Muere Kavinsky, el dj francés que llevó el synthwave al mundo, a los 50 años
Su cuerpo ha sido encontrado en su domicilio de París tras sufrir un accidente cerebrovascular
Kavinsky, durante un set en 2017 / Foc Kan
Kavinsky, uno de los nombres más influyentes de la electrónica francesa contemporánea y responsable del icónico Nightcall, ha sido hallado muerto en su domicilio de París a los 50 años. La noticia, confirmada por la Fiscalía parisina y difundida inicialmente por Le Parisien, ha sacudido a la comunidad musical internacional, que pierde a una de las voces más singulares de la escena French Touch.
Según las primeras investigaciones, no se han encontrado indicios sospechosos en el lugar y se estudia la hipótesis de que el músico sufriera un accidente cerebrovascular, ya que en los días previos había manifestado fuertes dolores de cabeza. La Fiscalía ha abierto una investigación para determinar la causa exacta del fallecimiento.
Vincent Belorgey, su nombre real, nació en Seine-Saint-Denis en 1975 y se convirtió en una figura clave del synthwave, un género que combina la estética de los años ochenta, los videojuegos retro y la electrónica francesa. Su irrupción en la música llegó en 2005, influenciado por su amigo Quentin Dupieux (Mr. Oizo), quien le regaló el ordenador con el que comenzó a producir. Antes de dedicarse a la música, Belorgey había trabajado como actor y llegó a participar en varias películas del propio Dupieux.
Kavinsky, en 2020 / Foc Kan
Kavinsky creó un personaje ficticio que lo acompañó durante toda su carrera: un zombi de piel azul y ojos rojos que, según su historia, resucitó en 2006 tras estrellar su Ferrari Testarossa en 1986. Esta iconografía marcó su estética visual y se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles del género.
Su salto definitivo a la fama llegó con Nightcall, el tema que abrió la película Drive (2011), dirigida por Nicolas Winding Refn y protagonizada por Ryan Gosling. La canción, producida por Guy-Manuel de Homem-Christo (Daft Punk), se convirtió en un fenómeno global y hoy supera los 500 millones de reproducciones en plataformas digitales.
En 2024, Kavinsky volvió a situarse en la primera fila de la actualidad musical al interpretar una nueva versión de Nightcall durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París, acompañado por Phoenix y Angèle. Su actuación fue uno de los momentos más comentados del evento y reavivó el interés por su obra.
A lo largo de su carrera, Kavinsky publicó dos álbumes: OutRun (2013), que alcanzó el número dos en ventas en Francia, y Reborn (2022), con el que regresó tras un largo parón creativo. Su influencia dentro de la French Touch lo situó junto a nombres como Daft Punk, Justice, Cassius o DJ Mehdi, consolidándose como uno de los pilares del movimiento.
La ministra de Cultura francesa, Catherine Pégard, lamentó públicamente su muerte, asegurando que “Francia pierde una de sus voces más singulares” y que su música, “a la vez bailable y nostálgica”, seguirá atravesando generaciones y fronteras.
Kavinsky deja un legado que marcó profundamente la música electrónica moderna. Su sonido oscuro, cinematográfico y profundamente emocional redefinió el synthwave y lo llevó a audiencias globales. Su muerte supone la pérdida de un artista que convirtió la nostalgia en un lenguaje universal y que, con un solo tema, logró cambiar para siempre la estética sonora de una generación.
