Crítica de 'BRIGADO' de Dellafuente: jugar con fuego sin quemar la casa
Un álbum enorme que todavía suena como si estuviera probando

'BRIGADO' es el nuevo álbum del artista andaluz, Dellafuente.
A Dellafuente le habría resultado muy fácil volver con el disco de la victoria. Venía de convertir un concierto en una ceremonia. El camino obvio era hacer algo enorme. Así que lo ha hecho. BRIGADO es el gesto de alguien que ahora habla en voz baja para hablar de oro, por si acaso.

'BRIGADO' es el nuevo álbum del artista andaluz, Dellafuente.

'BRIGADO' es el nuevo álbum del artista andaluz, Dellafuente.
El álbum aparece dos años después de su último trabajo de larga duración y un año después de aquellas dos noches en el Metropolitano que dejaron la sensación de final de capítulo. En lugar de apoyarse en el tamaño de la hazaña, Dellafuente tiene problemas. Hace un recuento de lo que se merece. Lo bueno y lo malo. También se prepara para lo que vendrá. Lo bueno y lo malo, otra vez. Transmite que todo le es merecido.
También aparece 3NOC, una nueva identidad que amplía el universo del artista sin romperlo. Pero lo que realmente sostiene BRIGADO son las letras. Esa manera de escribir como si no estuviera escribiendo para que alguien subraye nada, y al final acabas subrayándolo todo. Y eso tiene mérito, porque musicalmente el disco está muy arriba. La producción es muy rica, cambia de piel, se atreve a cruzar sonidos y siempre encuentra una forma elegante de volver a casa.
LOS40 Urban
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La producción de BRIGADO de Dellafuente
La producción es uno de los grandes centros del disco. Dellafuente se implica más que nunca en esa parte y se nota en la unidad del conjunto. BRIGADO se mueve entre ritmos afrocaribeños, ecos de rumba, golpes urbanos y pasajes que parecen buscar otro tipo de calidez, como su atemporal folklore. Cambia de sitio muchas veces, pero no da la sensación de estar enseñando un catálogo de referencias.
A través de los sonidos, puedo imaginarme a un Dellafuente que entra en su pasado, recoge piezas, las cambia de lugar y construye con ellas una especie de muñeco gigante. Hay muchas referencias japonesas, así que me imagino un maestro de kung-fu hecho de todo lo que ha aprendido y que ahora es el juguete que le han regalado y quiere enseñárselo a todo el mundo.
Análisis canción por canción de BRIGADO de Dellafuente
Vida en PNG
El disco arranca y, conforme va sonando, pienso en lo importante que puede seguir siendo la música cuando alguien la usa así. El paso de los años es increíble para un artista que está deseando aprender. No hablo de mejorar.
Sin explicacion3s
La primera aparición visible de 3NOC llega por una vía preciosa. Hay jazz en la forma de respirar de la canción, en esa elegancia que no necesita enseñar demasiado.
Modo avión
¿Se le puede pedir a alguien que ya no está en tu vida una tregua? La canción se mueve en esa dificultad, en querer que alguien vuelva y haga como si nada. Pero entonces, la producción parece contestar por él, con vientos que suenan a negativa.
Na me sabe a na
En un disco tan preocupado por lo que se gana, lo que se pierde y lo que se agradece, este tema abre una sensación menos resuelta.
Me olvido
Dellafuente suele trabajar bien esas zonas donde el afecto y la culpa se pisan sin ordenarse demasiado. Sigue sonando la canción y todo el álbum parece, de repente, ¿una bachata? Pero si estoy a punto de romperme...
2:3 filipenses
Parece la banda sonora de una película. Hay una belleza muy clara en esa idea de tocar madera por una persona que no quieres perder. Cuando tienes algo tan sano que tu único miedo es que se muera tu persona.
Espíritu Santo
Aquí la espiritualidad aparece como una forma de medir el hambre. Todo lo que hace le sabe a poco, y esa sensación pesa más que cualquier imagen religiosa. Dellafuente coloca lo sagrado al lado de una insatisfacción muy humana, como si la fe también tuviera que convivir con la ansiedad.
La vida te da sorpr3sas
Uno de los adelantos que mejor explicaba la amplitud del disco antes de su salida. Con 3NOC en escena, la canción juega con esa falsa sensación de control que aparece cuando uno ensaya y corrige mentalmente su propia historia una y otra vez.
El baile del agua
Ayuda a que BRIGADO no se quede encerrado en un arrepentimiento de lo que le ha hecho sufrir. Hay lucidez en el estado en el que se encuentra. Se pone en el centro hasta que escucha su voz, y esa voz le recuerda que algo puede ser cruel y tierno a la vez. Como que te bailen el agua.
Caravaggio
Como adelanto, ya había dejado clara una de las claves del proyecto, llevar la música folklórica atemporal hacia un territorio más caribeño sin perder la firma Dellafuente. La referencia al pintor italiano encaja con el universo visual del museo y el robo de objetos propios. Es una canción que mira hacia fuera, pero acaba funcionando como autorretrato.
Mi modo de vida <3
Aquí entran el amor romántico y la paternidad, dos asuntos que sitúan el disco en un terreno muy familiar. La presencia de 3NOC permite leer esa cercanía desde otro ángulo, como si Dellafuente necesitara otra máscara para hablar de lo que tiene más cerca.
Agradecío
Como primer adelanto funcionaba como regreso, pero al cerrar el disco cambia de peso. Ya no parece una presentación, sino una forma de dejar el álbum reposando en la gratitud. Parece que en cada disco Dellafuente hace un homenaje a la música que nos hizo conocerlo. Esta canción sería ese homenaje. O simplemente sigue teniendo una debilidad.
Lo mejor del álbum
Lo mejor de BRIGADO está en la mezcla. No me refiero a una lista de géneros bien colocados para que alguien los detecte en una reseña. Hablo de algo más difícil. Mezclar sonidos hasta el punto de inventar una lengua propia. Eso es tan complicado que ahora todo el mundo quiere demostrar que sabe hacerlo. A mi juicio, quienes mejor lo están haciendo son muchos artistas emergentes, precisamente porque se cruzan de carril y a veces encuentran algo que parece nuevo solo porque parece espontáneo.
Dellafuente conserva la curiosidad de alguien que todavía quiere entrar en el estudio a probar qué pasa si una canción se tuerce hacia otro lado. Uno mira el fenómeno Dellafuente y puede alucinar con la devoción, con la forma en que sus canciones se reciben como parte de una biografía que todos comparten. Pero cuando escuché este disco, lo entendí mejor. Se puede ser del barrio más pequeño y tener la cabeza más grande. Dellafuente mezcla géneros porque su público también vive así, con acentos superpuestos y referencias cruzadas.
Un sintetizador, una frase religiosa, una melodía popular o un ritmo asiático entran en la misma habitación y nadie se molesta en justificar su presencia. Dellafuente tiene ya una escala enorme, pero mantiene la sensación de que todavía está buscando. La diferencia es que ha conseguido buscar con un lenguaje propio lo bastante reconocible como para que si se desvía, encuentre una casa en cualquier parte del mundo.













