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Patri Aragoneses, promotora de conciertos, sobre el fomo actual: “La cultura, los festivales o la vida del artista es un ‘Gran Hermano’ mundial”

Hablamos con ella de la tendencia a los conciertos de estadio, el auge de los festivales y del dinero que cuesta hacer todo esto

Público en el Tons of Rock festival 2026. / Per Ole Hagen

Que levante la mano el que este verano no vaya a ir a ningún concierto o festival. Seguro que pocos. Hay un fomo por los directos que hace que todo el mundo ande comprando entradas para disfrutar de una experiencia que se viven en comunidad. Los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano, la residencia que montará Shakira en breve son solo dos de los mucho ejemplos de este 2026, pero la lista es cada vez más extensa.

Hemos hablado con Patri Aragoneses, una promotra de conciertos, también managment y, en general, una empresaria de la industria, que acaba de celebrar los 15 años de su agencia en este mundo y sabe bastante del tema. Nos ha dado su visión sobre esta tendencia tan basada en el ocio de directo y por cómo es el trabajo detrás de un escenario. Y no siempre es como pensamos.

Pregunta: Acabas de celebrar 15 años de Ara, ¿cómo le explicarías a alguien que no lo conoce, en qué consiste tu empresa?

Respuesta: Nos dedicamos a organizar conciertos, pero hacemos de todo un poco, managment, producción de conciertos, editorial, discográfica, muchísimos acuerdos entre marcas y artistas, les unimos. Al final, un poco todos los sectores que puedas coger de la industria de la música. También la promoción. Todo. Muy divertido.

P: ¿Cómo hace 15 años te decidiste a poner este proyecto en marcha?

R: A mí me gustaba la música y me gustaba el negocio, pero no entendía muy bien qué me estaba contando la vida. Sabía que algo me estaba intentando contar. Empecé con desarrollo y managment, he trabajado con Mónica Naranjo, Edurne, Diego Martín. He vivido en la radio, pero la verdad que me gustó mucho el negocio. Realmente yo soy contable y me gustan mucho los números y darle la vuelta a todo tipo de vía de ingreso, el bussiness. Sin darme cuenta, lo que me estaba tirando era ser promotor y aprovechando el momento de pandemia en el que todos tuvimos que reinventarnos de una manera rápida, acabé organizando conciertos. Como se podía solo hacer algo pequeñito, los cachés bajaban y me lo pusieron más fácil para poder hacer muchos más conciertos. Organizar un concierto, dependiendo del artista que sea, que nosotros hacemos conciertos grandes, se te van cientos de miles. Ahí en la pandemia fue bajar el escalón, para dejarme subir y volar.

P: Este 2026 celebras 15 años en la industria, son muchos años. Ahora no tanto, pero cuando empezaste como promotora de concierto era un sector masculino, ¿cómo fue hacerte un nombre en el sector como mujer?

R: Lo sigue siendo, no te voy a engañar. Hay muchísimo cargo femenino directivo, pero empresarias, no tanto. Siempre he dicho que no he visto ningún favoritismo, pero siempre algo se ve, sobre todo, en las pujas. Al final elige el artista. Por ejemplo, Los Secretos, que hago mucho con ellos, como muchos otros, tienen una oferta de una empresa y otra, de otro lado, y al final, si tienen que elegir, se quedan con Patri. Pero se quedan conmigo porque están a gusto, están cuidados. No es que haya sido complicado porque cuando cuidas los detalles, la cosa cambia y lo vas viendo. Al final todo el mundo le gusta que le traten bien. Si montas bien el escenario, tienes buenos equipos, suena bien, en el camerino están a gusto con el catering, al final, dicen, ha acabado un buen día y hemos dado un buen show. Me gusta hacer conciertos donde sé que el concierto lo va a disfrutar. Cuando acaba y llegas a casa feliz y a los artistas y al equipo les pasa igual, la suma de conciertos durante todos esos años, la realidad es que es sobresaliente porque nadie puede decir nada malo de nosotros. No es que haya costado mucho hacerse un hueco entre tanto hombre, pero por terceras partes, te lo encuentras. Encima yo era pequeña. Era la chica pequeña. Y no se me tenía en cuenta y lo tienes que aceptar. Ahora no soy tan pequeña. Ahora ya pesa un nombre. Yo desde fuera los veo gigantes, mucho más dinosaurios, pero conmigo, esos dinosaurios me han acunado. Ellos mismos me han protegido, me han cuidado, no me han dejado caer, me han preavisado de las cosas, no puedo tener queja. Es el tercero el que tiene que elegir y dice, con la niña no, con este. Eso me lo he ido encontrando, cada vez menos, pero todavía hay algún caso, por desgracia.

