Así ha vivido María Lamela su primer apagado de la palapa en ‘Supervivientes’

Los cuatro últimos supervivientes y la presentadora ponen ya rumbo a España para la gran final

María Lamela vive su primer apagado de la palapa en 'Supervivientes'. / Mediaset

El equipo de Supervivientes 2026 ha vivido 97 días de aventura, pero ha llegado el momento de vivir la gran final. Y eso será el próximo jueves cuando los concursantes lleguen a Madrid en helicóptero. Solo uno de ellos llega como auténtico finalista: Alvar Seguí de la Quadra-Salcedo. Los otros tres concursantes, Maica Benedicto, Alba Paul y José Manuel Soto, lo harán en calidad de nominados. Uno de ellos será eliminado nada más aterrizar y se perderá los juegos de esa última noche de aventura.

Pero antes, este martes han vivido una semifinal llena de emociones y momentos únicos. Han descubierto su imagen en el espejo después de casi 100 días sin verse. También han leído las cartas que escribieron al inicio de la aventura con ellos mismos como destinatarios. Se han enterado de las noticias más destacadas que han ocurrido en el mundo en estos más de tres meses en los que han permanecido aislados de la civilización.

Una noche repleta de descubrimientos y también de nostalgia, la de saber que toca despedirse porque se acabó Honduras para ellos, por lo menos como supervivientes.

Eso significa que les ha tocado despedirse de los Cayos Cochinos que se han convertido en su casa estos meses. También de la palapa. María Lamela ha vivido su primer apagado, ese momento que se espera como un ritual imprescindible y uno de los más emotivos de la edición.

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El primer apagado de la palapa de María Lamela

Para María Lamela era la primera vez. Ha vivido su primer Supervivientes con todo lo que eso conlleva y ha demostrado estar a la altura tras superar todas las expectativas.

“Han pasado casi cien días desde que comenzase la lucha del agua contra el fuego. La batalla definitiva entre el poder de los dioses y la valentía de los humanos que ha llevado al límite a 22 aventureros que soñaban con ser supervivientes”, comenzaba diciendo ya a solas en la palapa.

“Días de lluvias infinitas, de hambre extrema, de ganas de rendirse. Algunos no pudieron, pero se fueron aprendiendo a valorarlo. Otros, se quedaron por el camino y abandonaron entre lágrimas viendo cómo se escapaba uno de sus grandes sueños y solo cuatro de ellos han logrado llegar hasta aquí, hasta la batalla final en la que solo puede quedar un ganador, aunque ellos ya hayan ganado porque durante casi cien días nos han dado una auténtica lección de lucha, de constancia, de perseverancia y de valentía”, continuaba diciendo.

“Ellos han disfrutado la satisfacción de las victorias, y sufrido las dificultades de las derrotas. Ante la adversidad, decidieron no rendirse y hoy se van con lo vivido, con lo aprendido y con lo superado. Ellos y cada uno de los que formamos parte de la mayor y la mejor aventura de la televisión”, expresaba sobre lo que supone un concurso como este.

El agradecimiento a un equipo descomunal

Y luego llegaba el agradecimiento “porque hay una aventura más allá de la que veis y es la aventura de los aventureros que la hacen posible, porque detrás de Supervivientes hay un equipo de más de 200 personas trabajando día y noche, dejándose la piel, un equipo absolutamente incombustible, un equipo que desborda ganas, entrega y talento, un talento desbordante, un talento descomunal que me ha enseñado todo lo que sé hasta llegar al día de hoy después de 97 días. Que me ha enseñado que el verdadero espíritu de supervivencia también está dentro de cada uno de nosotros. Gracias por cuidarme tanto y gracias porque sois los mejores. Y gracias a ti Poseidón por ser el faro que nos guía en esta locura maravillosa que es Supervivientes. Espero que sea el primero de muchísimos viajes juntos, ha sido un auténtico privilegio teneros”, decía sin poder contener ya las lágrimas.

“Gracias a los 22 valientes que se arriesgaron al dejar de vivir para aprender a sobrevivir y gracias a cada uno de vosotros por seguirnos cada noche y darle sentido a lo que hacemos aquí. Sin vosotros esto sería completamente imposible. Ha sido difícil, sí, pero como las batallas que merecen la pena. Y nos vamos muy felices porque lo hemos conseguido. Supervivientes 2026 llega a su fin, ahora sí, compañeros, apagamos la palapa”, decía finalmente mientras las luces se iban apagando, “volvemos a casa”.

Un agradecimiento al que se sumaba Ion Aramendi desde plató después de que María Lamela no fuera capaz de pronunciar ni una palabra más. Este ritual hace más tangible la final.

Pero que nadie se preocupe, que la palapa permanecerá poco tiempo sin luz. Ayer mismo se anunciaba Supervivientes All Stars.