Así son los barcos eléctricos solares que pueden revolucionar el transporte marítimo
Sin emisiones, casi sin ruido y alimentados por energía eléctrica y solar. Un proyecto impulsado desde Euskadi quiere demostrar que otra forma de navegar es posible.
La energía solar puede revolucionar la navegación. / porcorex
Si los coches eléctricos ya forman parte del paisaje cotidiano, la siguiente gran revolución podría llegar por mar. Un proyecto desarrollado en Euskadi está trabajando en una nueva generación de barcos eléctricos solares capaces de navegar sin emisiones contaminantes, con un consumo energético mucho menor y un impacto ambiental muy inferior al de las embarcaciones convencionales.
La iniciativa, bautizada como Zero Emissions Marine Boat y que recoge la web Ecoticias, está liderada por la empresa vizcaína Lasai y forma parte del Plan de Industria Euskadi-2030. Su objetivo no es solo fabricar barcos más sostenibles, sino crear una nueva industria capaz de competir en el mercado internacional de la movilidad marítima limpia.
Los barcos eléctricos podrían ser el futuro (foto: Lasai).
El proyecto movilizará 36 millones de euros hasta 2028 y prevé la creación de 191 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. Pero su ambición va mucho más allá de las cifras: pretende demostrar que la electrificación también puede transformar un sector especialmente difícil de descarbonizar como es el transporte marítimo.
Navegar sin humos
La tecnología desarrollada por Lasai combina propulsión eléctrica con el apoyo de paneles solares instalados en las embarcaciones, que ayudan a alimentar los sistemas de a bordo y a optimizar el consumo energético. El resultado son barcos capaces de navegar prácticamente en silencio, sin vibraciones, sin humos y sin los olores característicos de los motores diésel.
Así son los barcos eléctrico de la empresa vasca Lasai (foto: Lasai).
Su modelo más avanzado hasta la fecha es el LASAI 32 KS, una embarcación de 9,5 metros de eslora con capacidad para doce personas. Puede recorrer hasta 80 millas náuticas navegando a diez nudos o alcanzar las 200 millas si reduce la velocidad hasta los seis nudos, una autonomía suficiente para muchas actividades recreativas y profesionales de corta distancia.
El transporte marítimo genera alrededor del 3 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero
Aunque los primeros modelos están pensados para la náutica de recreo, sus impulsores creen que esta tecnología tiene potencial para mucho más. El transporte de pasajeros entre puertos cercanos, los servicios portuarios, la pesca profesional o incluso determinadas rutas de mercancías podrían beneficiarse de una electrificación progresiva que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles.
No es una cuestión menor. El transporte marítimo genera alrededor del 3 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y su descarbonización se ha convertido en uno de los grandes retos de la Unión Europea. La electrificación aparece como una de las soluciones más prometedoras para los trayectos cortos, donde las limitaciones actuales de las baterías son menos problemáticas.
El proyecto también busca impulsar toda una cadena industrial en Euskadi. Además de Lasai, participan seis pymes especializadas, el Foro Marítimo Vasco y centros tecnológicos como Tecnalia y CIC energiGUNE, que trabajarán en el desarrollo de nuevos sistemas de almacenamiento energético, plataformas digitales y procesos de fabricación avanzada.
Todavía queda camino por recorrer, pero el proyecto vasco apunta hacia un futuro prometedor
Sin embargo, para que estos barcos puedan popularizarse será necesario adaptar también las infraestructuras. La empresa reclama más puntos de recarga eléctrica en puertos y marinas, además de avanzar en la electrificación de los muelles para que ferris, cargueros o cruceros puedan conectarse a la red cuando permanezcan atracados y evitar así mantener sus motores encendidos.
Todavía queda camino por recorrer, pero el proyecto vasco apunta hacia un futuro prometedor en el que navegar no tenga por qué ir de la mano de los combustibles fósiles. Si la tecnología cumple las expectativas, estos barcos eléctricos solares podrían convertirse en una de las piezas clave para hacer del transporte marítimo una actividad mucho más limpia en las próximas décadas.
