¿Es posible adaptar Daisy Chain Fields de Olivia Rodrigo en España?: "No es segregación, es un avance"
Hablamos con Lourdes Moreno Cazalla, Patri Aragoneses, Cris Regatero y Alicia Toboso sobre las posibilidades reales de un festival así

Olivia Rodrigo en el Lollapalooza Festival 2025 / Erika Goldring
Olivia Rodrigo se ha propuesto cambiar las normas del juego: usar su privilegio de estrella pop musical global para intentar cambiar la industria musical. Poco a poco. Paso a paso. ¿Su última iniciativa? Daisy Chain Fields: un festival con cartel 100% femenino, espíritu solidario —nadie cobra por actuar— y nombres que definen el presente y el futuro del pop como Chappell Roan, Doechii, KATSEYE, Stevie Nicks o Karen O. Un festival que se celebrará en California en agosto y que colgó el cartel de sold out en 30 minutos.
Desde nuestra redacción, la pregunta es inevitable: ¿podría ocurrir algo así en España?
Para intentar responderla, hablamos con cuatro voces del sector que conocen el terreno desde dentro: la doctora en comunicación Lourdes Moreno Cazalla, la promotora Patri Aragoneses; la periodista musical de LOS40 Cris Regatero; y Alicia Toboso, PR & Brand Partnerships en Magnus Talent Agency. Y la respuesta corta es: sí, pero no es tan sencillo.
LOS40
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¿Es factible un Daisy Chain Fields en España?
“Creo que sí sería factible, pero primero habría que atender a la salud de nuestra escena”, advierte Cris Regatero. La periodista apunta a una realidad incómoda: “Es muy inusual encontrarnos apoyo y colaboraciones orgánicas entre mujeres de la industria nacional.”, algo que complica levantar un proyecto colectivo de este calibre.
Desde el lado más teórico, Lourdes Moreno lo confirma: “Factible ya es. Hay varias iniciativas, pero construidas con un concepto diferente. Ellas y el Rock en Sevilla o Floral, de Judit Neddermann, que lleva varias edicione”. Eso sí, matiza el gran obstáculo: “En España el reto estaría relacionado con la infraestructura y la parte de negocio”.
Para Patri Aragoneses, que ha organizado ciclos de conciertos protagonizados por mujeres, la cuestión es más práctica: “Factible es mucho… pero nunca se ha hecho aquí un concierto solo de mujeres a gran escala”. Y lanza una reflexión clave: “Cuando es benéfico, cambia todo. La gente se vuelca y los artistas también”.

Olivia Rodrigo en concierto en Glastonbury, 29 de junio de 2025. / Samir Hussein

Olivia Rodrigo en concierto en Glastonbury, 29 de junio de 2025. / Samir Hussein
¿Quién podría ser nuestra Olivia Rodrigo?
Si algo tienen claro las tres es que una iniciativa así necesita una figura fuerte detrás.
“La idea tendría que nacer de una artista ya consagrada y respetada”, señala Regatero, que imagina incluso una alianza intergeneracional: “Más que una sola figura, sería interesante una coalición como Rigoberta Bandini o Amaia junto a Ana Belén”.
Alicia Toboso coincide con ella: "Me imagino a Amaia, Rigoberta Bandini o Zahara. Y lo digo por la idea de aunar a artistas de diferentes géneros y generaciones como ha hecho Olivia Rodrigo, creo que ellas podrían hacerlo con facilidad"
Moreno, en cambio, va directa al dato: “Por cifras, Rosalía sería la única con un alcance comparable al de Rodrigo”, aunque no ve claro que sea un movimiento alineado con su narrativa artística. También apunta a nombres mainstream: “Perfiles como Aitana mueven públicos enormes”.

