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Menos de 20 euros por el juego de mesa que puede salvarte el verano

Si vas a tener gente cerca, 'Las Vegas' será el contexto perfecto para tardes de risas interminables.

Las Vegas; el juego de mesa de Ravensburger. / Luis J. Merino

Sé que con la llegada del calor el cuerpo te pide sofá, aire acondicionado y un mando entre las manos. Soy el primero al que le pasa. No hace mucho te hablaba del videojuego perfecto para acompañarte durante todo el verano, pero de vez en cuando también apetece cambiar de plan: una terraza, una sobremesa tranquila o una noche al aire libre con amigos. Y ahí toca dejar el mando a un lado y socializar un poquito.

Los juegos de mesa llevan años demostrando que son el complemento perfecto para esos momentos. Y aunque los títulos de tres horas de duración y reglamentos que parecen una enciclopedia también tienen su público, el verano pide otra cosa: partidas rápidas, mucho pique, reglas sencillas y risas garantizadas. Ahí es donde entra Las Vegas, el clásico de Rüdiger Dorn, editado por Ravensburger, que se gana a pulso un hueco en cualquier mochila de vacaciones.

Mínima explicación, máxima tensión

Si hay algo capaz de romper el ambiente en una reunión veraniega es pasar veinte minutos explicando las reglas mientras las bebidas empiezan a calentarse. 'Las Vegas' evita ese problema casi por completo.

Cada jugador dispone de un puñado de dados y, en su turno, lanza los que le quedan para colocar todos los que muestran un mismo número en el casino correspondiente. Después volverá a lanzar el resto, repitiendo el proceso hasta quedarse sin dados. Al finalizar la ronda, los jugadores con más presencia en cada casino se reparten los billetes disponibles... salvo que haya un empate por el primer puesto. En ese caso, ambos quedan anulados y dejan vía libre al siguiente jugador.

Y ahí aparece la verdadera magia del juego. Las Vegas no consiste en calcular probabilidades durante media hora, sino en leer las intenciones del resto, decidir cuándo merece la pena arriesgar y asumir que, a veces, una jugada aparentemente brillante puede acabar beneficiando a un tercero.

Ver cómo dos jugadores libran una batalla por un botín de 90.000 dólares para terminar anulándose mutuamente, mientras otro se lleva el premio con un único dado, provoca carcajadas una y otra vez. Cada ronda está llena de pequeños faroles, decisiones impulsivas y piques sanos que hacen que siempre apetezca jugar una más.

Las Vegas (Ravenburger)

El compañero perfecto para las vacaciones

Su formato también juega a favor. No necesita un tablero enorme ni decenas volándose de un tablero con la brisita de la tarde; basta con unos cuantos dados, los casinos (que son pequeños cartones) y los billetes para tener una partida en marcha en cuestión de segundos. Además, funciona igual de bien con jugadores recién llegados a los juegos de mesa que con aficionados habituales, algo difícil de conseguir.

Y, con partidas de apenas veinte minutos, resulta perfecto para echar una antes de bajar a la playa, después de comer o mientras esperas a que empiece la cena. Siempre deja esa sensación de que la revancha está a una sola partida de distancia.

Al final, ese es precisamente su gran secreto. Igual que ocurre en un casino, siempre parece que la siguiente ronda puede salir mejor que la anterior.

Con todo esto, demostramos que hay vida más allá de vuestra Switch 2 y que en un verano caluroso hay ratos para todo.