Los Grammy vuelven a mirar a Madonna: 20 años después, un récord histórico vuelve a estar a su alcance
La artista tiene una relación cuestionable con la Academia

Madonna, en el desfile de ropa masculina Primavera/Verano 2027 de Saint Laurent en la semana de la moda de París 2026. / Victor VIRGILE
Durante décadas, Madonna ha protagonizado una de las contradicciones más llamativas de la industria musical. Ha vendido cientos de millones de discos, ha marcado el rumbo del pop durante más de cuarenta años y ha convertido cada etapa de su carrera en un fenómeno cultural. Sin embargo, su historial en los Premios Grammy nunca ha estado a la altura de ese peso artístico. Ahora, esa situación podría cambiar.
La publicación de Confessions II ha colocado a la cantante en una posición especialmente favorable de cara a la 69.ª edición de los premios que concede la Academia de la Grabación. El disco ha recibido una acogida muy positiva por parte de la crítica especializada y ya figura entre los trabajos mejor valorados de toda su producción reciente, un contexto que alimenta las quinielas sobre su posible regreso al palmarés.
Si finalmente se impone en la categoría de Mejor Álbum Dance/Electrónico, Madonna no solo sumaría un nuevo Grammy a su colección. También se convertiría en la primera mujer que consigue dos victorias en esta categoría desde su creación en 2005, un hito que reforzaría todavía más la importancia de una etapa que comenzó hace veinte años con Confessions on a Dance Floor.
LOS40 Classic
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Un disco que ha convencido a la crítica
Las primeras valoraciones de Confessions II han sido especialmente favorables. El álbum mantiene una de las mejores puntuaciones de toda la discografía reciente de Madonna en los principales agregadores de críticas, situándose únicamente por detrás del recopilatorio Celebration entre sus lanzamientos del siglo XXI.
En Billboard, Kate Bain resumía así sus impresiones tras escuchar el trabajo: "En conjunto, Confessions II es impresionante, una versión moderna de la música de club que evoca simultáneamente las épocas anteriores del género sin caer en el pastiche".
La publicación estadounidense volvió a analizar el álbum días después, esta vez ordenando todas sus canciones junto al periodista Joe Lynch. Ambos coincidían en que la artista firma su lanzamiento más sólido desde el primer Confessions: "Madonna oscila cómodamente entre la inseguridad y la omnipotencia, la franqueza y la extravagancia, la fortaleza espiritual y la liberación libidinosa en su lanzamiento más convincente desde, bueno, Confessions on a Dance Floor".
Las canciones con opciones de premio
La estrategia de Warner Records no se limita al álbum. La discográfica pretende presentar I Feel So Free en la categoría de Mejor Grabación Dance/Electrónica, mientras que Dancerteria y Bring Your Love, esta última junto a Sabrina Carpenter, figuran entre las opciones para competir como Mejor Grabación Dance Pop.
En el caso de Bring Your Love, también podría aspirar al premio de Mejor Interpretación Pop de Dúo o Grupo, aunque una nominación en esa categoría impediría que pudiera competir simultáneamente en la modalidad dance pop.
El proyecto, además, aspira a tener presencia en algunas de las categorías más importantes de la ceremonia. Entre ellas figuran Álbum del Año, Grabación del Año y Canción del Año, además de Mejor Película Musical por Confessions II: The Film y Mejor Vídeo Musical por el videoclip de Bring Your Love.
Una relación complicada con la Academia
La posibilidad de ampliar su palmarés resulta especialmente significativa porque la historia de Madonna con los Grammy nunca ha sido sencilla.
Aunque su influencia en la música popular resulta difícil de discutir, la Academia tardó años en reconocer su trabajo. Ni siquiera fue candidata al premio de Mejor Artista Revelación en los primeros años de su carrera y hubo que esperar hasta finales de los noventa para verla competir en una de las grandes categorías generales.
Resulta llamativo si se recuerda que algunos de los sencillos más importantes de toda su trayectoria, como Like a Prayer o Vogue, pasaron prácticamente desapercibidos para los votantes.
Tampoco ha conseguido nunca una nominación a Canción del Año, pese a haber participado como autora o coautora en buena parte de los mayores éxitos de su catálogo.
Siete Grammy para una carrera irrepetible
Hasta el momento, Madonna ha ganado siete premios Grammy. Tres de ellos llegaron gracias a proyectos audiovisuales, con reconocimientos para Blonde Ambition – World Tour, The Confessions Tour y el videoclip de Ray of Light.
Su etapa más premiada continúa siendo precisamente la de Ray of Light, un álbum que también le permitió conquistar los galardones a Mejor Álbum Vocal Pop y Mejor Grabación Dance gracias a la canción que daba título al disco.
El otro gran éxito en la música electrónica llegó con Confessions on a Dance Floor, convertido con el paso de los años en uno de los trabajos más influyentes del pop de baile del siglo XXI.
Un contexto muy distinto al de hace veinte años
La Academia de la Grabación ha experimentado importantes cambios durante la última década. La ampliación de su cuerpo de votantes y la incorporación de perfiles más diversos han transformado el tipo de artistas que consiguen reconocimiento.
Ese cambio ha permitido que en los últimos años nombres como Beyoncé, Charli XCX o FKA twigs se impusieran en la categoría de Mejor Álbum Dance/Electrónico, un escenario muy diferente al que encontró Madonna durante el momento de mayor éxito comercial de su carrera.
Muchos analistas consideran que esa renovación llega demasiado tarde para compensar el escaso reconocimiento que recibieron algunas de las grandes estrellas del pop de los años ochenta y noventa, entre ellas la propia Madonna o Janet Jackson.
Sería un desenlace simbólico para una artista que, pese a haber transformado la historia del pop contemporáneo, siempre ha mantenido una relación desigual con los grandes premios de la industria. Quizá precisamente por eso, la próxima edición de los Grammy despierta más expectación de lo habitual: no solo está en juego el éxito de un disco, sino la posibilidad de que la Academia reescriba, al menos en parte, una cuenta pendiente que arrastra desde hace más de cuatro décadas.













