Madonna, Dior y Chanel ya lo sabían: el accesorio más inesperado del verano vuelve a ser objeto de deseo
El abanico no solo es un simple aliado contra el calor, también es un icono de moda y lujo

Madonna en los MTV Video Music Awards de 1990 / Kevin.Mazur
Durante años quedó relegado a un segundo plano, pero este verano el abanico ha recuperado su lugar como uno de los accesorios más codiciados. Artistas como Madonna o Locomía hicieron de él un elemento importante en videoclips o como parte fundamental de su personalidad artística.
Más allá de su función para aliviar las altas temperaturas, vuelve a reivindicarse como un complemento con personalidad propia, capaz de aportar un toque de elegancia a cualquier estilismo. Así lo refleja Highxtar, que sitúa al abanico como uno de los grandes protagonistas de la temporada.
Un accesorio con siglos de historia
Aunque hoy se asocia al lujo y la moda, el abanico cuenta con una larga trayectoria. Sus orígenes se remontan al antiguo Egipto, donde era utilizado como símbolo de poder, y con el paso de los siglos fue ganando protagonismo en distintas culturas hasta convertirse en un objeto habitual entre la aristocracia europea.
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Durante los siglos XVIII y XIX alcanzó además un importante valor social gracias al conocido "lenguaje del abanico", un código de gestos que, según la tradición, permitía comunicar mensajes discretos durante reuniones y bailes.
De las grandes firmas a las estrellas del pop
La moda nunca ha dejado de inspirarse en este accesorio. Casas como Dior, Chanel o Louis Vuitton lo han reinterpretado en diferentes colecciones, demostrando que el abanico sigue teniendo un lugar en el universo del lujo.
Su presencia también ha traspasado las pasarelas. Figuras como Madonna han contribuido a mantener vigente este complemento, utilizándolo como parte de su imagen pública y reforzando su vínculo con el mundo de la moda y el espectáculo.
La actuación de Madonna en los MTV Video Music Awards de 1990 llevó Vogue a una fantasía escénica inspirada en la corte de María Antonieta. Con corsés, polisones, abanicos y gestos exagerados, la estética de la aristocracia francesa se transformaba en camp, deseo y cultura ballroom. El abanico funcionaba como un puente entre la iconografía histórica y una performance que exploraba el género, el poder y la apropiación de los códigos de la élite.
El abanico fue mucho más que un accesorio en Locomía: se convirtió en su sello identitario, el símbolo que transformó su estética en un fenómeno cultural. Con esos movimientos amplios, casi coreográficos, el abanico amplificaba la teatralidad del grupo y convertía cada presentación en un espectáculo visual único. Además, funcionaba como una extensión de su personalidad extravagante y futurista, marcando una diferencia radical frente a otras propuestas de la época y consolidando una imagen que aún hoy sigue siendo reconocible y profundamente asociada a su legado artístico.
Mucho más que una tendencia pasajera
El renovado interés por el abanico demuestra que algunos accesorios son capaces de reinventarse sin perder su esencia. Ligero, práctico y con una importante carga histórica, este complemento vuelve a ocupar un lugar destacado en el armario de quienes buscan unir funcionalidad, estilo y hacer frente a las altas temperaturas.













