Montoya: "El precio para tener visibilidad en la música ha sido un poquito caro"
De ser la estrella de 'La Isla de las Tentaciones' a empezar una carrera musical seriamente: la reinvención de José Carlos Montoya
Montoya en la redacción de LOS40
"Hasta el médico me llama Montoya. Ahora agradezco hasta cuando me llaman Juan Carlos llamándome José Carlos", nos dice entre risas Montoya. A punto de cumplir 33 años, el mayor fenómeno surgido de La isla de las tentaciones ha comenzado una nueva etapa. Un capítulo de su vida que, asegura, le hace plenamente feliz: dedicarse a la música.
Lo hace con La mano atrás, una rumba pop con la que busca abrir camino en la industria sin estirar el fenómeno viral en el que se convirtió tras su paso por televisión. Después de convertirse en una de las personalidades más comentadas y virales de España gracias a La isla de las tentaciones 8 —llegando incluso a ser mencionado en la televisión estadounidense por Whoopi Goldberg— y de participar en Supervivientes, Montoya quiere encontrar su espacio en la música más allá de canciones como La Gambita o Va donde brilla.
Para hablar de esta nueva etapa, de sus ambiciones musicales, de su relación actual con los realities y de cómo vivió el Mundial de Clubes, José Carlos Montoya ha visitado la redacción de LOS40.
Pregunta (P): Con La mano atrás has dicho que la sientes como tu primera canción. ¿Por qué? ¿Por qué ahora, de esta manera?
Montoya (M): Pues al final, para mí, siempre la música nace de un estado de ánimo, siempre. Yo pienso que cuando uno saca música o interpreta algo es porque se siente de alguna forma y lo libera, ¿no? Entonces yo creo que llega en este momento, en el mejor momento de estos últimos años, porque al final me siento ahora mismo donde quiero estar, que es feliz. A nivel interior tengo muchísima paz mental y de ahí salió La mano atrás, de un estado de ánimo, de felicidad, de alegría, de todo lo pasado... Como quien dice: "Pues ahora". Y de ahí salió.
A nivel interior tengo muchísima paz mental
P: ¿Y cuándo la escribiste?
M: Pues surgió en el sofá de mi casa, vamos. En una de las tardes estaba allí junto con Javier Naranjo, que es un chico que también está en Sevilla. Me dio un estribillito y digo: "La mano atrás, tengo la mano atrás". Y ahí le fui creando yo la melodía entera y digo: "Pues todo tiene que hablar de felicidad, de alegría, de bailar". Y, al mismo tiempo, yo también vengo de una familia muy rumbera, muy alegre en cuanto a la música, y salió ahí. Digo: "Tiene que salir, tiene que ser así".
P: ¿Y siempre estuvo dentro de tus planes la parte musical?
M: Siempre. La música, antes de que pasara todo, ya estaba ahí. Yo, aparte de estar trabajando, sacaba música porque mi padre y mi familia al final todos se dedican a la música. Es lo que he mamado siempre. Ese gusanillo siempre lo he tenido, de hacer cosas, de disfrutar de la música. También no te puedo mentir. Al final uno entra en un reality o en algún sitio para tener una visibilidad, ¿sabes? Porque la música, eso siempre lo he contado, es complicada y siempre intentas tener esa visibilidad. Lo he conseguido. Es verdad que el precio ha sido un poquito caro, pero bueno. Al final la he sacado cuando me he encontrado bien. Siempre he tenido pendiente volver a la música. Había gente que me decía: "¿Por qué no haces música? Quítate de esto, de lo otro...". Entonces ha llegado el mejor momento y digo: "Pues pa'lante".
P: ¿Y pensaste presentarte a algún reality musical antes de meterte en los realities?
M: Pues así, musical, no. Nunca he tenido esa oportunidad, quizás. Es verdad que alguna vez te hablaban, a lo mejor, del tema de La Voz o cosas así, para entrar. Pero yo soy de los que piensa, no de la antigüedad, sino que lo que está bien es seguir sacando temas, seguir fiel a tu esencia, a tu estilo. Porque al final la televisión es televisión y también te puede dar visibilidad, pero no sé... Siempre me ha gustado ir single a single, quizás. Y después, evidentemente, con el trabajo tampoco he podido compaginarlo al cien por cien. Ahora sí, evidentemente, tengo más tiempo para dedicarme.
P: ¿Tienes preparadas más canciones?
Sí, sí. Por eso también, en parte, pienso que La mano atrás es el inicio de, por así decirlo, una carrera profesional. Aparte de tener ahora todo el tiempo, estamos rodeados de un equipo bastante bueno, también me ha madurado bastante la voz, estamos dando clases de canto... Estamos muy centrados. Ha sido como un punto de inflexión. Igual que yo creo que cada uno que llega al mundo tiene un cometido, pues yo he tenido que hacer unas cosas para ahora poder estar en este camino, ¿no?, conducido. Entonces estamos súper ilusionados y con bastante música. Ahora, en agosto, vamos a grabar un par de temas y en septiembre creo que saldrá otro.
