¿Puede haber una nueva Edad de Hielo en Europa? La "mancha fría" del Atlántico norte que preocupa a los científicos

El Atlántico Norte muestra una anomalía persistente de enfriamiento al sur de Groenlandia. Los expertos advierten de que podría estar relacionada con cambios en la circulación oceánica, aunque no implica una glaciación ni un cambio brusco del clima.

Algunas teorías hablan de una posible Edad de Hielo en Europa. / artpartner-images

En el mapa climático global hay una excepción que desconcierta desde hace años. Mientras la mayor parte del planeta se calienta, una zona del Atlántico Norte, al sur de Groenlandia e Islandia, se mantiene más fría de lo esperado. Es la llamada "mancha fría" o cold blob, una anomalía térmica que ha reabierto el debate sobre el futuro del clima en Europa.

Tres meteorólogos de Meteored España han analizado este fenómeno y sus posibles implicaciones, en un contexto en el que algunas hipótesis lo vinculan con cambios en la gran cinta transportadora del océano Atlántico: la AMOC.

La "mancha fría" del Atlántico Norte inquieta a los científicos.

La "mancha fría" no es un enfriamiento puntual ni un episodio reciente. Se trata de una región que, desde finales del siglo XIX, muestra una evolución térmica anómala respecto al resto del Atlántico Norte. En lugar de calentarse al ritmo del planeta, se ha enfriado o mantenido estable.

Los científicos apuntan a varias posibles causas. Una de las principales es el aporte de agua dulce procedente del deshielo de Groenlandia, que reduce la salinidad del océano y dificulta el hundimiento de las aguas superficiales, un proceso clave en la circulación oceánica global. También se estudian cambios en los patrones atmosféricos, especialmente la Oscilación del Atlántico Norte, que influye en vientos, temperaturas y corrientes.

Un "enfriamiento regional"

La idea de una nueva Edad de Hielo en Europa a partir de este fenómeno ha ganado presencia en algunos debates, pero no cuenta con respaldo científico. Los expertos subrayan que, incluso en los escenarios más extremos, no se trataría de una glaciación, sino de un enfriamiento regional del Atlántico Norte, con efectos más marcados en el norte de Europa y más moderados en España.

Además, el posible debilitamiento de la AMOC no ocurriría de forma brusca, sino a lo largo de décadas o incluso siglos. Se trataría de una reorganización gradual del sistema climático, no de un colapso repentino. En ese proceso, la "mancha fría" se interpreta como una señal de ajuste del océano Atlántico dentro de un sistema climático en transformación.