La Oreja de Van Gogh salda una cuenta pendiente en Córdoba Live: De la química de Amaia y Xabi al ‘Cumpleaños Feliz’ a Álvaro
Un ciclo urbana que ofrece un plan que va más allá de un solo concierto

La oreja de Van Gogh, en Córdoba Live 2026. / Imagen cedida por Ouigo
¿Por qué centrarse tanto en cómo afina Amaia Montero cuando ver a La oreja de Van Gogh es una experiencia que va más allá de la técnica vocal? Hace unas semanas recibí la invitación de Ouigo para ver al grupo en el Córdoba Live. Entonces pensé, ¿por qué viajar hasta Andalucía cuando puedo verles en Madrid? Encontré la respuesta en el plan del viaje que me plantearon. Y es que ir hasta Córdoba para ver un concierto podía ser una experiencia diferente. Es lo que tienen estos ciclos urbanos, que te permiten disfrutar de un plan que va más allá de una sola propuesta musical y que cada vez están más en tendencia.
Resulta que llegar hasta Córdoba en tren es tan rápido que se evapora rápido la pereza de tener que desplazarte. Más si vas a acompañada de una amiga como fue mi caso. Una amiga que tenía tantas ganas como yo de disfrutar de un grupo con el que ambas crecimos. Y es que La oreja tiene eso, ha marcado a una generación que es capaz de revivir una etapa de su vida con su música. Sea o no tu grupo favorito, es imposible no saberte de memoria gran parte de su repertorio.
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Ciclos urbanos: más que un concierto
Sí, no podemos obviar que Córdoba en plena ola de calor en julio echa para atrás. Y sí, hubo momentos de sudar mucho, pero sinceramente, menos de lo esperado. Y la ciudad ofrece tanto que el clima queda en un segundo plano. ¿El pero de este plan? Que es difícil regresar sin algún kilo de más. Un churrasco en el restaurante del mismo nombre, con unas berenjenas con salmorejo –recuerdo que estamos en Córdoba-, unos riñones –que probé por primera vez para recordarme que hay que quitarse prejuicios con la comida- y unas habitas con jamón, me hicieron ver que la gastronomía es un valor añadido a la experiencia. No probarlo todo, es como faltar a un concierto de Bad Bunny, que te deja la sensación de estar perdiéndote algo bueno.
LOS40 Classic
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Había estado antes en Córdoba, pero nunca había visto el Alcázar de noche con la iluminación hipnótica de La naturaleza encendida, ese espectáculo de luz, agua y sonido que ya había visto en Madrid, pero que aquí tenía una narrativa completamente diferente. Estaba centrada en el descubrimiento de América de Cristóbal Colón. Un paseo agradable, diferente y con una brisa que hacía el paseo algo disfrutable. Sí, brisa en Córdoba, he descubierto que existe, aunque sea verano.
Al día siguiente era el concierto por fin. Pero antes, nos esperaba un día de seguir disfrutando de la ciudad. Un tour para descubrir toda la historia y patrimonio de la humanidad de una ciudad que tiene mucho más que la Mezquita-Catedral de Córdoba, su gran interés turístico. Es fascinante perderse por la laberíntica judería y descubrir esos callejones con maceteros llenos de flores, esos naranjos que crean unos toldos naturales para protegerse del sol, esa artesanía de mosaicos y filigranas y esa gente que destila alegría y sentido del humor y que hacen célebre la hospitalidad de una ciudad que te abraza.