He tenido que hacer unas cosas para ahora poder estar en este camino
P: Es verdad que te veo súper ilusionado con la música, cuando quizá lo más fácil habría sido seguir haciendo realities.
M: Totalmente. Como bien dices, ofertas de realities hay diariamente. Si uno sale aquí... en Italia, en Chile me han llamado, recientemente también para España... Pero es que, por eso mismo, no me compensa la dificultad frente a la paz que tengo ahora mismo. Estoy feliz haciendo esto. Sé que es difícil, que todo puede ser difícil, pero es lo que he dicho siempre: prefiero ser pobre y feliz que estar infeliz y harto de ganar dinero diariamente.
P: Ha pasado ya un año y medio desde todo lo de La isla de las tentaciones. Los primeros meses estabas hasta en la sopa. ¿Ahora notas que la cosa está más tranquila? ¿Te paran menos por la calle?
M: Aquí está Jorge, que me acompaña siempre a los bolos, y no sé qué diría él, pero yo diría que igual o incluso más. Lo que pasa es que, cuando pasó todo aquello, si te das cuenta, yo estuve del tirón. Salí de un reality y me fui a otro. Entonces no estuve realmente con la gente. Ahora sí estoy haciendo cosas con la gente: los bolos, los eventos, las campañas de publicidad... Eso me permite estar mucho más en contacto con ellos. Es verdad que para tener un poquito de vida privada sigo usando la gorra. Me he dejado el pelo más largo, pero aun así seguimos recibiendo muchísimo cariño.
P: Hay gente que salió de realities y luego triunfó en la música, como Omar Montes. ¿Te ves reflejado?
M: Sí, ha pasado en varios casos. Lo más importante, que es lo que me dicen tanto mi mánager como el equipo, es la visibilidad que tenemos ahora. Cuando haces música, sacar canciones es relativamente fácil. Lo difícil es conseguir alcance y visibilidad. Y eso cuesta muchísimo.Pues mira, por suerte o por desgracia, nosotros eso ya lo tenemos. Y ahora lo que toca es demostrar. Soy perfectamente consciente de que ahora mismo el 98 % de la gente me asocia al chico de La Gambita, al que corría por la playa...Pero no pasa nada. Mi vida siempre ha sido demostrar las cosas e ir a contracorriente. Es que me gustan los retos.
P: ¿Entonces no hay ninguna estrategia de separar al Montoya de los realities del Montoya cantante?
M: No, porque es el mismo. Es que el Montoya de los realities también cantaba. Yo no reniego absolutamente de nada. Lo único es que elijo un camino. Como digo siempre, el brillo tiene que ir al brillo. Y donde estoy ahora mismo es donde siento que brillo. No es un mensaje egocéntrico. Es simplemente que debemos caminar por sitios donde encontremos esa luz y podamos ser nosotros mismos.
P: Estuvimos contigo en varios eventos, como los Premios Dial o Primavera Pop. ¿Pudiste hablar con artistas sobre música?
M: Sí. Para mí siempre ha sido un sueño. Allí estuve con Omar, también con Cepeda. Después, en LOS40, con Antoñito Molina... Tengo la suerte de conocer a bastantes artistas a los que admiro tanto profesionalmente como personalmente. Y claro que me encantaría trabajar con algunos de ellos. De hecho, ya estoy trabajando con productores que hacen canciones para artistas muy importantes. Uno de ellos me decía: "Pues mira, yo le hice el disco a Mónica Naranjo". Y yo flipo. Sobre todo por estar grabando con tantos profesionales y rodeado de gente tan buena. Óscar Pertusa, que es mi mánager, conoce muy bien este mundo y el camino está siendo brutal.
P: ¿Allí, en el pueblo, te llaman Montoya?
M: Allí me dicen José Carlos. Bueno, mis amigos y la gente de allí me llaman José Carlos, Joseca... Pero es verdad que Montoya ya forma parte de mí, es mi alma. El otro día, en una entrevista, me dijeron "Juan Carlos" y ni me di cuenta. Y yo: "Juan Carlos no, yo soy José Carlos. Juan Carlos es mi padre". Pero mira la ilusión que me hizo que me llamaran por mi nombre. Ahora ya pasa que hasta en seguridad dicen: "José Carlos". Y luego: "Ah, claro, Montoya". "¿Quién?". "José Carlos Montoya". "¡Ah, es verdad, es verdad!".mHasta fui al médico el otro día y ni me dijo el nombre. Me dice: "¡Montoya, hombre!".
P: ¿Quién ha sido la persona que más te ha sorprendido que se acercara a saludarte?
M: Yo creo que Joaquín. Siempre ha sido mi ídolo porque soy muy bético. Entonces ver que alguien a quien admiras te conoce es muy fuerte. Y luego Manuel Carrasco también tiene una historia muy bonita. Yo trabajaba de conserje en un hotel y él se alojó allí cuando vino a Sevilla para un evento. Yo tenía que coordinar la entrada con su seguridad y ahí coincidimos. Creo que eran los Latin Grammy. Después pasó todo esto y él mismo me invitó a uno de sus conciertos. Me conocía, sabía quién era...
