Ante los incendios forestales, solidaridad, rigor y ciencia
Es lo que piden los ecologistas ante una oleada de incendios sin precedentes. a prevención y la acción climática son imprescindibles para evitar que estas catástrofes sean cada vez más frecuentes.

Los incendios en España han alcanzado dimensiones nunca vistas. / Pablo Blazquez Dominguez
Las imágenes que hemos visto (y seguimos viendo) de Guadalajara, Ávila, Madrid, Toledo o Castellón muestran una España en llamas. Viviendas amenazadas, carreteras cortadas, pueblos evacuados, columnas de humo visibles incluso desde el satélite y miles de personas pendientes de la evolución de unos incendios que no dan tregua. El de Ávila, con alrededor de 50.000 hectáreas calcinadas, ya es el mayor incendio forestal de la historia de España desde que existen registros.
Detrás de cada fuego hay familias que han perdido parte de su vida, profesionales que arriesgan la suya para contener el avance de las llamas y un patrimonio natural cuya recuperación tardará décadas, si es que llega a producirse. Detrás de cada incendio hay familias que han perdido parte de su vida, profesionales que arriesgan la suya para contener el avance del fuego y un patrimonio natural cuya recuperación tardará décadas, si llega a producirse.
En este contexto, organizaciones como Ecologistas en Acción han querido trasladar un mensaje de solidaridad con todas las personas afectadas y de reconocimiento a los equipos de extinción, que trabajan en condiciones extremadamente difíciles para proteger vidas, viviendas y ecosistemas. La organización recuerda que la prioridad inmediata es garantizar la seguridad de la población y respaldar a quienes luchan sobre el terreno contra unos incendios cada vez más complejos.
LOS40
LOS40

El incendio de Ávila ya es el mayor de la historia de nuestro país. / Europa Press News

El incendio de Ávila ya es el mayor de la historia de nuestro país. / Europa Press News
Pero la solidaridad, por sí sola, no basta. La magnitud de la campaña de este verano confirma lo que la comunidad científica lleva años advirtiendo: el cambio climático está creando las condiciones perfectas para incendios más intensos, rápidos e impredecibles. Las olas de calor más frecuentes, la sequedad extrema de la vegetación y los episodios meteorológicos cada vez más extremos favorecen la aparición de los llamados incendios de nueva generación, capaces de superar incluso la capacidad de respuesta de los dispositivos de extinción.
Eso no significa que el cambio climático sea la única causa. Los grandes incendios forestales son el resultado de varios factores que interactúan entre sí: la mayoría de las igniciones siguen teniendo origen humano, ya sea accidental o intencionado, a lo que se suma el abandono de muchos espacios forestales, la acumulación de vegetación que puede servir de combustible, la expansión del urbanismo disperso y una planificación territorial que, en demasiadas ocasiones, no ha incorporado el riesgo creciente del fuego.
Aunar fuerzas
Por eso, reducir esta amenaza requiere una estrategia integral. Ecologistas en Acción reclama reforzar la prevención durante todo el año, mejorar la gestión forestal para crear paisajes más resilientes, impulsar campañas permanentes de concienciación, regular mejor las actividades de riesgo en el medio natural y garantizar que los servicios de extinción cuenten con medios suficientes y condiciones laborales dignas para afrontar campañas cada vez más exigentes.
Negar o minimizar la crisis climática no hará desaparecer el problema: al contrario
También lanza una advertencia política: negar o minimizar la crisis climática no hará desaparecer el problema. Al contrario, dificulta la adopción de medidas que la evidencia científica considera imprescindibles para reducir el riesgo futuro.
Mientras España, y otros países de nuestro entorno como Francia, sigue pendiente de la evolución de los incendios, el mayor homenaje a quienes han perdido tanto y a quienes combaten las llamas pasa por convertir esta tragedia en un punto de inflexión. Porque el fuego se apaga con helicópteros y bomberos, pero los grandes incendios del futuro solo podrán prevenirse con planificación, gestión del territorio, reducción de emisiones y decisiones guiadas por el rigor y la ciencia.













