Lo de Addison Rae, PinkPantheress y Jade en Primavera Sound 2026 es la prueba: 'The future of pop is bright'

El Día 2 del Primavera Sound en el Parc del Fòrum remontó el vuelo gracias, en parte, a tres divas internacionales

Jade en concierto en Primavera Sound 2026. / Xavi Torrent

La segunda jornada de Primavera Sound 2026 tenía un gran reto por delante: sobreponerse al chaparrón del día anterior y hacer olvidar el jarro de agua fría —o más bien la garrafa— de las lluvias torrenciales, que obligaron a cancelar a los headliners (Doja Cat, Bad Gyal, Massive Attack y Alex G). Y, si algo salvó el Día 2 del festival en el Parc del Fòrum de Barcelona, fue el pop. Y es que el género goza de buena salud y, sobre todo, de una cantera más que prometedora.

El primer plato fuerte del evento tuvo lugar a las nueve de la noche en uno de los dos escenarios principales. Addison Rae, como cabeza de cartel, se daba cita con el público para desplegar una superproducción que había mostrado al otro lado del charco, en Coachella, donde ya presentó The Fame and Glory Show, un concierto que combina teatralidad, espectáculo, sensualidad, energía y mucho, mucho baile.

Cuando llegó la hora señalada, la estadounidense se subió a una plataforma en forma de jaula con un vestido victoriano y un lazo "sangrante" en el corazón. Y, acto seguido, Diet Pepsi, combinada con elementos de Fame is a Gun, inauguró su set.

Con Money Is Everything y New York, Addison parecía por momentos hija de la mismísima Marilyn Monroe, y no solo por el collar que adornaba su cuello o el eco de Diamonds Are a Girl's Best Friend, sino por su carisma disfrazado de una falsa ingenuidad e inocencia escénicas que juega a favor de su personaje.

Ahora bien, su verdadero parecido caló entre los asistentes con I Got It Bad, que incluía un sample de ...Baby One More Time de Britney Spears. Con sus movimientos, su vestuario (apenas un bikini o conjunto de ropa interior de cuero blanco), su micrófono de diadema y hasta el piercing del ombligo, dejó claro que se postula como digna heredera de la Princesa del Pop.

Entre acrobacias, contorsionismos y portés casi imposibles, Rae se abalanzó sobre el público en busca de un grito icónico; el de Von Dutch Remix, la canción que comparte con Charli XCX (headliner el año pasado en el mismo mainstage). Tras (Brat) Summer Forever, In the Rain y Times Like These, la artista se puso la boina negra para, seguidamente, recorrer la pasarela que dividía la pista en dos y comprobar de primera mano que el público la venera. Como una mesías, ella misma se lanzó ciegamente en los brazos de las personas que se encontraban en las primeras filas y, de no ser por la agilidad del equipo de seguridad, habría sido engullida por sus fans y alguna que otra peluca rosa.

Temas como Aquamarine, Headphones On y High Fashion completaron su concierto de una hora de duración que terminó con un reprise de Diet Pepsi y una lluvia de confeti rojo.

El turno de Jade Thirlwall llegaría dos horas y media más tarde, es decir, a las doce y media de la noche; algo que permitió gozar con el rollazo de Role Model y sentirlo todo con el directo de The Cure. Aunque no era la primera vez que actuaba en Barcelona, la británica debutaba en Primavera Sound y se presentaba ante el público español (y no tan español) como solista en un set marcado por la emoción, la nostalgia y la reivindicación de los derechos LGTBI en pleno mes del orgullo.

La autora de It's Showbiz Baby pisó el escenario del Parc del Fòrum con fuerza a ritmo de It Girl y FUFN (Fuck You for Now). Alejándose del formato dramático de su gira propia por teatros, Jade apareció con un total look deportivo que, a pesar de ser un chándal, no le restó ni peso ni intención a su performance.

Tras un primer medley formado por If My Heart Was a House, Midnight Cowboy, This Is What We Dance For y Use Me, a la joven se le pusieron los ojos vidriosos cuando introdujo Before You Break My Heart y escuchó la voz de su yo niña en los altavoces interpretando esa canción.

Inmediatamente después de Plastic Box, la cantante hizo muestra de su derroche vocal (ese que ya conocíamos y que su etapa en solitario ha potenciado aún más) con Fantasy. Todo ello, para enlazarlo con el primer homenaje a Little Mix de la noche: Wasabi, seguido de Gossip y Boy crazy.

El público se volvió loco sin saber que no sería el único guiño a su pasado como integrante de una de las mayores girlbands de la última década. Así, sorprendió con un segundo medley compuesto por éxitos como Touch, Reggaeton Lento remix, Salute, Power, Woman like me y Shout out to my ex.

Finalizó interpretando Church y Angel of my dreams, el single con el que emprendió su camino como popstar y que, en sus propias palabras, "quizá fuera el que la llevó hasta el Primavera Sound".

Por último, pero no por ello menos importante, resultó especialmente complicado encontrar un hueco para disfrutar de PinkPantheress. Cuando apenas quedaban diez minutos para su concierto, allí no cabía ni un alfiler. Pista, graderíos y hasta zonas que dejaban divisar el set desde lejos estaban atestadas de personas. El Cupra Stage se le quedó pequeño e incluso hubo quienes directamente se quedaron fuera, abocados a buscar alternativas dentro de la programación.

Visto lo visto, en el Primavera Sound todo el mundo la conocía. Quizá por ello, Illegal y su viral frase "My name is Pink and I'm really glad to meet you" fue la última canción de su actuación. Dejó las presentaciones para el final y puso a todo el mundo a saltar con hits tan destacados como Stateside, Girl Like Me, Tonight y Boy's a Liar pt. II.

Acompañada por un DJ y un grupo de danza formado por cuatro bailarines, Victoria (que así es su nombre de pila), demostró que sabe trasladar a la perfección los códigos y el lenguaje de la generación Z a su música. Y eso es algo que conecta con una audiencia suficientemente amplia como para cuestionar por qué no fue headliner de un macrofestival de este calibre.