida así y cuál es el coste de oportunidad que tiene, en el sentido de, a qué está renunciando. A lo mejor no está renunciando a nada porque realmente es un millonario de los que le sale dinero por las orejas, pero hay gente que no, que prefiere mostrar una ostentación y se lo quita de otras cosas. A mí me interesaba explorar ahí. Si tengo que tener envidia de algo, sería de algo distinto, no de esa vida perfecta, porque no creo en ella.

P: La verdad es que yo leía la novela y me decía a mí misma, qué bien no ser una mami rica tal y como pintabas sus vidas.

R: Las cuatro son muy diferentes, están en esa posición de mamis ricas por motivos distintos. Quizás con la que más me puede identificar es con la médico, en el sentido de que es una currante y una trabajadora que lo que quiere es no depender de nadie y quiere generar su propia riqueza y es una mujer ambiciosa y creo que hay que poner en valor esa ambición que a veces por ponerle la etiqueta de femenina, se denosta o se convierte en algo negativo, y en absoluto. Ole por todas las mujeres que tienen proyectos y los pelean hasta el final, por supuesto, sin pasar, como en otros personajes de la novela, los límites de la moral y los escrúpulos.

P: Tus protagonistas son mujeres aparentemente fuertes, pero al mismo tiempo muy frágiles. Al final una contradicción propia del ser humano, ¿no?

R: Por supuesto, no existiría la fortaleza si no supiéramos lo que es la fragilidad. Un interior que siempre es frágil requiera de una coraza muy fuerte para vivir en el día a día. Ellas utilizan esa coraza y son fuertes a su manera. Pero no hay nadie que sea solo fuerte porque entonces sería como un tronco o una piedra. Es necesaria esa fragilidad, esa flexibilidad, esa capacidad de adaptarte, pero tenemos que protegernos de los que nos encontramos.

La edad de acceso a la maternidad cada vez es mayor en España, hay unos motivos detrás y eso hace que cada vez tengamos menos nacimientos en nuestro país y eso socialmente, demográfica e incluso económicamente es una situación que tiene que preocuparnos a todos.

P: Otro de los temas que pones sobre la mesa es el de la maternidad vista desde diferentes puntos de vista. ¿Se puede cuestionar cómo una mujer afronta su maternidad?

R: Por supuesto, claro que sí, por qué no. Cada una es libre de afrontar esa situación igual que cada hombre también es libre de afrontar ese momento de su vida en el que decide tener descendencia o no, pero más que cuestionar, planteo diferentes momentos. En el caso de Elena, una de las protagonistas, ella tiene hijos prácticamente cuando le da la gana porque lo tiene todo resuelto. Hay otras que, a lo mejor, no han visto el momento, en el caso de Minerva, porque estaba teniendo una carrera que le exigía mucha dedicación y estaba teniendo mucho éxito. Es lógico que una mujer decida, en ese momento, frenar la parte de la maternidad si es que la apetece y dejarlo para más adelante porque ahora tiene algo que no sabe si lo va a poder recuperar. No sé si eso es un cuestionamiento, pero es una realidad. La edad de acceso a la maternidad cada vez es mayor en España, hay unos motivos detrás y eso hace que cada vez tengamos menos nacimientos en nuestro país y eso socialmente, demográfica e incluso económicamente es una situación que tiene que preocuparnos a todos.

P: Eso lleva a una maternidad cada vez más tardía, ¿crees que eso tiene algún reflejo en los niños que estamos criando?

R: En los niños, no. Una mujer al final siempre lo va a hacer lo mejor que pueda. Si es muy joven le va a faltar experiencia seguramente o como esquemas de cómo afrontar la vida. Si tiene 40 años va a tener una madurez que a la hora de afrontar la maternidad le va a ayudar mucho, aunque seguramente le va a faltar energía porque claro, con 40, dormir menos, irte a trabajar y cuidar a un bebé va a ser más duro que con 20, pero no creo que eso afecte a los niños en su crianza.

