'Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo' llega a Netflix: esto es lo que no cuenta el documental
Ponemos el foco en la parte que deja fuera la película documental dirigida por Jon Sistiaga que se centra en el secuestro y asesinato del concejal del PP
Escena del documental sobre Miguel Ángel Blanco en Netflix
Este 10 de julio, Netflix estrena Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo, una película documental reconstruye de manera cronológica el secuestro y posterior asesinato del concejal del Partido Popular de Ermua en julio de 1997.
Producida por The Tintirin Team y dirigida por Jon Sistiaga que también pone la voz en off, llega con la intención de que las nuevas generaciones tengan conocimiento del importante suceso que marcó un antes y un después en la historia de España.
"El 60% de los jóvenes de menos de 25-30 años no saben quién era Miguel Ángel Blanco ni qué era ETA. Y esto es un fallo de nuestro sistema educativo" lamentó el periodista en La Revuelta.
El mismo Sistiaga cubrió a pie de calle la noticia original en 1997 cuando era un joven reportero de 29 años, la misma edad que tenía Miguel Ángel Blanco al morir.
Aquel trágico evento de hace casi tres décadas detonó una movilización social sin precedentes conocida históricamente como el "Espíritu de Ermua".
¿Qué es lo que no cuenta el documental?
El documental de Netflix se enfoca exclusivamente en la reconstrucción cronológica y el análisis político-social de las 48 horas de cuenta atrás del secuestro, desde el 10 hasta el 12 de julio de 1997.
Por razones de formato y para mantener ese ritmo de 'thriller real', la producción deja fuera de su metraje principal varios sucesos y detalles posteriores:
1- El hostigamiento a la tumba: No se detalla el ensañamiento que sufrió la familia Blanco Garrido tras el entierro. El nicho de Miguel Ángel en el cementerio de Ermua fue vandalizado y profanado de forma reiterada por simpatizantes de la banda, lo que obligó a sus padres a trasladar sus restos mortales en 2007 a su localidad natal en Ourense.
2- La muerte de los padres: Tampoco se relata el desenlace de los progenitores, Miguel Blanco y Consuelo Garrido, quienes fallecieron con apenas 20 días de diferencia en marzo de 2020.
3- El juicio y destino de los asesinos: El largometraje no se detiene a narrar el proceso judicial posterior, las condenas ni el destino en prisión de los miembros del comando Donosti que ejecutaron el crimen (Francisco Javier García Gaztelu, alias "Txapote", e Irantzu Gallastegui, "Anboto").
4- Ausencia de los asesinos: Sistiaga aclaró en entrevistas concedidas a medios como El País que no se incluye ningún testimonio actual de los asesinos materiales o de figuras que sigan justificando el terrorismo. Las únicas intervenciones vinculadas a la izquierda abertzale de la época pertenecen a personas como Patxi Zabaleta, pero enfocadas estrictamente en los intentos desesperados que hicieron para intentar frenar la ejecución.
Cabe señalar que al ser una película de solo 93 minutos, los creadores decidieron prescindir de un análisis histórico extenso de toda la trayectoria de ETA o de otros atentados previos y posteriores. El objetivo era retratar cómo se quebró el silencio y cómo reaccionó un país entero perdiendo el miedo en la calle durante esos dos días concretos.
