Cristina Sánchez (Pacto Mundial de la ONU): "No estamos dando los pasos necesarios para frenar el cambio climático"
Con motivo del Día Mundial del Planeta, entrevistamos a la directora del Pacto Mundial de la ONU España, que junto a PRISA y LOS40 impulsa la campaña 'Mover por el Planeta'.

Cristina Sánchez, directora del Pacto Mundial de la ONU (foto: D.C.).
Presentada con motivo del Día Mundial del Medioambiente, la campaña 'Mover por el Planeta’ tiene un objetivo claro: trasladar la sostenibilidad al terreno de lo cotidiano y reforzar la idea de que la transición ecológica no depende solo de grandes decisiones institucionales, sino también de la suma de gestos diarios. Una iniciativa que llega en un contexto especialmente sensible, marcado por la sobreinformación, el negacionismo climático y el debate sobre el greenwashing. De todo ello y mucho más hablamos con Cristina Sánchez, directora del Pacto Mundial de la ONU en España.
Para quien no te conozca, ¿quién eres y en qué consiste tu trabajo?
Soy Cristina Sánchez y tengo la suerte de dirigir el Pacto Mundial de la ONU en España, una iniciativa creada por Naciones Unidas para trabajar con el sector empresarial e incorporar la sostenibilidad en las estrategias de negocio. Abarcamos la parte medioambiental, la social y la de buena gobernanza, y en España contamos con alrededor de 2.000 entidades adheridas dentro de una red global de unas 25.000.
LOS40
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Si tuvieras que resumir en una sola idea qué significa ser un "Mover por el Planeta", cuál sería
Es un movimiento colectivo basado en la idea de sentirnos acompañados y actuar juntos. Ser un 'Mover por el Planeta' significa tener conciencia, compromiso y, sobre todo, pasar a la acción a través de pequeñas decisiones cotidianas que, sumadas, generan un cambio real.
La crisis climática lleva años ocupando titulares, pero los indicadores ambientales siguen deteriorándose. ¿Estamos fallando a la hora de comunicar el problema?
Tenemos que ser críticos y reconocer que podemos mejorar en ambos ámbitos. Por un lado, hay un exceso de información que puede generar sobrecarga en una sociedad hiperconectada, donde se reciben constantemente noticias preocupantes. A eso se suma el crecimiento del negacionismo en los últimos años, que alimenta las fake news y un clima que no ayuda. Desde Naciones Unidas creemos en la ciencia y no queremos distraernos con el ruido. Los datos son claros: no estamos dando los pasos necesarios para frenar el cambio climático. No lo estamos haciendo bien. Al mismo tiempo, también hay que reconocer avances, especialmente en el ámbito empresarial, donde ha crecido el compromiso con la reducción de emisiones y la descarbonización. Es un proceso complejo y de largo recorrido, porque transformar los modelos de producción no es algo que se haga de un día para otro. Hay que mantener la ambición y seguir trabajando. Y en ese sentido, los medios de comunicación tenéis un papel fundamental en la lucha contra el negacionismo y la difusión de información basada en la ciencia.
Cada vez más empresas hablan de sostenibilidad, pero también parece existir un cierto cansancio ciudadano ante mensajes que perciben como’ greenwashing’. ¿Cómo puede una compañía demostrar que su compromiso es real y no una simple estrategia de imagen?
Es cierto que existe una preocupación creciente por el greenwashing, y de hecho ya hay legislación para regularlo. Es lógico: a la ciudadanía no le gusta que le mientan. La clave está en diferenciar entre comunicación y gestión real. La sostenibilidad no puede ser un argumento de marketing: tiene que ser una herramienta de gestión integrada en la estrategia de la empresa. A partir de ahí, debemos ser más críticos con toda aquella información que no esté vinculada a acciones reales y verificables. Las empresas son conscientes de que hoy existe una ciudadanía más exigente y que el riesgo reputacional de no cumplir lo que se promete es muy alto. Por eso no basta con mensajes: lo importante es ver acciones concretas en el día a día, compromisos claros y cómo se están ejecutando. También es importante evitar el abuso de términos como "eco" o "natural" sin contenido detrás, y reforzar la transparencia con datos, certificaciones y evidencia científica accesible.
"Es fundamental defender el concepto de acción colectiva: la suma de pequeños gestos sí genera un impacto real"
La campaña ‘Mover por el planeta’ invita a actuar desde los hábitos cotidianos. ¿Cómo podemos trasladar a la ciudadanía la importancia de ese cambio de mentalidad?
A veces, al hablar solo de las consecuencias del cambio climático, se transmite la idea de que las acciones individuales no tienen impacto y se pierden en un conjunto demasiado grande. Y eso no es así. Es fundamental defender el concepto de acción colectiva: la suma de pequeños gestos sí genera un impacto real. Y no solo de la ciudadanía, también de las empresas y de las instituciones. Desde Naciones Unidas trabajamos precisamente en esa lógica de colaboración y ambición compartida. Y esta campaña nace de ahí: de la idea de que podemos empoderar a las personas desde la acción cotidiana, sin cargar todo el peso sobre el individuo. Hablamos de consumir de forma responsable, apostar por la movilidad sostenible, reutilizar productos, reducir el desperdicio o incorporar criterios de sostenibilidad también en el turismo. Se trata de dar herramientas y fomentar una implicación positiva.

