Lourdes Moreno, doctora en Comunicación, sobre las críticas hacia Bad Bunny: "Reducir la crítica al reguetón al elitismo cultural resulta problemático"
¿Por qué sigue molestando llorar en un concierto de Bad Bunny?

Bad Bunny en su último concierto con la gira 'Debí Tirar Más Fotos Tour' en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid, 15 de junio de 2026. / Jaime Massieu
Bad Bunny se despide de Madrid, pero sus canciones y la música urbana, especialmente el reguetó,, no se van a ninguna parte. Debí Tirar Más Fotos World Tour ya ha empezado a instalarse en las redes neuronales del imaginario colectivo español.
Hay canciones que te transportan a un lugar o un recuerdo sin importar el mensaje o el ritmo y una de las escenas que ha dejado este ciclo de 10 conciertos en Madrid, es la emoción controlada de uno de los trabajadores del recinto durante uno de los shows.
Sin embargo, no todos los usuarios en redes empatizaron con sus lagrimas. Y una pregunta que va mucho más allá del reguetón: ¿por qué sigue generando rechazo que alguien exprese emociones intensas cuando el objeto de esa emoción es un artista asociado a la música urbana?
LOS40 Urban
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La escena ocurrió durante uno de los conciertos que el artista puertorriqueño ha ofrecido recientemente en España. En las imágenes, compartidas masivamente en redes sociales, se ve a un trabajador del recinto visiblemente emocionado mientras suena una de las canciones de Bad Bunny. Lejos de despertar únicamente empatía, el vídeo provocó una avalancha de burlas y comentarios despectivos. Muchos de ellos no cuestionaban la emoción en sí, sino el hecho de que estuviera vinculada a un cantante de reguetón.
La escena resulta llamativa por una razón evidente. Bad Bunny no es un artista marginal. Es uno de los músicos más escuchados del planeta y un fenómeno de masas capaz de agotar entradas en cuestión de horas. Sin embargo, el éxito comercial del género sigue conviviendo con prejuicios que rara vez afectan con la misma intensidad a otros estilos musicales.
La doctora en Comunicación Lourdes Moreno Cazalla recuerda que esta resistencia acompaña al reguetón prácticamente desde su nacimiento. "El reguetón desde sus inicios ha ocasionado muchas reticencias", señala.
"Cuanta más persecución se le hacía, más se expandía"
Moreno recuerda que en los años noventa las autoridades puertorriqueñas llegaron a impulsar campañas contra el género y que incluso se confiscaron casetes y CD vinculados a la escena urbana. "Cuanta más persecución se le hacía, más se expandía", afirma.
La investigadora explica que el género fue objeto de sucesivos "pánicos morales" impulsados por sectores conservadores que buscaban limitar su presencia en los medios de comunicación. Un estigma que, a su juicio, todavía no ha desaparecido.
Un fenómeno de masas que sigue sin ser aceptado por todos
Para la periodista y especialista en música urbana Ana Rojas, buena parte de la hostilidad hacia el reguetón tiene raíces sociales. "Creo que son la base de la crítica central al reggaetón, una cuestión de clase", sostiene.
Creo que son la base de la crítica central al reggaetón, una cuestión de clase
— Ana Rojas
Rojas recuerda que se trata de un género nacido en sectores populares de Puerto Rico y Panamá y que durante años fue criminalizado.
"También es un desdén que tiene mucho de paternalista y de racista por ser música latina popular", añade.
Sin embargo, Moreno introduce un matiz importante. Reducir todas las críticas al elitismo cultural sería, a su juicio, simplificar demasiado el fenómeno.
Una crítica feminista no es lo mismo que una crítica clasista o cultural
— Lourdes Moreno
"Creo que a este género le han pesado mucho las letras discriminatorias y sexistas, la imagen hipersexualizada y determinadas conductas patriarcales. Una crítica feminista no es lo mismo que una crítica clasista o cultural", subraya.
La experta considera que el debate es más complejo y atraviesa cuestiones de raza, migración y relaciones de poder.
"El clasismo puede desencadenarse a través de estereotipos latinos hipersexualizados, pero hay un componente relacionado con la raza, la condición colonial puertorriqueña y los procesos migratorios. Es un fenómeno interseccional", explica.
El prejuicio dice más del que juzga que de la música
La psicóloga Silvia Álava Sordo considera que el caso del trabajador emocionado revela mecanismos psicológicos mucho más amplios.
"La idea de que un género musical es bueno o malo suele decir más de los prejuicios, de los valores culturales y de la experiencia personal de quien emite ese juicio que de la calidad objetiva de la música", señala.
Álava recuerda que la música funciona como uno de los activadores emocionales más potentes que existen. "A cada persona una canción puede generarle emociones muy diferentes", explica.
Puede haber creado redes neuronales asociadas a momentos importantes de su vida y por eso emocionarse de esa manera
— Silvia Álava
Por eso considera que la reacción del trabajador no tiene nada de extraordinario. "Puede haber creado redes neuronales asociadas a momentos importantes de su vida y por eso emocionarse de esa manera", apunta.
La psicóloga cree que muchas de las burlas observadas en redes responden a una lógica de superioridad cultural. "La música buena es la que yo escucho. Lo mío es lo válido y lo de los demás vale menos", resume.
De Elvis Presley a Bad Bunny
Los tres especialistas coinciden en una idea: el rechazo al reguetón no es un fenómeno nuevo. Álava recuerda que ocurrió antes con el rock, el punk o el rap: "Pasó con Elvis, pasó con el rock, pasó con el punk y pasó con el rap. Ahora le toca al reguetón"
Moreno va más allá y sostiene que la historia de la música popular está llena de ejemplos similares.
"El jazz estuvo asociado a los bajos fondos y hoy se estudia en conservatorios superiores. Elvis era visto como un inmoral y terminó siendo el Rey del Rock. El hip hop fue objeto de censura institucional y hoy artistas como Kendrick Lamar ganan premios Pulitzer", recuerda.
A su juicio, existe una especie de patrón generacional. "La generación que adopta un género lo legitima cuando envejece con él y el estigma se desplaza al siguiente género juvenil", explica.
Las redes sociales como amplificador
Si antes los prejuicios circulaban en conversaciones privadas, hoy se viralizan. "Las redes sociales son un amplificador tanto de las filias como de las fobias", advierte Álava.
Si alguien llora porque una canción le activa una emoción muy intensa, ¿por qué tengo que juzgarle?
— Silvia Álava
La psicóloga considera que plataformas como X, TikTok o Instagram facilitan que determinadas personas conviertan sus prejuicios en ataques públicos.
"Si alguien llora porque una canción le activa una emoción muy intensa, ¿por qué tengo que juzgarle?", se pregunta.
La cuestión es especialmente llamativa en un momento en el que el reguetón ha alcanzado niveles de aceptación impensables hace apenas dos décadas.

Bad Bunny en su último concierto con la gira 'Debí Tirar Más Fotos Tour' en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid, 15 de junio de 2026. / Jaime Massieu

Bad Bunny en su último concierto con la gira 'Debí Tirar Más Fotos Tour' en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid, 15 de junio de 2026. / Jaime Massieu
Moreno destaca que el género vive un proceso de legitimación impulsado por artistas como Bad Bunny, Karol G o J Balvin. "El éxito comercial y la legitimación parecen ir por carriles separados", resume.
Quizá por eso el vídeo del trabajador emocionado ha generado tanto debate. Porque pone de manifiesto una contradicción que sigue vigente: mientras el reguetón domina listas de reproducción, festivales y estadios, parte de la sociedad continúa cuestionando no solo la música, sino también a quienes la disfrutan.













