La Oreja de Van Gogh y El Último de la Fila, unidos por las palabras de Amaia Montero: "Eres tan importante..."
La artista se deshace en halagos

Amaia Montero en un concierto de La Oreja de Van Gogh / Europa Press News
A veces, una imagen en redes sociales consigue revolucionar a miles de personas. Y eso es lo que ha ocurrido con la que ha compartido Amaia Montero en su cuenta de Instagram junto a Manolo García. En la imagen, la cantante de La Oreja de Van Gogh aparece dándole un beso en la mejilla al de El Último de la Fila. Y este, con una sonrisa de oreja a oreja.
Pero lo que ha revolucionado a sus fans no es solo el encuentro entre estos dos referentes de la música de nuestro país. Las palabras que la artista le ha dedicado a Manolo es, sin duda, una demostración de que lo que sienten el uno por el otro es pura admiración. "¡Ay mi Manolo! Eres tan importante para mí que no te puedo querer más ❤️", dice Amaia en la descripción.
Para entender bien lo que significa este encuentro, es necesario echar la vista atrás y recordar de dónde vienen ambos, porque, como mencionamos en líneas anteriores, estamos hablando de dos de los pilares más importantes de la música de este país, aunque pertenezcan a épocas y estilos que parezcan distintos. Manolo García, cuando capitaneaba El Último de la Fila junto a Quimi Portet, definió el sonido de los ochenta y noventa con una propuesta poética que mezclaba el rock con raíces mediterráneas y rumba.
LOS40 Classic
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Unos años más tarde, a finales de los noventa, irrumpieron unos chavales de San Sebastián llamados La Oreja de Van Gogh, con una jovencísima Amaia Montero al frente. Lo suyo era otra cosa: un pop más melódico que conectó de inmediato con la juventud de la época. Si El Último de la Fila se convertía en la banda sonora del viaje por carretera, La Oreja de Van Gogh fue algo así como el diario íntimo de los primeros amores y los desengaños de los adolescentes. Dos formas diferentes de entender la música, pero con una capacidad muy parecida de marcar a generaciones enteras.
Por eso, ver a Amaia y a Manolo compartiendo espacio y afecto es como ver cruzarse dos caminos importantísimos de nuestra cultura pop. Aunque sus bandas tomaran rumbos distintos, el respeto mutuo entre ellos sigue intacto. Además, ambos tienen algo en común: el regreso de sus respectivos grupos originales a la escena.
En definitiva, este encuentro nos deja claro que no importan los años que pasen, ya que el respeto y la admiración siguen presentes en una escena en la que a muchos se les olvida a veces la importancia de anclar los pies en la tierra.













