El concierto más extravagante de Michael Jackson: treinta años de la noche en que cantó para el sultán de Brunéi
El Rey del Pop actuó para el hombre más rico del mundo en una celebración tan desmesurada que todavía hoy parece una leyenda
Michael Jackson, saludando a fans durante su estancia en Brunéi. / William Nation
El 16 de julio de 1996, Michael Jackson desapareció durante unos días del radar mediático para viajar a un pequeño sultanato del sudeste asiático. No iba a presentar un disco ni a inaugurar un festival. El motivo era la celebración del 50º cumpleaños del sultán Hassanal Bolkiah, monarca absoluto de Brunéi, cuya fortuna personal era entonces considerada una de las mayores del planeta. Aquellos festejos duraron dos semanas e incluyeron invitados tan diversos como el entonces príncipe Carlos de Inglaterra y jefes de Estado de medio mundo. Pero el gran atractivo popular era Michael Jackson.
Michael atravesaba un momento de transición. Habían pasado casi tres años desde el final del Dangerous World Tour y estaba ultimando los ensayos de la gira de HIStory, que comenzaría oficialmente en septiembre de 1996. Era una etapa especialmente delicada. Su imagen pública seguía marcada por las acusaciones de abuso infantil de 1993, resueltas mediante un acuerdo extrajudicial, y necesitaba volver a situar el foco sobre su música y sus espectáculos.
La invitación del sultán aparecía, además, acompañada de un incentivo difícil de rechazar. Nunca se confirmó oficialmente la cifra, pero distintas informaciones situaron el caché de Michael Jackson entre los 15 y los 20 millones de dólares por una única actuación, lo que la convirtió durante años en una de las cantidades más elevadas jamás pagadas por un concierto privado.
Conviene matizar, sin embargo, un detalle curioso. Aunque suele hablarse de un concierto privado para el sultán, en realidad el espectáculo fue gratuito para el público. Hassanal Bolkiah decidió que cualquier ciudadano pudiera asistir sin pagar entrada como parte de las celebraciones oficiales de su cumpleaños. Alrededor de 60.000 personas llenaron el anfiteatro de Jerudong Park, un recinto construido dentro de un gigantesco parque de atracciones financiado por la propia familia real.
El nivel de lujo resultaba difícil de exagerar. Michael llegó a Brunéi en un avión privado y fue alojado en una residencia para invitados situada dentro del inmenso complejo palaciego del sultán. Su estancia estuvo rodeada de un hermetismo absoluto. Las autoridades extremaron las medidas de seguridad y varios trabajadores del parque llegaron a ser sancionados por filtrar información sobre la llegada del cantante a la prensa.
El concierto también escondía otra singularidad. Aunque servía como antesala del HIStory World Tour, Michael decidió no mostrar el espectáculo que estaba preparando para la gira. Quería mantener el efecto sorpresa hasta el estreno oficial. Por ese motivo recuperó gran parte de la escenografía, el vestuario, las coreografías y el repertorio del Dangerous Tour, añadiendo únicamente un par de canciones nuevas pertenecientes a HIStory. Aquella mezcla convirtió el concierto en una especie de puente entre dos etapas de su carrera.
Michael Jackson - Beat It
El repertorio incluía clásicos como “Billie Jean”, “Beat it”, “Thriller”, “Smooth criminal”, “Black or white” o “Man in the mirror”, junto con los estrenos en directo de “You are not alone” y “Earth song”, que apenas unas semanas después formarían parte de la nueva gira mundial. Curiosamente, aquella noche también supuso la última interpretación en concierto de canciones como “Jam”, “Human nature”, “I just can't stop loving you” o “She's out of my life”.
Las imágenes del espectáculo transmiten una sensación curiosa. Por un lado, aparece un Michael algo más contenido físicamente que durante los años de Dangerous, todavía adaptándose a un montaje que serviría como ensayo general para la gira que estaba a punto de comenzar. Por otro, mantiene intacta esa capacidad para convertir cualquier aparición en un acontecimiento visual gigantesco. El escenario, la iluminación, los cambios de vestuario y la precisión de las coreografías seguían situándolo varios pasos por delante de la mayoría de los artistas de su tiempo.
También hubo pequeños gestos que llamaron la atención. Durante su estancia aprovechó algunos momentos para saludar a seguidores que lograron acercarse al parque y firmó autógrafos antes de encerrarse en los ensayos. Eran escenas poco habituales en un viaje organizado con semejante nivel de secretismo, pero encajaban con una personalidad que siempre alternó la distancia de la gran estrella con momentos de cercanía inesperada.
Con el paso del tiempo, el concierto de Brunéi ha adquirido un cierto aire mítico entre los seguidores de Michael Jackson. Durante años apenas circularon fragmentos de vídeo grabados para el archivo privado de la familia real, lo que alimentó todavía más la fascinación por aquella actuación. Solo mucho después comenzaron a difundirse grabaciones de mejor calidad que permitieron apreciar un espectáculo que había permanecido casi oculto durante décadas.
La extravagancia de aquella noche encajaba perfectamente con la fama del sultán Hassanal Bolkiah, conocido por coleccionar coches de lujo, organizar celebraciones multimillonarias y levantar proyectos arquitectónicos concebidos para impresionar al mundo. Invitar a Michael Jackson era, en cierto modo, una prolongación natural de esa forma de entender el poder y la riqueza.
Sin embargo, más allá del lujo y de las cifras mareantes, aquel concierto conserva hoy otro interés. Fue el último gran ensayo de Michael Jackson antes de embarcarse en el HIStory World Tour, la gira que terminaría convirtiéndose en la más multitudinaria de toda su carrera. En Brunéi todavía convivían el artista que había revolucionado los escenarios durante los años ochenta y el que estaba a punto de iniciar la recta final de su trayectoria como gran estrella del directo. Por unas horas, ambos coincidieron bajo el cielo de un pequeño país asiático cuyo nombre quedó unido para siempre a uno de los capítulos más insólitos de la historia del pop.
