Bilbao BBK Live 2026 arranca por todo lo alto: de las barras de pole dance de FKA twigs a la fiesta multitudinaria de Calvin Harris
Dani Fernández y Belén Aguilera ponen la presencia nacional a la primera jornada

Calvin Harris en Isle of Wight Festival 2026 / Mark Holloway
La primera jornada del Bilbao BBK Live 2026, este jueves 9 de julio, volvió a demostrar por qué Kobetamendi sigue siendo uno de los grandes puntos de encuentro de la música de toda Europa. Y es que pocos montes, quitando el del Olimpo, tienen tanto dios musical. Entre propuestas arriesgadas, artistas nacionales en estado de gracia y nombres internacionales, el festival inauguró su nueva edición que prometía cumplir las expectativas de todos los públicos. Y es que variedad no faltaba.
Desde la sensibilidad de Belén Aguilera hasta la confirmación de Dani Fernández como uno de los artistas más queridos del panorama nacional y un todoterreno de festivales, pasando por la fascinante puesta en escena de FKA twigs, la jornada fue creciendo en intensidad hasta desembocar en uno de los momentos más esperados de la edición: la llegada de Calvin Harris al escenario Nagusia.
Belén Aguilera lleva el mar a la montaña
Pocas artistas representaron tan bien el espíritu expansivo del BBK Live como Belén Aguilera. Después de formar parte de la programación de Bereziak en el centro de Bilbao, la catalana llevó también su universo de Mediterrania, su nuevo EP, al recinto de Kobetamendi, conectando dos de las grandes dimensiones del festival: el mar y la montaña.
LOS40
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Porque la puesta en escena, otra vez, estaba cargada de dramatismo, con una enorme vela de barco en mitad del escenario. Y sus bailarinas, como si fuesen sirenas que acompañan a la artista. Vamos, que poco tiene que envidiarle Belén a la nueva película de Nolan. Porque ella ha montado su propia Odisea con canciones como Copiloto, Soledad o Lolita.
Belén Aguilera en el Bilbao BBK Live 2026
Belén Aguilera en el Bilbao BBK Live 2026
Dani Fernández y la recompensa a la perseverancia
Uno de los conciertos más celebrados de la tarde fue el de Dani Fernández, que aterrizó en Kobetamendi en uno de los momentos más importantes de su carrera. El manchego, que volvió a los escenarios hace un mes tras sufrir una lesión, conectó desde el primer minuto con un público que coreó sus canciones como si se tratase de himnos generacionales. Porque temas como Bailemos, Todo Cambia o Dile a los demás siempre son un acierto en un festival, haciendo cantar a todos los presentes.
Más allá de su emoción en el directo, uno de los momentos más destacados llegó cuando el cantante recordó el camino recorrido hasta llegar a escenarios como el del BBK Live.
"Pasé por muchos proyectos antes de llegar hasta aquí. Me cerraron mucho las puertas. Sobre todo en festivales porque decían que venía de una banda que tocaba para adolescentes. He intentado hacer música que me fuese gustando, poco a poco, que saliera del corazón. Hemos ido creciendo. Y estar hoy aquí en el BBK para nosotros es algo increíble".

Dani Fernández en el Bilbao BBK Live 2026 / Sergio Albert Avilés

Dani Fernández en el Bilbao BBK Live 2026 / Sergio Albert Avilés
Tampoco faltó el humor. Antes de interpretar Sin Vergüenza, la colaboración que lanzó junto a Arde Bogotá, Fernández aprovechó para hacer un guiño al reciente cambio de nombre de la banda murciana por Bigger Splash para promocionar su nuevo single:
"Una canción con un grupo que ahora creo que tiene otro nombre y que va a actuar aquí el sábado".
Un comentario que arrancó las risas y los aplausos de un público completamente entregado.
FKA twigs convierte el escenario en una obra de arte
Si hubo una actuación que sorprendió a los más curiosos fue la de FKA twigs.
La artista británica llevó a Bilbao una propuesta en la que música, danza, performance y narrativa visual convivieron con una precisión casi milimétrica. Cada movimiento parecía estudiado al detalle y cada elemento escenográfico contribuía a construir un universo propio, inconfundiblemente suyo.

FKA Twigs en el Bilbao BBK Live 2026 / Sergio Albert Avilés

FKA Twigs en el Bilbao BBK Live 2026 / Sergio Albert Avilés
Por momentos, el escenario se transformaba en una escena de ensueño, con imágenes que transportaban al público a una cama rodeada de figuras angelicales. Instantes después, la artista mostraba otra de sus facetas más reconocidas, desplegando una impactante coreografía alrededor de una barra de pole dance que ponía en valor su formación y talento como bailarina.
Calvin Harris convierte Kobetamendi en una celebración colectiva
Pero si hubo un nombre que congregó a una auténtica marea humana durante la madrugada del jueves fue el de Calvin Harris.
A las 1:40 horas, el productor y DJ escocés apareció en el escenario Nagusia dispuesto a protagonizar uno de los momentos más multitudinarios de la primera jornada. Y no decepcionó.
El artista hizo una pausa en su habitual residencia de verano en Ushuaïa Ibiza para aterrizar en Bilbao y transformar Kobetamendi en una gigantesca pista de baile al aire libre. Miles de personas respondieron al reclamo de uno de los productores más exitosos del siglo XXI y protagonizaron una celebración colectiva que encajaba a la perfección con el espíritu festivo de esta edición aniversario.

Calvin Harris en el Bilbao BBK Live 2026

Calvin Harris en el Bilbao BBK Live 2026
Porque uno no es realmente consciente de la cantidad de himnos que acumula Calvin Harris hasta que los escucha encadenados en directo.
Tema tras tema, el escocés fue desplegando un repertorio capaz de atravesar varias generaciones de amantes de la música electrónica y del pop. Sonaron canciones convertidas ya en clásicos contemporáneos como One Kiss, junto a Dua Lipa, o This Is What You Came For, provocando auténticas explosiones de euforia entre el público.
La sesión avanzaba sin apenas dar tregua, combinando nostalgia reciente y actualidad, mientras miles de brazos se alzaban al ritmo de canciones que han marcado noches de verano, festivales y pistas de baile de todo el mundo. Hasta los más fieles al escenario Basoa decidieron salir del bosque para escuchar al DJ.
Más que una actuación, la de Calvin Harris fue una celebración compartida. Un recordatorio de la capacidad de la música para reunir a miles de personas bajo una misma emoción. Porque sí, no cabía ni un alma en el escenario principal.













