Este es el animal terrestre más longevo del mundo
Jonathan, una tortuga gigante de las Seychelles, ha cumplido 194 años.
Jonathan, en una imagen de 2021 (foto: Wikipedia).
Estaba ahí durante la primera guerra mundial. Y durante la segunda. De hecho, ya estaba ahí antes de que se construyera la Torre Eiffel de París, en 1887, o la Estatua de la Libertad de Nueva York, en 1886. Jonathan, una tortuga gigante de las Seychelles, nació alrededor de 1832, y ostenta el honor de figurar en el Libro Guinness de los Records como el animal terrestre más longevo del planeta.
Jonathan vive desde hace casi dos siglos en la isla de Santa Elena, un pequeño territorio británico en mitad del Atlántico al que llegó siendo muy joven. Ahora, además de conservar el récord como el animal terrestre vivo más longevo del mundo, la organización Guinness World Records le ha concedido una distinción especial al incluirlo en su categoría "ICON", reservada para las figuras más legendarias.
Lo más sorprendente es que, pese a sus 194 años, su estado de salud sigue siendo relativamente bueno. Según explica Guinness World Records, ha perdido el sentido del olfato, uno de los pocos problemas asociados a su avanzada edad. Además, científicos estudian su ADN para tratar de averiguar por qué sus células envejecen de forma tan diferente a las humanas y si podrían aportar pistas sobre los procesos del envejecimiento.
El secreto: frutas y verduras
No siempre ha sido así. Hace unos años, sus cuidadores detectaron que estaba perdiendo peso y que su pico se había reblandecido. Tras revisar su alimentación, comprobaron que sufría una deficiencia de vitaminas y minerales. La solución fue sencilla: incorporar regularmente frutas y verduras a su dieta. El cambio dio resultado y Jonathan recuperó tanto peso como la dureza de su pico.
Antes de Jonathan, el récord verificado pertenecía a Tui Malila, una tortuga radiada de Madagascar que vivió 188 años
Aunque de vez en cuando aparecen historias sobre animales con edades aún más extraordinarias, muy pocas pueden demostrarse. Antes de Jonathan, el récord verificado pertenecía a Tui Malila, una tortuga radiada de Madagascar que vivió 188 años. En cambio, otros casos famosos, como el de una tortuga nigeriana a la que se atribuían 344 años de vida, nunca pudieron confirmarse científicamente.
Mientras los investigadores intentan descubrir el secreto de su extraordinaria longevidad, Jonathan sigue viviendo tranquilamente en Santa Elena. Casi dos siglos después de nacer, continúa desafiando el paso del tiempo y demostrando que, en ocasiones, la naturaleza es capaz de superar cualquier récord imaginable.