No va a haber más Sabinas, eso no va a pasar. Las canciones antes duraban varios meses y ahora, cada mes hay un tema nuevo en internet y no dejan poso, ni las canciones ni los artistas.

P: En 15 años dedicada a la industria habrás visto muchos cambios, mucha evolución, ¿cuál dirías que ha sido el más significativo?

R: Diría que ha sido discográficamente. Hay muchos que han sido muy radicales. El estilo musical ha sido muy radical, pero eso siempre ha ido pasando. en 2010 se instauró el indie y todo eran festivales indies. Luego llegó el reguetón. Peor más que eso, la forma de consumir la música es el cambio más drástico que ha habido post pandemia. Incluso las propias discográficas y su forma de trabajar. Ese apoyo que seguís dando vosotros, la radio, no se puede comparar con nada y eso sigue siendo así. Llegará un momento en que eso cambie, pero yo sigo siendo a la vieja usanza y lanzaré un single e irá directamente a la radio y tendrá su tiempo de consumo en radio. Esto de saco una canción, la subo a internet y me busco la vida está genial cuando eres un Bad Bunny o una Rosalía, un artista que pueda hacer lo que quiera. Pero ahora cualquiera lanza canciones, es más fácil porque es más simple. La cultura ahora mismo no tiene que ver con lo que era, no lo critico, han cambiado los tiempos, pero no es lo mismo pagarte un estudio de grabación con tus músicos y tu productor, invertir la pasta en esa canción y promoción cuando todo dejaba un poso y ahora nada deja poso porque ahora los chavales se lo hacen en su casa y son uno más en Spotify. Una canción, por muy famosa que se haga, cae y el artista también. Ha cambiado mucho. No va a haber más Sabinas, eso no va a pasar. Las canciones antes duraban varios meses y ahora, cada mes hay un tema nuevo en internet y no dejan poso, ni las canciones ni los artistas.

Íñigo Quintero, mira el tirón que pegó a nivel mundial y luego todo pasa, es todo muy efímero.

P: Estamos en un especial momento para el directo, ¿a qué crees que se debe este fomo por los conciertos que hay ahora mismo?

R: Puede ser un cúmulo de cosas. Ahora el artista también es influencer. En la parte del directo los promotores podemos encontrar mucho retorno a la hora de organizar un concierto, ya no vía entradas, sino también el cargo y gestión de la entrada, las barras, deducciones… hay muchas más opciones que hacen el negocio mucho más interesante y por eso hay muchísima oferta de festivales y de todo. Las marcas se suman y aportan y se convierte en un negocio que todos quieren organizar y hay mucha más opción. Y para reforzar eso, la cantidad de artistas que, a lo mejor, tienen un año de vida o dos, son perfectos para el cartel porque están de moda en ese momento y a gente los está consumiendo en sus redes sociales, aunque mañana ya nadie se acuerde de ellos. A todo el mundo le viene bien, tanto al promotor como a los artistas, que hay muchísimos. La parte de redes sociales hace que ese Bad Bunny más que artista sea influencer y como él muchísimos más, y todo el mundo quiere seguir esa moda y esa ola. Íñigo Quintero, mira el tirón que pegó a nivel mundial y luego todo pasa, es todo muy efímero. Pero aprovechando el momento, le viene tanto bien al promotor/festival de turno como al artista que ha sacado una canción, se ha hecho viral, se hace un verano de festivales y mañana a saber.

