El paraíso para aves que nació de una mina y ahora está en peligro: Madrid podría perderlo para siempre
Las Lagunas de Ambroz, un inesperado refugio de biodiversidad, enfrentan una denuncia judicial y el regreso de la actividad minera en un conflicto que enfrenta naturaleza, política y urbanismo.
Las Lagunas de Ambroz, en Madrid. / Vicente Méndez
No todos los madrileños las conocen, pero a pocos minutos del centro de la capital, las Lagunas de Ambroz se han convertido en un caso único de renaturalización accidental. Lo que fue una antigua mina de sepiolita terminó inundándose tras años de filtraciones, y con el tiempo el agua transformó el terreno en un ecosistema inesperado. Hoy, entre carriles, naves y ruido urbano, este enclave es un refugio de más de 150 especies de aves.
El origen de este espacio está en la actividad minera desarrollada entre finales de los 90 y mediados de los 2000. Tras su abandono, el agua ocupó las excavaciones y la vida empezó a colonizar el entorno casi sin intervención humana. Lo que parecía un terreno degradado acabó convirtiéndose en un ejemplo de biodiversidad espontánea, con flora y fauna que encontraron aquí un nuevo hogar.
Pero ese equilibrio es frágil. La Comunidad de Madrid ha reactivado la concesión para la extracción de sepiolita a la empresa Tolsa, una decisión que ha reabierto el conflicto. Para el Gobierno regional, se trata de aprovechar un recurso estratégico; para colectivos ecologistas y parte de la oposición, supone ignorar la existencia de un ecosistema ya consolidado y de alto valor ambiental, descrito como un “tesoro natural urbano”.
Posible delito contra el medio ambiente
En este contexto, Más Madrid ha llevado el caso a la Fiscalía Provincial con una denuncia que apunta a posibles delitos contra el medio ambiente y prevaricación urbanística. El partido sostiene que la prórroga minera se ha aprobado utilizando informes antiguos y sin tener en cuenta la evolución ecológica del espacio durante las últimas dos décadas, lo que consideran una decisión administrativa cuestionable.
Desde Más Madrid denuncian que "se está sacrificando la naturaleza por la mina"
Los ecologistas, por su parte, alertan de un impacto directo sobre especies protegidas. Entre ellas, el avión zapador, que estaría abandonando zonas de nidificación por las obras. También denuncian la alteración de taludes y la presencia de maquinaria en áreas sensibles. Hablan de un proceso de deterioro acelerado y de una pérdida de hábitat irreversible si la actividad continúa.
Desde el ámbito político, el concejal de Más Madrid, José Luis Nieto, ha sido especialmente duro al denunciar que "se está sacrificando la naturaleza por la mina". Sus declaraciones apuntan a una falta de planificación que, según afirma, ignora estudios recientes sobre biodiversidad y prioriza intereses económicos por encima del entorno natural, en lo que define como un conflicto de prioridades urbanas.
Las Lagunas de Ambroz podrían desaparecer. / Vicente Méndez
Mientras tanto, en el terreno, vecinos y colectivos denuncian que ya se han producido intervenciones en el entorno, con zonas parcialmente afectadas. Temen que el avance de la explotación borre parte de un paisaje que en pocos años se había convertido en símbolo de recuperación ambiental en la ciudad, un ejemplo de naturaleza resiliente en entornos urbanos.
Las lagunas formaban un sistema de tres cuerpos de agua interconectados, aunque uno de ellos ya habría sido parcialmente alterado. El resto depende ahora del desarrollo judicial y de las decisiones administrativas que se tomen en los próximos meses, en un escenario marcado por la incertidumbre y la tensión constante.
El futuro de Ambroz se mueve entre dos narrativas opuestas: la del recurso industrial y la del ecosistema espontáneo. Y en medio, un espacio que nació de una cicatriz del suelo y que hoy lucha por no volver a convertirse en ella, convertido en un símbolo de batalla ambiental en pleno Madrid.
