¿Por qué los insectos están desapareciendo? El colapso silencioso que afecta a todo el sistema alimentario

Sin ellos, la cadena alimentaria y la biodiversidad mundial están en riesgo.

El número de insectos se ha reducido drásticamente. / Roberto Navarro / 500px

Los insectos suelen pasar desapercibidos, pero su papel en los ecosistemas es fundamental. Son polinizadores, descomponedores y una pieza clave de la cadena alimentaria. Por eso, su descenso progresivo preocupa cada vez más a la comunidad científica.

Un estudio publicado en Biological Conservation alertó de un declive significativo en muchas poblaciones de insectos a nivel global. En algunas zonas de Europa, la biomasa de insectos voladores se ha reducido drásticamente en pocas décadas.

Los insectos juegan un papel esencial en los ecosistemas. / Val_Iva

Las causas son múltiples y están interconectadas. Una de las principales es el uso de pesticidas en la agricultura intensiva, que afecta directamente a especies como las abejas y otros polinizadores esenciales.

Otra causa importante es la pérdida de hábitats naturales. La expansión urbana, la deforestación y la intensificación agrícola han reducido los espacios donde los insectos pueden reproducirse y alimentarse.

Su desaparición genera un efecto dominó en los ecosistemas

El cambio climático también está alterando sus ciclos vitales. Cambios en la temperatura y en las estaciones afectan a su reproducción, migración y disponibilidad de alimento. A esto se suma la contaminación lumínica, que desorienta a muchas especies nocturnas.

Interdependencia

Las consecuencias no se quedan en los insectos. Según la FAO, cerca del 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en algún grado de la polinización. Sin insectos, la producción de alimentos se vería gravemente afectada.

Además, su desaparición genera un efecto dominó en los ecosistemas: menos insectos significa menos alimento para aves, anfibios y otros animales. Es un colapso silencioso que afecta a toda la red de la vida.

La buena noticia es que aún hay margen de acción. Reducir pesticidas, restaurar hábitats naturales, impulsar la agricultura ecológica y limitar la contaminación lumínica son medidas ya recomendadas por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y otros organismos científicos.