P: Decías que te identificas un poco más con la médico, pero muchos pueden verte en Minerva por la profesión que compartís. No sé si alguna vez has sentido ese vértigo a la desaparición social.

R: El dibujo de Minerva lo he hecho desde la observación más que desde la introspección. Quien lea la novela se va a dar cuenta que identificarse con una persona que en cierto momento demuestra que no tiene unos valores muy buenos, que carece de escrúpulos, es un tiburón… Ese personaje realmente existe y no solo en la televisión, existe en muchos otros sectores, pero yo conozco mucho mejor la televisión. Por eso he querido ponerla, porque me atrae como personaje, pero para mí los valores son otros. Me siento más identificada con Elena en cuanto a la familia primero y en el estar muy feliz de haber tenido a mis hijos en un momento en el que mi carrera estaba despegando, pero dices, yo ahora lo que quiero es parar un momento y luego ya seguiremos, y así ha sido, que con Minerva que primero piensa, antes vamos a estar en la tele y no quiero tener hijos y los tiene a los 42 y se encuentra con una situación compleja de cansancio. Pero no me identifico con esa falta de escrúpulos o desde el cualquier precio para seguir ahí. ¿Tengo miedo a la desaparición de televisión? No, es algo con lo que he convivido desde que empecé. Siempre he tenido muy claro que este es un lugar y creo que la radio también lo puede ser, en el que estás y quizás mañana ya no estás y tienes que aprender a convivir con ello. Reconciliarte con que algún día no vas a estar por el motivo que sea. Siempre he intentado tenerlo muy claro y me gustaba la idea de explicar que no todo el mundo piensa así.

Los hombres han empezado también a vivir sin tapujos un injerto capilar, una inyección de ácido hialurónico o de botox, lo que sea.

P: Elizabeth deja su trabajo como médico en el hospital para abrir una clínica de estética. Su marido, médico también, no lo entiende, ¿tú lo entenderías si fuera una amiga tuya?

R: Por supuesto. La carrera de Medicina son 6 años, más la especialidad, pone que te plantas en 10 u 11 años de un trabajo durísimo. Te vas a la sanidad pública, -que es maravillosa, pero sobre todo para nosotros los usuarios-, y tienes a los médicos, a lo mejor cobrando, 2000 euros al mes como mucho y haciendo guardias –no en el caso del dermatólogo, pero sí a lo mejor de otro especialista- por un trabajo durísimo, con una responsabilidad altísima y sometidos a mucha tensión. ¿Si yo puedo entender que una persona deje la sanidad pública por irse a la privada para vivir mejor? Por supuesto que lo puedo entender. Me dará pena porque ojalá nuestros médicos estuvieran mejor reconocidos y mejor pagados. Si al final dices, tengo responsabilidades, estoy trabajando con la salud y vida de seres humanos y no tengo tiempo para atenderles ni para mí, ni puedo pagarme una casa –les está pasando en Islas Baleares que no pueden ir los médicos a trabajar a sus hospitales porque no se pueden permitir un alojamiento-, claro que entiendo que se vayan a la sanidad privada si allí encuentran un camino en el que ganan más dinero lo entiendo cien por cien.

P: Tú trabajas en un mundo muy de imagen, ¿cómo llevas esa normalización de los retoques estéticos?

R: La llevo sobre todo bien tanto en cuanto los hombres han empezado también a vivir sin tapujos un injerto capilar, una inyección de ácido hialurónico o de botox, lo que sea. El hecho de que cada uno tome la decisión que tome, no es una obligación de las mujeres estar sometidas a eso, ni de los hombres, pero vivimos en el mismo magma. No es exclusivo de las mujeres el hecho de decidir dar el paso, que no es obligatorio, pero los hombres también tienen esa opción y la viven de una manera más natural. Me gusta la normalización en tanto en cuanto se extiende entre los géneros, no solo entre las mujeres.

