Corea del Sur se siente en Madrid: BTS demuestran que su directo juega en otra liga
Los surcoreanos han dado el pistoletazo de salida a su gira Europa en el Metropolitano este 26 de junio

BTS en concierto / Cortesía de HYBE/BIGHIT MUSIC
Madrid acaba de presenciar el inicio de algo histórico este 26 de junio. La capital española ha sido la elegida para abrir la etapa europea de BTS, y el Riyadh Air Metropolitano ha sido testigo de un despliegue que nos ha dejado a todos con la boca abierta. Ya se nos advertía de que esto no iba a ser un concierto cualquiera, sino la presentación oficial de lo que ellos llaman su era 'BTS 2.0'. Y, además, es el estreno de la banda en España. Tras arrasar en América con una gira mastodóntica que suma 88 fechas en total, el listón estaba por las nubes. Venían de hacer cantar música folclórica a estadios enteros al otro lado del charco, de recibir premios turísticos en El Paso y de reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum en México. Con semejante carta de presentación, os podéis imaginar que el ambiente en Madrid era una auténtica olla a presión.
Lo que vivimos dentro del estadio rompe por completo con los espectáculos a los que nos tienen acostumbrados los grandes grupos internacionales. Los chicos se la han jugado por primera vez en un tour completo con un escenario de 360 grados, un formato con el que solo habían tonteado en un evento de fans allá por 2019. En todo el centro de la pista se levantaba una estructura espectacular: un pabellón de estilo 'jeongja', inspirado directamente en el pabellón Gyeonghoeru del Palacio Gyeongbokgung. Desde ahí nacían varias pasarelas larguísimas que se metían de lleno entre el público hacia todas las gradas. Si mirabas al suelo, el diseño imitaba los elementos de la bandera de Corea del Sur. La jugada les ha salido redonda, porque consiguieron romper las distancias y conectar con cada rincón del estadio. Además, el viaje cultural empezó mucho antes de que salieran a cantar; mientras el recinto se llenaba, por los altavoces sonaba música gukak tradicional y las pantallas se envolvían en texturas que recordaban al papel hanji.
El inicio del show nos pilló a todos desprevenidos. En vez de recurrir al clásico vídeo de introducción para ganar tiempo, fueron directos. De repente, el sonido de las voces de miles de personas inundó los altavoces y los siete miembros aparecieron sobre las tablas para arrancar con Hooligan, una de las novedades de su quinto disco, ARIRANG. Aquello fue un chute de energía que encadenaron de inmediato con Aliens y la potentísima Run BTS, para luego frenar un momento y charlar con su público en su primer saludo de la noche (¡incluso en español!).
LOS40
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Si algo ha quedado claro, es que se han tomado muy en serio que el concierto sea un fluido. Se notó muchísimo en la transición de su single principal SWIM hacia Merry Go Round: desplegaron unas telas que creaban un efecto óptico de olas en movimiento, permitiendo que los chicos salieran de escena de una forma súper orgánica mientras el público seguía completamente hipnotizado por lo visual.
Durante todo el concierto, la mezcla entre la cultura de su país y los efectos de última tecnología fue la protagonista. Durante they don't know 'bout us, el equipo de baile de los chicos llevaron unas pantallas de mano que replicaban las máscaras tradicionales 'tal', mientras que en Merry Go Round el juego de tejidos emulaba la fluidez de la danza seungmu. El clímax folclórico llegó con Body to Body, donde fusionaron la melodía popular de "Arirang" con la danza circular ganggangsullae, apoyados por banderas de luces led y cintas inspiradas en los sombreros sangmo. Y si hablamos de momentos masivos, lo de IDOL jugó en otra liga: abrieron el plano por completo y tomaron la pista de atletismo del Metropolitano con 50 bailarines armados con banderas gigantescas y cintas led, montando un desfile que parecía más un festival tradicional.
Los vídeos que proyectaban entre bloque y bloque tampoco se quedaron atrás en cuanto a simbolismo. El primero profundizó en los siete elementos de la bandera coreana: el cielo, la tierra, el agua, el fuego, la luz, la sombra y la pureza. Cada uno de los miembros encarnaba uno de estos conceptos rodeado de efectos espectaculares de fuego, niebla, láseres y telas, todo rematado por figuras con capas rojas y azules. El segundo vídeo tiró por un camino mucho más emocional, inspirándose en el yeonriji, el famoso mito de los árboles entrelazados que simboliza el amor y la unión eterna, una declaración en toda regla de la conexión inquebrantable que mantienen con su comunidad de seguidores.
En lo musical, el setlist estuvo equilibrado para dar voz a su presente sin olvidarse de los himnos que los han llevado a la cima. Tras un primer bloque muy centrado en las atmósferas de su nuevo trabajo y la intensidad de FAKE LOVE, el segundo acto puso velocidad con Not Today, MIC Drop, FYA y FIRE. La fiesta se volvió pop en el tramo final gracias a bombazos globales como Butter y Dynamite.
Ya rozando el cierre, nos regalaron la sorpresa de la noche con dos temas que van cambiando en cada ciudad de la gira: Airplane Pt. 2 y Outro: Wings. Terminaron despidiéndose emocionados gracias a Please e Into the Sun.
Y al final, lo que nos han demostrado es que su directo juega en otra liga. Valientes y con una identidad cultural muy marcada, BTS demuestra que ha vuelto para reescribir las reglas de los espectáculos.