P: ¿Es un fomo por todo tipo de directos o solo por los grandes nombres?

R: Con los grandes nombres y con la novedad/actualidad de este momento. Nosotros ahora mismo tenemos a la venta Antonio Orozco, Taburete, Los Secretos, Camela, Pastora Soler, Sergio Dalma… Tengo Soda Stereo este año también. Todo eso se va vendiendo muy bien, pero no de golpe, salvo Soda Stereo que hubo una gran cola virtual. Yo sé jugar a eso y normalmente no me equivoco. Ya sé lo que va a pasar porque son artistas de largas carreras. Con estos chavales nuevos no sabes lo que va a pasar porque de repente están de moda, pero literalmente mañana no. Un concierto lo tienes que sacar a la venta con meses de antelación. El año pasado iba a sacar a la venta, a un chaval que estaba súper de moda, ahora mismo no existe y te estoy hablando de hace siete meses. Si llego a sacar eso, me meto en un gasto de 300.000 euros para que luego ya no le interesa a nadie. Está siendo muy arriesgado. Y como no me gusta jugar a eso y, por suerte, lo mío sigue funcionando, sigo con esos conciertos con los que me lo paso bien.

P: El otro día leía un informe que hablaba de 2025 con record histórico de recaudación con directos en España, ¿a qué crees que se debe este crecimiento? Hablabas de la oferta, pero supongo que la demanda tendrá mucho que ver.

R: Hay demanda, pero porque ha cambiado la sociedad un montón. Antes salíamos todo el rato, nuestra vida era en la calle. Ahora no salen, son caseros. ¿Cuándo salen? Por suerte para nosotros, invierten en cultura. Me parece una burrada lo que pagan para ciertos artistas. Que los chavales tengan esas ganas de conciertos es porque salen menos y cuando invierten su dinero es un poco más seleccionado, en estas cosas, que es lo que están viendo desde el móvil en su casa. La cultura, los festivales o la vida del artista es un Gran Hermano mundial. ¿Qué pasaba con Operación Triunfo 2001? Eran un boom, querías verlo. Eso les pasa a los chavales ahora, están todo el rato viendo a Taylor Swift, a Karol G y es una corriente que está de moda, resulta divertida. Son mucho más sanos que nosotros.

P: Eso da la sensación de que a veces, más que eventos musicales, parezcan eventos sociales.

R: Sí, quizás sea su manera de sociabilizar. Lo que te decía, nosotros estábamos todo el día en la calle y ellos, no. Ahora se convierte todo en una experiencia más que ir a disfrutar de un concierto como tal. Que consuman su dinero en esto, yo agradecida. Sus planes ahora son juntarse para ir a un festival o juntarse para ir a un concierto y me parece guay.

No puede venir Quevedo y perdérmelo yo, no puede ser, tengo que estar a la moda y subir historias. Te diría que muchísimos van por subir historias en sus redes de que han estado en el concierto.

P: ¿Qué opinas de las colas virtuales y la ansiedad que provoca hoy en día comprar una entrada?

R: Sería un tema de neurociencia. En la oficina tengo a 8 compañeros en la veintena y hablo viendo cómo son a diario, cómo son sus conversaciones y sus planes. Creo que la mayoría viven en un mundo irreal con las redes sociales y la inmediatez y las historias les genera ansiedad. Nada bueno puede salir de esto y creo que alucinaremos cuando empiecen a salir los estudios de neurociencia con la cantidad que hay ahora de chicos con ansiedad. Esto de las entradas, es la sensación de que se lo pierden. Me parece una locura, pero es la realidad de ahora. La educación también ha cambiado muchísimo y todo suma para haber llegado a esta situación y esta debilidad que les hace más frágiles. No puede venir Quevedo y perdérmelo yo, no puede ser, tengo que estar a la moda y subir historias. Te diría que muchísimos van por subir historias en sus redes de que han estado en el concierto. Quien quiera que se suba a la ola que, por desgracia, va a durar e irá variando.