Rosalía y Aitana en LOS40 Music Awards Santander 2025 / Pepino Marino

Rosalía y Aitana en LOS40 Music Awards Santander 2025 / Pepino Marino
Y ahí coincide Aragoneses sin dudar: “La más rápida que te diría es Aitana. Es la que podría juntar a varias generaciones ahora mismo”. Eso sí, introduce un matiz importante: “No es lo mismo que lo organice una promotora a que lo impulse una artista, porque ellas se hablan directamente entre sí”.
¿Las marcas siguen viendo esto como “nicho”?
“Por supuesto”, responde Regatero. “Que una marca apueste por un festival ‘femenino’ supone un riesgo que les haría perder dinero”, compara, tirando de un símil contundente: el famoso “impuesto rosa, un coste adicional que se aplica a los productos cuando son destinados a mujeres aunque sean idénticos a los que usan los hombres".
Moreno aporta otra perspectiva: “‘Nicho’ es una percepción de marketing, no de volumen de mercado”. Es decir, no se trata tanto de falta de público, sino de cómo se posiciona el producto. “Muchas marcas tratan estos proyectos como activación de Responsabilidad Social”, añade.
Aragoneses, más pragmática, abre la puerta a otro modelo: “Aunque sea benéfico, puedes recuperar por patrocinio o publicidad”. Pero también lanza el aviso: “Organizar esto tiene costes enormes que alguien tiene que asumir”.
Alicia Toboso sostiene que, lejos de ser un factor irrelevante, “ser mujer no es un valor poco reconocible hoy en día” para las marcas, aunque reconoce que la presencia femenina en los grandes festivales sigue siendo minoritaria. Según explica, la elección de las marcas “responde más al perfil del público —edad, género o poder adquisitivo— que al cartel artístico”, por lo que la menor presencia de mujeres no depende tanto de ellas. Aun así, destaca que sí hay avances: cada vez es más habitual ver a artistas femeninas protagonizando campañas y eventos de marca, en un camino que, aunque lento, “va calando” hacia un mayor equilibrio.
¿Puente hacia la igualdad o segregación?
“No es segregación, es un avance”, afirma con rotundidad Cris Regatero. “Genera conciencia y sirve de referencia para las generaciones venideras”.
Moreno introduce el factor tiempo: “Es un puente siempre que sea transitorio y se mida contra un objetivo real, como la paridad en carteles”.
Es decir: este tipo de festivales no deberían ser la meta, sino el camino hacia una industria donde ya no hagan falta.
Entonces… ¿por qué no existen más? “Es por falta de oferta, falta de apuesta y sobre todo, por miedo”, resume Regatero. “Se apuesta por lo que ya se sabe que funciona”.

Karol G en el Coachella / Kevin Mazur

Karol G en el Coachella / Kevin Mazur
Moreno plantea otra capa: el problema puede estar antes incluso del festival. “La escasez de cabezas de cartel femeninas es consecuencia de cómo se construye la notoriedad en la industria”.
Y Aragoneses lo traduce al día a día: “Aquí estamos todos a tope… organizar algo así es un quebradero de cabeza enorme”. Además, añade algo clave: “Si encima es benéfico y no hay beneficio directo, muchos se preguntan: ‘¿para qué meterse?’”.
Para Alicia Toboso el verdadero reto pasa por reforzar la presencia femenina en los carteles: “lo importante es que todos los line up tengan más peso femenino”, una reivindicación histórica de asociaciones como MIM. Aunque reconoce avances en los últimos años, insiste en que todavía hace falta “una mayor apuesta de los programadores” y que siga creciendo el número de artistas y bandas lideradas por mujeres. Como ejemplo, apunta al Big Sound de Pontevedra, donde en una de sus jornadas “5 de los 9 artistas del cartel están encabezados por mujeres” como Maria Becerra, Nathy Peluso, Ana Mena, Natalia Lacunza y Yami Safdie, reflejando un cambio progresivo en la industria.

Ana Mena en los Goya 2026. / Aldara Zarraoa

Ana Mena en los Goya 2026. / Aldara Zarraoa
¿Puede Olivia Rodrigo abrir camino?
Las cuatro creen que sí. “La industria anglosajona suele ser pionera”, recuerda Regatero, aunque añade que España ya tiene sensibilidad en este terreno.
Moreno lo resume como un deseo: “Ojalá una artista con impacto mediático y una causa social logre impulsar algo así con apoyo de una gran promotora”.
Y Aragoneses lo tiene claro: “Yo te digo que sí. Podría crear precedente… y a mí me encantaría replicarlo”.

Olivia Rodrigo para Apple Music, con Zane Lowe. (Foto cedida por Apple Music)

Olivia Rodrigo para Apple Music, con Zane Lowe. (Foto cedida por Apple Music)
Un festival como Daisy Chain Fields en España no es una utopía, algo salido de un cuento de fantasía o un instrumento de la cultura Woke (que picará a los sectores más conservadores de la población). Es, más bien, una ecuación compleja: necesitas una superestrella con poder de convocatoria, una causa que trascienda lo musical, el respaldo de una promotora potente y unas marcas dispuestas a mirar más allá del “nicho”.
Porque, como dejan claro las voces del sector, el problema no es que no haya talento femenino —lo hay, y mucho—. El problema es cómo se articula la industria alrededor de él.
La buena noticia: todas coinciden en que el precedente de Olivia Rodrigo puede ser la chispa. La mala: alguien tiene que atreverse a encenderla. ¿Alguna voluntaria?













