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Cuarenta y cinco años del primer concierto de Gabinete Caligari: la noche en que tres amigos empezaron a escribir la historia de la Movida

El debut oficial tuvo lugar a finales de junio de 1981 en la sala Golden Village de Madrid, apenas unas semanas antes de la actuación que los convertiría en el grupo más polémico de la nueva ola

Gabinete Caligari: Jaime Urrutia, Edi Clavo y Ferni Presas.

Antes de que miles de personas corearan “Camino Soria”, antes de que “Cuatro rosas” se convirtiera en uno de los himnos definitivos del pop español y mucho antes de que Gabinete Caligari dejara de ser una promesa para convertirse en uno de los nombres imprescindibles de los años ochenta, hubo una actuación casi secreta en un pequeño local madrileño. No aparecía en los titulares de los periódicos, ni estaba rodeada de cámaras de televisión. Aquel concierto reunió, sobre todo, a músicos, amigos y curiosos que frecuentaban la incipiente escena de la nueva ola. Sin saberlo, estaban asistiendo al nacimiento oficial de una de las bandas más influyentes del pop español.

Fue a finales de junio de 1981, en la sala Golden Village, situada en la calle Agustín de Foxá, muy cerca de Plaza de Castilla. Allí debutó por primera vez Gabinete Caligari con ese nombre, aunque la historia tiene un pequeño prólogo que merece ser contado.

Unos meses antes, el 3 de abril, Jaime Urrutia, Edi Clavoy Ferni Presas habían actuado en la sala Carolina acompañando a Ignacio Gasca, Poch, el inclasificable músico donostiarra que estaba poniendo en marcha Derribos Arias. Aquel concierto suele aparecer citado como el primer directo del trío, pero en realidad no lo fue. Tal y como recuerda Ferni Presas en la biografía del grupo, escrita por Jesús Rodríguez Lenin, la mitad del repertorio pertenecía a Poch y la otra mitad eran canciones que ya habían compuesto ellos, aunque todo se interpretó bajo el nombre de Derribos Arias. Ni siquiera existía todavía una banda estable alrededor de Poch, así que los tres futuros Gabinete Caligari hicieron las veces de grupo de acompañamiento.

La escena describe bastante bien el ambiente de aquellos meses. Madrid hervía de ideas, pero casi nadie tenía dinero. Los grupos nacían con más entusiasmo que medios. Poch vivía prácticamente en la indigencia, según recuerda Ferni, y aquel concierto se organizó para ayudarle económicamente. Los ensayos se realizaron incluso en una casa desocupada del barrio de Salamanca, donde los músicos llegaron a instalarse de manera casi clandestina hasta que terminaron siendo expulsados. Era una época en la que la precariedad convivía con una creatividad desbordante.

El verdadero debut de Gabinete Caligari llegó pocas semanas después. Miguel Ángel Arenas, el célebre Capi, ya había detectado que alrededor de aquellos tres músicos ocurría algo especial y les ofreció tocar durante una semana completa, del 28 de junio al 4 de julio, en Golden Village. Aquella residencia suponía mucho más que un simple estreno: les permitía presentarse ante buena parte del circuito musical madrileño en un momento en el que la nueva ola empezaba a consolidarse como movimiento cultural.

Según recuerda Ferni, aquella vez sí acudió "todo Madrid". No era una exageración. En aquellos primeros años de la Movida, músicos, periodistas, fotógrafos, promotores y artistas coincidían constantemente en los mismos locales, pendientes de descubrir cuál sería el siguiente grupo capaz de romper las reglas. Gabinete Caligari entendió desde el primer momento que un concierto no consistía únicamente en tocar canciones.

Para aquellas actuaciones prepararon una proyección de diapositivas procedentes del laboratorio fotográfico de la familia de Edi Clavo. Sobre el escenario aparecían imágenes inquietantes, casi todas en blanco y negro: guerras, cementerios, militares, cadáveres, escenas sombrías e incluso fotografías de Mussolini y Stalin mezcladas sin orden aparente. Aquella iconografía, heredera del punk británico y del arte de provocación, causó un enorme impacto en un público que todavía estaba acostumbrándose a los códigos de la nueva ola.

No era una provocación política en sentido estricto; era una provocación estética. El objetivo consistía en incomodar, desconcertar y romper con cualquier expectativa convencional sobre cómo debía comportarse un grupo de pop. Ese espíritu marcaría los primeros pasos de Gabinete Caligari.

Su música mezclaba la urgencia del punk con influencias de la new wave, mientras sus letras y su imagen jugaban continuamente con referencias históricas, militares y expresionistas que muchos espectadores interpretaban literalmente. El propio nombre del grupo, tomado de la película alemana El gabinete del doctor Caligari, ya anunciaba una fascinación por los ambientes inquietantes y las dobles lecturas.

Gabinete Caligari - La culpa fue del cha cha cha (Videoclip Oficial)

Apenas unas semanas después de aquellas actuaciones en Golden Village llegó el episodio que terminaría multiplicando su notoriedad. El 23 de julio de 1981, durante un concierto en Rock-Ola, Jaime Urrutia saludó al público con una frase destinada a convertirse en una de las grandes polémicas de la Movida: "¡Hola, buenas noches! Somos Gabinete Caligari y somos fascistas".

Con el paso de los años, los propios miembros del grupo explicaron que aquella salida respondía únicamente al gusto por la provocación heredado del punk británico. Ferni recuerda incluso que Jaime pretendía decir "soy fascista", pero utilizó el plural y la frase terminó persiguiendo al grupo durante décadas. Aquella provocación eclipsó en parte lo verdaderamente importante: detrás del escándalo había una banda con personalidad propia y canciones que empezaban a distinguirse claramente del resto.

Golden Village representó, precisamente, el momento anterior a todo aquello. Todavía no existía la controversia pública, ni los debates sobre su imagen, ni los éxitos comerciales. Solo había tres músicos intentando abrirse camino en una ciudad que vivía una explosión cultural sin precedentes. Tocaban para un público reducido, ensayaban donde podían y construían una identidad artística a partir de intuiciones, lecturas, películas y discos británicos.

Resulta significativo que aquel primer concierto oficial llegara apenas cuatro meses después del intento de golpe de Estado del 23-F. España seguía aprendiendo a convivir con la democracia y la cultura se había convertido en uno de los principales espacios donde ensayar nuevas formas de libertad. En ese contexto, grupos como Gabinete Caligari asumieron que el exceso, la ironía y la provocación también podían formar parte del lenguaje artístico.

Nadie salió de Golden Village pensando que acababa de asistir al nacimiento de una de las grandes bandas del pop español. Lo que sí percibieron muchos de los presentes fue que aquellos tres músicos poseían algo difícil de fabricar: una personalidad reconocible desde la primera canción. El éxito llegaría después, cuando las provocaciones dejaron paso a un repertorio extraordinario; pero la semilla de todo estaba ya en aquel pequeño escenario del norte de Madrid, donde Gabinete Caligari empezó a dejar de ser una idea para convertirse en una realidad.