Los conciertos en el Metropolitano, en el punto de mira: multas de hasta 80.800 euros por el ruido
Sanciones y protestas vecinales marcan el debate por el ruido en el estadio del Atlético de Madrid

AC/DC en el Metropolitano de Madrid / Mariano Regidor
Los conciertos multitudinarios celebrados en el estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid han dejado de verse únicamente como una gran atracción para los fans y han pasado a generar polémica por el impacto acústico. A lo largo de 2025, actuaciones como las de AC/DC o Imagine Dragons derivaron en sanciones al sobrepasar los niveles de ruido establecidos. Según datos del Defensor del Pueblo remitido a la Asociación Vecinal Las Musas‑Las Rosas, las multas han ido desde los 180 euros hasta los 80.800,80 euros, siendo esta última la más elevada al detectarse un exceso de sonido durante la noche.
La controversia ha ido creciendo. Colectivos vecinales llevan tiempo denunciando cómo estos eventos alteran su vida cotidiana, especialmente en horario nocturno, cuando aseguran que se superan los límites legales. El asunto ha llegado incluso a la Fiscalía Provincial de Madrid, que mantiene abiertas investigaciones para determinar si estos incumplimientos pueden acarrear consecuencias legales.
Cuando el espectáculo se convierte en problema
Vivir un concierto en el Metropolitano supone para muchos una experiencia intensa, con un gran despliegue de sonido, iluminación y público. Sin embargo, ese mismo entorno se transforma en una fuente de molestias para quienes residen cerca, al igual que ocurre con el Santiago Bernabéu. El conflicto aparece cuando el volumen rebasa lo que permite la normativa municipal.
LOS40
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En el caso de AC/DC, cuyo concierto tuvo lugar el 16 de julio de 2025, la Policía Municipal registró niveles que superaban entre 5 y 10 decibelios lo autorizado, sobre todo durante la noche. Este tipo de exceso se clasifica como infracción grave o muy grave cuando se sobrepasan determinados umbrales.
No fue un hecho aislado. El espectáculo de Imagine Dragons también superó los límites, aunque con una penalización más baja: 500 euros por exceder en 4 decibelios el máximo permitido en horario nocturno. Incluso un torneo de fútbol base celebrado en el estadio fue sancionado con 180 euros por incumplir los niveles durante el día.
Un marco normativo claro
En Madrid existe una regulación específica para controlar el ruido, la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT). Esta norma fija los máximos de sonido en función del momento del día y de la zona. Superarlos puede acarrear desde sanciones leves hasta multas de gran cuantía.
Cuando el exceso supera los 7 decibelios durante la noche, se considera una infracción muy grave, lo que justifica sanciones como la del concierto de AC/DC.
El Ayuntamiento ha intensificado los controles en este tipo de eventos. Solo en 2025 se llevaron a cabo 29 mediciones acústicas en el Metropolitano, y varias de ellas detectaron incumplimientos, lo que indica que no se trata de situaciones esporádicas.
La queja vecinal persiste
Los residentes de los barrios cercanos llevan años alertando del impacto de estas actividades. La Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas asegura que, en algunos casos, el ruido llega a alcanzar los 70 decibelios durante la madrugada, muy por encima de lo permitido.
Además del sonido, los vecinos denuncian otros inconvenientes vinculados a los grandes eventos: congestión de tráfico, suciedad, cortes en el acceso y problemas para aparcar. Consideran que el estadio no estaba concebido para acoger conciertos masivos y que su diseño favorece la propagación del ruido hacia las viviendas próximas.
El conflicto se ha intensificado con la celebración de nuevos conciertos de artistas internacionales que llenan el recinto durante varios días seguidos. Esto reabre una cuestión clave: si es posible compatibilizar este tipo de espectáculos con el descanso de los ciudadanos.
Un escenario abierto
Por ahora, la investigación continúa en manos de la Fiscalía, lo que genera incertidumbre sobre cómo evolucionará la situación. El Defensor del Pueblo ha decidido paralizar su actuación hasta que haya una resolución judicial, dejando el asunto en una especie de espera.
El Ayuntamiento, por su parte, ha intentado introducir medidas como la instalación de sistemas fonoabsorbentes o un mayor control del sonido. Aun así, los conciertos siguen programándose y las quejas no cesan.