P: Mencionabas antes el precio de las entradas, ¿es una burbuja que en algún momento estallará? ¿Os estáis volviendo millonarios los promotores?

R: Jajajaja, ojalá. La realidad es que los artistas están bastante elevaditos. Los festivales que son ahora mismo más de la mitad, no son conciertos de teatros o salas, hay mucho festival que ya empieza en abril y acaba en octubre y los hay de invierno. Ahí hay muchas marcas patrocinadoras y el manager o el artista lo saben. Si tienes marcas, tienes ayuda del ayuntamiento, tienes un retorno por cultura de retorno fiscal, ¿vas a ganar tú más que yo? No, yo quiero cobrar más. La mayoría de los managers son promotores también. Entonces, los artistas se han subido un poquito el caché, pero también han subido los hierros. Escenario, equipos técnicos, sin ellos no hay conciertos y sin recinto y todos han subido un poco. Cuando ponemos los conciertos a la venta, previamente se ha hecho un estudio de cada concierto, dónde puedo abaratar costes, y echo cuentas de lo que puede costar el concierto y pueden ser 350.000 euros. ¿Cuánto aforo tengo? Tengo 15.000, pero, ¿cuál es la realidad del concierto? Porque no por muy grande que sea el recinto yo voy a vender. ¿Cuánto voy a conseguir vender con este artista? Si voy a tener un gasto de 350.000 y tengo un aforo de 5.000 tengo que poner la entrada a equis precio de media. ¿Qué hago? Subo el front stage porque la gente lo va a pagar. Pero hay artistas que no quieren front stage, ¿de dónde lo sacas? Del meet & greet. Pero hay artistas que no quieren meet & greet, ¿de dónde lo sacas? Que me baje el precio el artista porque no le puedo pagar. Todo es una negociación previa.

P: El que va como espectador, no siempre es consciente de todo lo que hay detrás.

R: No lo sabe y la publicidad, el carga y descarga, la seguridad, todo cuesta muchísimo dinero, no solo el artista. Cuando sale en prensa, no sé quién cobra tanto, dices, ¿perdona? No sé quién no cobra tanto. Esto es lo que se ha conseguido recaudar, pero no todo es para el artista, tiene que pagar tela. Hay muchísima gente dispuesta a pagar 500 e incluso a pagar 1000 euros por ver a Taylor Swift delante del escenario, eso se aprovecha. Pagar el Bernabéu con 21 trailers como vino ella, cuesta un dineral.

P: España está en el top de destino de festivales, pero, ¿de qué modo ha afectado a los conciertos de salas?

R: Muchísimo porque la realidad es que ahora se empieza a usar. Dani Fernández tiene una de las carreras mejores hechas. Vende sus entradas y, de vez en cuando, hace algún festival muy puntual, porque también tienes que estar en algún sitio. De toda la vida los ayuntamientos y los pueblos. Todos los artistas, Merche, los triunfitos, artistas de toda la vida que se han hecho 200 millones de ayuntamientos, la gente ya los ha visto gratis. Cuando llega el invierno, no puedes tocar porque no va a pagar nadie por ir a verte, si estás regalado en todas partes. Es una estrategia que le corresponde al manager, yo la tengo en cuenta y hay que saber usarla porque te perjudica. Hay todo tipo de artistas, pero el que saca la canción y quiere hacerse viral, me hago unos cuantos festivales y mañana ya he muerto, sabe perfectamente que nadie va a pagar 50 euros por verle en un teatro. El que tiene una oficina con esta lógica y lo sabe aprovechar, perfecto. Luego está un Pablo López, Orozco, Bisbal, Estopa, son carreras de largo recorrido, que venden muchas entradas, el reconocimiento quién se lo lleva, ¿el cabeza de cartel o el que, como Estopa, saca un Wanda en El Hormiguero y en media hora se ha agotado? Se lo lleva ese, no el cabeza de cartel. Estos artistas sí que tienen en cuenta hacer una gira de 40 o 50 ciudades y vender las entradas. Se cuidan muy mucho de qué festivales hacen.