P: Irina y un marido discapacitado tras sufrir un ictus, ¿se justifica así la infidelidad?

R: Por supuesto que no. Nada justifica una infidelidad. El caso de Irina, creo que vive más en un vacío existencial, pero la culpa es más del hecho de que abandona su carrera profesional por ser la mujer de un hombre muy poderoso que, en un momento dado, le ofrece una vida muy excitante de viajes y mucho dinero. Deja de lado su carrera y su independencia y se mete en una jaula de oro. Además, esa jaula de oro empieza a ser más asfixiante porque su marido ya no le ofrece esa vida y ya solo queda la jaula. Ella no está buscando la infidelidad, porque sus infidelidades son aventuras que no tienen ninguna trascendencia. Está simplemente en un proceso autodestructivo porque no se encuentra a sí misma y toma caminos para evadirse.

Muchos hombres desde muy jovencitos –también mujeres, pero afecta más a los hombres- perciben las relaciones sexuales de una manera más agresiva, más violenta, donde el afecto ya no tiene un papel preponderante y para poder pensar que lo están pasando bien necesitan estímulos más fuertes.

P: Elena con su marido visita lugares poco convencionales para ser observados mientras practican sexo, ¿somos más abiertos en ese sentido o se sigue viendo como algo turbio?

R: Creo que en este caso ella se pliega a un deseo de él porque ha ido percibiendo que cada día es más difícil tener intimidad con su marido porque a él le gustan otras cosas. Podemos llevárnoslo a la presencia cada vez mayor del porno en las pantallas, incluso de chavales muy pequeños, que les provoca un entendimiento o un acceso a las relaciones sexo-afectivas distintas. Muchos hombres desde muy jovencitos –también mujeres, pero afecta más a los hombres- perciben las relaciones sexuales de una manera más agresiva, más violenta, donde el afecto ya no tiene un papel preponderante y para poder pensar que lo están pasando bien necesitan estímulos más fuertes. De alguna manera esa escena es el reflejo de que Javier necesita estar con prostitutas, con mujeres muy jóvenes, necesita elevar el estímulo en su sexualidad y es algo que con su mujer solo consigue si van a un lugar donde son observados si practican sexo. Pero ella no lo vive de la misma manera, lo vive desde un punto de vista más natural o conservadora y sigue sus pasos para tenerle a su lado, pero es posible que no sea lo que le haga sentir mejor.

Es un problema que detecto que existe con OnlyFans, con etiquetas como sugardating, que no dejam de ser un blanqueamiento de la prostitución o de la venta de los cuerpos de las mujeres.

P: Aparece una quinta mujer, de una clase social completamente diferente. ¿Siempre tienen las de perder?

R: Esa quinta mujer reúne las condiciones de vulnerabilidad más extrema. Es una mujer migrante, una mujer pobre y muy joven y sola. Está realmente en una situación de vulnerabilidad que puede llevarla a la precariedad laboral, ella pasa por ahí, o al margen de la prostitución. Pero con el añadido de que ella no es consciente o no quiere ser consciente de que el trabajo que está ejerciendo es de prostituta, pero, porque tiene un envoltorio muy bonito. Es un problema que detecto que existe con OnlyFans, con etiquetas como sugardating, que no deja de ser un blanqueamiento de la prostitución o de la venta de los cuerpos de las mujeres. Le ponemos un lazo y parece que como se llama sugar (azúcar) no es lo mismo. Ella compra ese relato porque en un momento dado le interesa, pero también empujada por su propia situación de vulnerabilidad.

P: Pones sobre la mesa ese concepto del sugardating que cada vez está más extendido.

