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Sôber: “Una buena canción sigue emocionando igual”

El grupo celebra tres décadas de rock con un nuevo trabajo con el que reivindica la importancia de seguir creando desde la honestidad

Sôber en una foto promocional de 'Mi refugio'

Tres décadas después de su nacimiento, Sôber continúa explorando nuevos territorios sin renunciar a la esencia que les ha convertido en una de las bandas fundamentales del rock español.

Indestructible y Mi refugio son los primeros adelantos de un disco que transita entre la energía del directo y la vulnerabilidad emocional. En una charla con LOS40, Carlos Escobedo reflexiona sobre la evolución de la banda madrileña, los cambios en la industria musical o el futuro del rock.

Pregunta (P): Indestructible y Mi refugio muestran dos caras muy distintas de este nuevo trabajo. ¿Era importante que los primeros adelantos reflejaran desde el principio esa amplitud de registros del disco?

Sôber (S): Sí, totalmente. Queríamos que desde el principio se entendiera que este disco no va en una sola dirección. “Indestructible” representa esa energía que nace cuando conectas con la gente, esa fuerza que parece hacerte invencible durante un concierto. En cambio, “Mi refugio” habla de algo mucho más íntimo, de esa necesidad que todos tenemos de encontrar un lugar donde bajar la guardia. Las dos canciones son muy diferentes, pero conviven perfectamente dentro del universo del disco y creo que definen muy bien quiénes somos hoy.

P: Mi refugio Habla de la vulnerabilidad y de la búsqueda de un lugar seguro. ¿Sentís que esa necesidad de encontrar un refugio emocional conecta especialmente con el momento que vivimos como sociedad?

S: Creo que sí. Vivimos en una época en la que todo va muy deprisa y parece que tenemos que demostrar constantemente que estamos bien. Pero la realidad es otra: todos necesitamos un refugio, una persona, un lugar o incluso una canción donde sentirnos a salvo. Si Mi refugio conecta con la gente es porque habla de algo que todos hemos sentido alguna vez.

Todos necesitamos un refugio, una persona, un lugar o incluso una canción donde sentirnos a salvo.

P: Después de treinta años de carrera, ¿qué sigue ilusionándoos más: el proceso de componer un disco o el momento de llevar esas canciones al escenario?

S: Son dos sensaciones completamente distintas y me costaría elegir una. Componer sigue siendo una necesidad para mí, es la manera que tengo de entender muchas cosas que me pasan. Pero cuando esas canciones dejan de ser tuyas y ves que la gente las canta contigo… ahí es donde todo cobra sentido. Ese momento sigue poniéndome la piel de gallina.

P: Habéis vivido la era del CD, las descargas, el streaming y ahora el dominio de las redes sociales. ¿Cuál ha sido el cambio que más ha transformado vuestra forma de entender la música? ¿Con qué os quedáis de todo esto?

S: Lo que más ha cambiado es la velocidad con la que todo ocurre. Antes un disco tenía un recorrido mucho más largo y ahora parece que todo pasa en cuestión de días. Pero al final hay algo que no cambia: una buena canción sigue emocionando igual. Yo me quedo con eso. Las herramientas evolucionan, pero la emoción sigue siendo la misma.

Lo que más ha cambiado es la velocidad con la que todo ocurre. Antes un disco tenía un recorrido mucho más largo y ahora parece que todo pasa en cuestión de días

P: Cada vez es más difícil para una banda de rock llegar al gran público. ¿Creéis que el rock ha perdido espacio o simplemente se mueve hoy por canales diferentes?

S: Creo que el rock no ha desaparecido, simplemente ya no ocupa el escaparate principal. Sigue habiendo muchísima gente escuchándolo y yendo a conciertos. Lo que ocurre es que ahora convive con muchos más estilos y se mueve por otros canales. Nosotros llevamos treinta años aquí precisamente porque nunca hemos perseguido las modas. Hemos intentado hacer las canciones en las que creemos y dejar que encuentren su camino.

P: La inteligencia artificial ya está empezando a formar parte del proceso creativo de muchos artistas. ¿Os genera curiosidad como herramienta? ¿Creéis que puede tener algún papel en el proceso de composición?

S: Me genera curiosidad, claro. Toda herramienta nueva puede aportar cosas interesantes. Pero para mí una canción nace de las vivencias, de las dudas, de las emociones… y eso sigue siendo algo muy humano. La inteligencia artificial puede ayudarte en determinadas partes del proceso, pero difícilmente podrá sustituir esa necesidad de contar algo que llevas dentro.

P: En estos treinta años habéis influido en muchas bandas de la escena española. ¿Hay algún grupo joven que os haya sorprendido especialmente y al que recomendaríais seguir de cerca?

S: Por suerte están apareciendo bandas muy interesantes y eso siempre es una buena noticia para el rock. No me gusta señalar solo una porque hay mucho talento ahí fuera. Lo importante es que cada grupo encuentre su propia personalidad y no tenga miedo a sonar diferente. Ahí es donde realmente empiezan a pasar cosas.

P: Cuando dentro de otros diez años miréis atrás, ¿qué os gustaría que se recordara de esta etapa que ahora empieza con el nuevo disco?

S: Me gustaría que se recordara como una etapa en la que seguimos siendo fieles a nosotros mismos. Después de tantos años es fácil repetir fórmulas o intentar contentar a todo el mundo, pero nosotros hemos preferido seguir escribiendo desde la verdad. Si dentro de diez años alguien escucha este disco y siente que le acompañó en un momento importante de su vida, creo que no podríamos pedir mucho más.