Cuando no lo vendes lo sabemos todo y cuando la mitad del recinto es invitado, lo sabemos todos. No hablo de Alejandro que lo ha vendido todo, pero según qué artistas lo veo un quiero y no puedo y lo veo un error.

P: Ahora estamos experimentando un auge de los conciertos de estadio: Bad Bunny con 10 Metropolitanos ha sido el sumun, ¿hemos salido ganando con este formato?

R: Cada uno sabe lo que tiene que hacer o hace lo que le parece y genial. Bad Bunny los llena, Alejandro lo ha vendido y me parece muy bien porque tiene un nombre que tiene que estar por encima del resto porque es así con la carrera que tiene con su buenísima discografía. Pero este boom y esta movida digital que nos han metido y al final un Shakira, un Bad Bunny, un Rosalía, un Karol G se van a comer a Alejandro porque su público somos otro. Que, si Alejandro nos hace el favor de, en lugar de ir al Wanda se hace 5 Movistar Arena, lo hubiese agradecido porque nos pilla más cómodo. Pero la moda es eso y yo lo veo contraproducente según quién. Cuando no lo vendes lo sabemos todo y cuando la mitad del recinto es invitado, lo sabemos todos. No hablo de Alejandro que lo ha vendido todo, pero según qué artistas lo veo un quiero y no puedo y lo veo un error. Es preferible que hagas sitios más pequeños, que repitas y que anuncies sold out a que se escuche mal. ¿Tú sabes lo que es sonorizar eso? Va a sonar más mal que bien.

P: Uno muchas veces va a un concierto y se fija en el artista, pocas veces en el equipo que hay detrás haciendo posible que brille sobre el escenario, ¿cómo se lleva esta falta de reconocimiento al trabajo?

R: Es muy difícil que la gente sepa esto. En Latinoamérica sí que son más conscientes y siempre el público aplaude al promotor por haber traído al artista y haberlo organizado. Aquí no se tiene en cuenta, pero hay conciertos que estamos tres días montando. La gente entra, va a su asiento con una cervecita y a disfrutar, que en realidad van a eso, no para que nos estén dando las gracias, pero sí que es verdad, que estaría bien que supieran lo que hay detrás porque entonces un 15% lo valoraría más.

P: Ahora que vemos los conciertos a través de los móviles, ¿dónde está la sorpresa de ir a ver un concierto?

R: Nada que ver, eso sí que, nadie nos lo va a quitar. Se puede ver en casa con aire acondicionado y muy bien, pero la experiencia, lo que tú sientes es otra cosa totalmente inexplicable. No es lo mismo verlo por una pantallita que estar allí. Igual que un partido de fútbol, las energías del público se contagian para bien, en los conciertos los mismos, se te ponen los pelos de punta, se te saltan las lágrimas, eso no es descriptible.

P: Los confesionarios de Rosalía, las canciones exclusivas de Bad Bunny, los artistas invitados, ¿son una respuesta a esa falta de sorpresa tras haberlo visto todo por las redes?

R: Solo falta que resuciten a Michael. Y ahora, ¿qué más? Igual que te hablo de él, de Madonna o muchos, eran artistas que constantemente se estaban reinventando y te daban una sopresa, pero una sorpresa que decías, madre mía. Después de40 años, ¿nadie ha sacado nada parecido a esto? Hay artistas de ahora que son así, que saben que hay que llamar la atención de alguna manera y Rosalía es una de ellas. Una artistaza de los pies a la cabeza. Antes todo el mundo era cantar bonito y ahora es, ¿qué me puedo inventar? Al final alguno te llama la atención porque es verdad que se están inventando muchas cosas, pero creo que se están dando por sentado cosas que antes eran impensables. Ahora el artista pasa a un segundo plano, es más, han montado una noria y la mía era rosa y la tuya azul.