R: No deja de ser una etiqueta nueva para algo que lleva existiendo desde toda la vida que es la prostitución, el comercio con las mujeres y me parece que es tan poco ficción, o tan poco irreal como que hemos tenido un ministro del gobierno de España, hasta hace cuatro días, que no solo conocemos su vida disoluta, sino que, además, con dinero público él estaba pagando a sus acompañantes de pago para estar en empresas públicas sin trabajar y a través de mordidas. Las gestionaba un empresario, les ponía un piso y se las llevaba a viajes oficiales. Un ministro del gobierno de España se ha llevado a una mujer a la que conoció con una cita concertada a través de una agencia, a viajes oficiales pagándole 1000 euros por acompañarle a cada viaje. Creo que vale la pena que nos quitemos la venda y, aunque él las llame novias, y su amigo Víctor de Aldama las llamara señoritas, alguien diga, no perdona, usted haga lo que quiera, en el sentido de que ya le juzgará la historia o la justicia, pero no vamos a no llamar a las cosas lo que son, y eso es comercio con cuerpos y eso es prostitución. Encima, el asunto del sugardating cada vez pone el foco en mujeres más y más jóvenes. Estas de las que yo te estoy hablando, por ejemplo, para sacar de la ficción lo que pienso que está en la realidad, eran muchachas de 22 o 23 años, pero las hay más jóvenes. No sé muy bien dónde está el límite, pero me da la sensación de que no lo hay. Lo que pasa es que no todos los casos afloran.

Nativos españoles, da igual si son descendientes o no de personas migrantes, encuentran en esas bandas un camino de identificación, pertenencia, de sentido y en la delincuencia una forma de evasión o de conseguir objetivos con que con el trabajo no se consiguen.

P: Con ese personaje, Daisy, introduces el mundo de las bandas latinas. Tú, como periodista de informativos habrás tenido que hablar de ellas en muchas ocasiones. Como madre de niñas, ¿es un tema que te preocupa especialmente?

R: Tienes que estar atento a los fenómenos que tienes alrededor y que pueden ser potencialmente peligrosos para la infancia y la adolescencia. Las bandas están teniendo un auge en Madrid y otros lugres de España, ni siquiera son solo latinas ya. Tienen un origen latino porque viene de la República Dominicana o vienen de Colombia, pero evolucionan de forma que ya, nativos españoles, da igual si son descendientes o no de personas migrantes, encuentran en esas bandas un camino de identificación, pertenencia, de sentido y en la delincuencia una forma de evasión o de conseguir objetivos con que con el trabajo no se consiguen. Este tipo de delincuencia está en auge y supongo que los padres y madres trabajamos lo mejor para evitar que nuestros hijos se sientan atraídos por cuestiones así. Mis hijas todavía son pequeñas, no están en la franja de posible captación de una banda de este tipo, pero claro, mantengo los ojos abiertos.

P: Por ponerle un apunto miusical, ¿qué canción crees que podría servir de perfecta banda sonora?

R: Lady Gaga, porque amo, amo a Gaga. Vamos a poner Killer. Es una artista descomunal que tiene todo lo que a mí me atrae de una artista, una voz increíble, una mente prodigiosa, ella compone sus canciones, imagina universos en los que no hemos estado. Ella cuando nos trajo Telephone y monta esas performances, o Bad Romance, ¿hola? Te pones los rulos en la cabeza y, de repente, todo funciona. Tiene una imaginación, una creatividad, una inteligencia, y esa travesura de mostrar esa inconformidad con el statu quo, con lo que hay, que a mí me encanta. Me fascina, la fui a ver a Barcelona en octubre y tiene un directo espectacular. Soy muy fan de Gaga. Me parece una artista con mayúsculas.

P: Ya para acabar, tu primera Feria del Libro como autora, ¿qué sensaciones te genera tener que estar tú a tú con tus lectores?

R: El 7 de junio a las 18h, en la caseta de Planeta, primera vez que voy a estar firmando. Tengo muchas ganas, me apetece mucho. Tengo ganas de salir y hablar con lectores y lectoras de la novela y ver qué me cuentan.