Milly Alcock, la 'fiestera jubilada' que ahora vuela como 'Supergirl', habla con LOS40: "Fue como si estuviéramos haciendo una película independiente"
La actriz ha estrenado el proyecto más importante de su carrera
Milly Alcock en la premiere neoyorquina de 'Supergirl'. / TheStewartofNY/FilmMagic) / TheStewartofNY
Apareció en La Casa del Dragón, y aunque solo duró unos capítulos ―tranquilidad, pues simplemente hizo una versión joven de Rhaenyra Targaryen, no es que tuviese el destino fatal de muchos personajes de Juego de Tronos―, le bastaron para encandilar al mundo. Milly Alcock sonaba para ser la próxima estrella de Hollywood, y lo ha confirmado vistiendo la capa de Supergirl.
Supergirl | Tráiler
Después del trepidante éxito de Superman, DC Studios decidió que su segundo paso en aquello de montar un nuevo universo cinematográfico era cederle el testigo a una errática y caótica superheroína... que rehuía de serlo.
"Creo que ella es un gran ejemplo de salirse del rebaño, establece un ejemplo precioso de lo que significa ser buena, y creo que permite a la gente sentirse liberada y aceptar quienes son, y que se permita fallar", nos comentó Alcock. La actriz habló con LOS40 en Londres días antes del estreno de la película.
Su respuesta giraba en torno a si Kara Zor-El, nombre de nacimiento de la súper, podía ser un ejemplo a seguir para todas las niñas que vayan a ver la película. Un tema espinoso, pues si bien el personaje tiene el trasfondo honorable que comparte con Clark Kent, su presentación es de lo más cruda.
Kara es una chica de veintidós años con tendencia al alcoholismo para tratar de huir de sus problemas, que no son otros que haber visto la destrucción de su planeta natal y su familia cuando crecía. Mientra su primo Superman pasó su infancia en una feliz granja de Kansas, ella asumía las consecuencias del declive de Krypton.
"Es como que las resacas ya me dan muy fuertes, y también estoy trabajando mucho. Me tomé una copa después del trabajo el otro día y estaba como… ¡Guau! Me subió directamente a la cabeza y necesitaba irme directamente a la cama", nos dijo entre risas Alcock, que se calificó como "una fiestera jubilada". Le separa toda una galaxia con su personaje, que tiende a cambiarse de planeta solo para que el alcohol le afecte más.
Milly, súper-todo
No tenemos que ir muy lejos para oír elogios de Alcock. Eve Ridley, compañera de reparto que interpreta a la joven Ruthye ―una niña a la que Kara acompaña en su camino de vengar a sus padres―, fue la primera que no pudo evitar poner en valor a su colega: "Milly es la mejor, tenemos conversaciones que no acaban, tengo su número así que siempre estamos mandándonos mensajes, vamos al tráiler de la una o de la otra y simplemente hablamos, cuando no estamos grabando".
Su actitud y trabajo se ven en pantalla, aunque ella misma nos confirmó hasta qué punto lo dio todo para el papel: "[...] Me estaba poniendo de color azul, no podía hablar, así que estaba abofeteándome la cara entre tomas para poder mover la boca mientras rodábamos. Estaba convencida de que no había manera de que eso llegara al metraje final", comentó sobre la escena más difícil en la que trabajó.
El resultado acaba siendo una película que sabe diferenciarse del resto del género, y que ahonda en la personalidad de un personaje que, si todo sale bien, será esencial para el futuro inmediato de DC. Y no hace falta que lo digamos en LOS40, sino que el mismo Hideo Kojima ya ha caído en el fenómeno: "Es una historia sobre madurar y sobre salvarse a sí misma, a Kara, mientras lucha con su propio trauma".
Supergirl ya está en la cartelera de medio mundo, y aunque sus planes de futuro son todo un misterio, su presente deja claro que DC sigue distinguiéndose de la manera más gamberra posible. Y Milly ha dejado claro que si hay alguien para llevar esa capa, esa es ella.
Supergirl ya está en cines.