Cristina Sánchez, directora del Pacto Mundial de la ONU (foto: D.C.).

Cristina Sánchez, directora del Pacto Mundial de la ONU (foto: D.C.).
Muchas personas quieren consumir de forma más sostenible, pero perciben que eso conlleva comprar productos más caros o menos accesibles. ¿Hasta qué punto la sostenibilidad sigue siendo un privilegio para una parte de la población?
Es cierto que en algunos casos los precios pueden ser más altos, por ejemplo cuando hablamos de productos de proximidad o con determinadas certificaciones. Pero, en términos generales, la sostenibilidad es también un factor de competitividad. En muchos casos implica eficiencia: por ejemplo, el ahorro energético en la gestión empresarial puede reducir costes que, a largo plazo, deberían reflejarse en el precio final. Estamos en un proceso de transformación que requiere tiempo y colaboración entre actores públicos, privados y ciudadanía. La idea es avanzar hacia productos sostenibles que sean también competitivos. De hecho, ya hemos superado el debate de si la sostenibilidad es positiva o no: ahora el reto es demostrar que también puede serlo para el bolsillo. Y los consumidores ya están empujando en esa dirección: el 36% de los jóvenes tiene en cuenta el historial de sostenibilidad de las empresas cuando compra.
Hablando de empresas: no todas lo hacen igual de bien… ni igual de mal. ¿Qué sector empresarial español cree que está liderando de verdad la transformación sostenible y cuál considera que necesita acelerar más el paso?
No me gusta hacer rankings, porque todas las empresas están haciendo esfuerzos, pero sí hay sectores que avanzan más rápido por su contexto regulatorio o su exposición internacional. El sector energético es uno de los más avanzados en compromisos de descarbonización e innovación. También el sector financiero, especialmente la banca, y el ámbito de la inversión, que está actuando como palanca al orientar capital hacia empresas más sostenibles. Esto es importante porque las empresas más sostenibles tienden a ser más resilientes y estables a largo plazo. La pandemia o los conflictos recientes han demostrado la importancia de contar con modelos de negocio sólidos y preparados para la incertidumbre. En cualquier caso, más que por sectores, el avance depende de empresas concretas: dentro de un mismo sector hay compañías muy comprometidas y otras que no lo están tanto.
Puedes preocuparte por tu situación económica y al mismo tiempo mantener hábitos responsables en tu vida diaria
Los jóvenes son una de las generaciones más concienciadas con la emergencia climática, pero también una de las más afectadas por problemas como la precariedad o el acceso a la vivienda. ¿Cómo se puede pedir compromiso ambiental cuando existen otras preocupaciones tan urgentes?
Es una realidad que las prioridades se han reajustado. También lo hemos visto en las empresas, donde en algunos casos ha habido una ralentización de ciertos compromisos debido a crisis recientes como la energética. Los jóvenes tienen hoy dificultades muy reales, como el acceso a la vivienda, y eso hay que tenerlo en cuenta. Pero también son el grupo más comprometido con la sostenibilidad según los datos. No son dos cosas incompatibles. Puedes preocuparte por tu situación económica y al mismo tiempo mantener hábitos responsables en tu vida diaria. No tiene por qué haber conflicto entre ambas dimensiones.
2030 parecía muy lejano, pero está a la vuelta de la esquina. ¿Llegamos a tiempo a los compromisos que nos marcamos para hacer del planeta un mundo un poco mejor?
A día de hoy, solo el 18% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible están en camino de cumplirse, lo cual es preocupante. Aun así, no debemos tirar la toalla. Los objetivos requieren una visión a largo plazo y, sobre todo, acelerar la acción. No basta con compromisos: hay que pasar a hechos concretos. También es importante reconocer avances en ámbitos como la educación, la salud o la igualdad de género. El progreso existe, aunque sea desigual.













