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¿Estamos preparados para la temporada de incendios?

Aunque España cuenta con más medios de extinción que nunca, organizaciones ecologistas alertan de que las causas profundas de los grandes incendios forestales continúan sin resolverse.

El verano trae consigo los temidos incendios. / Brais Seara

Con la llegada del verano y las primeras olas de calor, vuelve una de las grandes preocupaciones ambientales de cada año: los incendios forestales. La pregunta es inevitable: ¿está España mejor preparada para afrontarlos? La respuesta no es sencilla. Aunque los dispositivos de emergencia cuentan con cada vez más medios y experiencia, numerosos expertos advierten de que el problema de fondo sigue estando lejos de solucionarse.

Según denuncian organizaciones como WWF, el riesgo estructural que favorece la aparición de grandes incendios es prácticamente el mismo que en los últimos años. Detrás de esta situación se encuentran factores que van mucho más allá de una chispa o una negligencia puntual. El abandono de zonas rurales, la acumulación de vegetación en los montes y los efectos del cambio climático están creando las condiciones perfectas para que el fuego se propague con rapidez y alcance dimensiones cada vez mayores.

Las olas de calor son cada vez más frecuentes

Uno de los principales cambios que se han producido en las últimas décadas es la transformación del paisaje. El progresivo abandono de actividades agrícolas y ganaderas ha hecho que muchas áreas antes cultivadas se cubran de matorral y masa forestal. Aunque a primera vista pueda parecer algo positivo, esta acumulación de vegetación supone también una gran cantidad de combustible disponible cuando se inicia un incendio.

A ello se suma el impacto del calentamiento global. Las temperaturas más elevadas, las sequías prolongadas y las olas de calor cada vez más frecuentes resecan los bosques y facilitan que cualquier fuego se vuelva más intenso y difícil de controlar. Los especialistas recuerdan que el cambio climático no provoca los incendios, pero sí aumenta considerablemente su capacidad de propagación.

Cuestión de recursos

En los últimos años también ha cambiado la naturaleza de los incendios. Los llamados grandes incendios forestales, que afectan a cientos o miles de hectáreas, son cada vez más frecuentes y más agresivos. En algunos casos, alcanzan tal intensidad que los equipos de extinción apenas pueden intervenir de forma directa sin poner en riesgo su seguridad.

La prevención es clave para luchar contra el fuego. / A. Martin UW Photography

Pese a ello, gran parte de los recursos económicos siguen destinándose a apagar los incendios una vez que se han declarado. Diversas organizaciones reclaman un mayor esfuerzo en prevención, con actuaciones de gestión forestal, mantenimiento de cortafuegos naturales, recuperación de usos tradicionales del territorio y planificación de las zonas con mayor riesgo.

La prevención no suele generar imágenes espectaculares ni grandes titulares, pero los expertos insisten en que es la herramienta más eficaz a largo plazo. Mantener los montes gestionados, reducir la acumulación de combustible vegetal y adaptar el territorio a las nuevas condiciones climáticas puede marcar la diferencia entre un incendio controlable y una emergencia de grandes dimensiones.

Por eso, aunque España dispone de profesionales altamente cualificados y de importantes medios para combatir el fuego, la sensación entre muchos especialistas es que seguimos reaccionando mejor ante los incendios que evitando que se produzcan. Y en un escenario de temperaturas cada vez más extremas, esa diferencia puede resultar decisiva durante los próximos veranos.