Paisaje de Córdoba. / Imagen cedida por Ouigo

Paisaje de Córdoba. / Imagen cedida por Ouigo
El concierto de La oreja de Van Gogh, una experiencia generacional
Con todo esto vivido, uno llegaba ya al concierto en buena sintonía, el estómago lleno y una experiencia más que suma a lo que está por llegar. Tantas cosas que contar Tour tenía parada en Córdoba y allí estábamos mi amigo y yo para ver cómo es esta vuelta al pasado.
Roi se subía al escenario durante media hora como telonero mientras el recinto se iba llenando. Tampoco demasiado, lo que se agradece porque no resulta agobiante. Y entonces, con un ligero retraso, aparecían los tres chicos de La oreja de Van Gogh, con su nuevo guitarrista de gira y empezaban los primeros acordes de 20 de enero. Después, ibaa ascendiendo en una plataforma sobre el escenario Amaia como –según dice su propia canción- la gran chica del pop que es. Con un conjunto de vestido baby doll con pantalón corto en rosa y bien de brilli brilli empezaba a cantar y ahora sí empezaba el viaje emocional.
A medida que iban desplegando el repertorio -con ciertas variaciones en el setlist que circula por redes-, Amaia se iba metiendo más y más en el concierto, mientas yo descubría que estar en las primeras filas no era la mejor opción porque sus fans se saben todas las letras de principio a fin y las cantan a todo volumen lo que hace difícil poder escucharla a ella. Así que, mejor tomar distancia.
Después de no haber dejado de leer y escuchar críticas sobre la interpretación de Amaia, uno va buscando el error en cada canción, pero ese es, precisamente, el mayor error porque realmente, ¿tanto importa que Amaia como ser humano que es, desafine o no llegue a alguna nota en algún momento? Lo que yo vi en este concierto fue un público entregado, gozándose un repertorio que les hacía viajar a multitud de recuerdos y un amor por la cantante que quisieron compartir a través de varias oleadas de reina y reina, guapa y guapa. Y sí, una Amaia que todavía muestra ciertas inseguridades, -inevitable con toda la presión que tiene encima- pero que resuelve con mucha solvencia y confianza en lo que hace.
El espectáculo se completaba con una realización muy noventera en pantallas y una interacción constante de Amaia con sus compañeros mientras iba pasando de temas tan míticos como Mariposa -que la elevó por las alturas en una plataforma que daba algo de vértigo-, a otros igual de reconocibles como Muñeca de trapo que cantó medio tumbada. Varias veces Amaia cedió el micro al público para que fueran sus fans los que cantasen canciones que se han vuelto himnos y lo hicieron superando expectativas, lo que lograba emocionar a la cantante.
Química con el grupo y el equipo
Si algo podemos decir de La oreja es que hay una gran complicidad entre ellos que están constantemente comunicándose durante el concierto –eso sí, se echa en falta a Pablo Benegas-. De hecho, Cuéntame al oído es el momento de Amaia con Álvaro Fuentes. Y Tan guapa, el de la vocalista con Xabi San Martín. Un tema que él empieza en piano, al que ella se incorpora tímidamente y que acaban interpretando juntos con larguísimo abrazo al final e, incluso, un pico que le da él y que enciende a todos aquellos que defienden los rumores de que hay algo más que una amistad entre ellos.
Pero, yo me pregunto, qué más da la naturaleza de su relación. Los que hemos compartido muchos momentos con ellos -como es mi caso que subí en varias ocasiones a San Sebastián a grabar con ellos en aquellos inicios de su primer disco-, nos alegramos de volver a verles juntos. Siempre tuvieron mucha complicidad y es lo que ahora volvemos a ver sobre el escenario.
Un grupo unido y un equipo totalmente integrado como pudimos comprobar cuando Amaia llamó al escenario a uno de sus técnicos del equipo, Álvaro, al que cantaron Cumpleaños Feliz conscientes de que luego iba a tener regañina, pero con el cariño de los que están compartiendo una era histórica y un regreso complicado.
Entre los temas de toda la vida, sonaba el nuevo single de la banda, que todo el mundo corea como si llevar tanto tiempo instaurado como el resto de temas. Y es que no destaca sobre el resto, es uno más, lo que demuestra que esta nueva era del grupo es una continuidad de la que se espera más.
De momento, viven de un revival que todavía mantiene la sombra de Leire Martínez planeando cerca, aunque cada vez más traslúcida. Y es que es momento de aceptar de que hay un nuevo camino para ambas vocalistas. Leire lo está petando en solitario y Amaia ha recuperado a su grupo de toda la vida. Y ambas se merecen lo mejor.
Ver a Amaia volver a defender las canciones que tan feliz le hicieron, comprobar que su público sigue amando esos temas, saltar, bailar y cantar con un repertorio que se saben de principio a fin, hace de su concierto algo redondo. Además, el grupo cumplió una cuenta pendiente con la ciudad, porque como bien explicó ella, la única vez que llovió un mayo en Córdoba desde hace cientos de años, fue el día que ellos tenían concierto y tuvieron que cancelarlo. No ha ocurrido en Córdoba Live donde han demostrado por qué La oreja de Van Gogh es uno de esos grupos que encandilan a los que crecieron con ellos, pero también a nuevas generaciones, que les pregunten a Manuel Turizo o Saiko.
Amaia Montero está de vuelta y esperemos que por mucho tiempo porque su concierto deja con ganas de más. Mi amiga y yo volvimos al pasado para disfrutar de un grupo que une y se disfruta. Como Córdoba. Un plan de fin de semana diferente, con música, turismo y gastronomía que justifica este tipo de ciclos urbanos que ofrecen una experiencia completamente distinta a la de simplemente ir a ver a una banda que marcó una etapa de tu vida y todavía sigue estando presente para crear nuevos recuerdos. Mi amiga y yo ya tenemos uno más compartido.















