Tom Jones, en Los conciertos del Botánico: La maestría de dominar todos los palos
El galés actuó en Madrid en lo que viene siendo el final de fiesta de dos meses de verano de festival

Tom Jones, en las Noches del Botánico de Madrid 2026 / Vega Halen
Uno va a un concierto de Tom Jones con la ansiedad y la premura que da el «¿Y si esta es la última?». Eso viene pasando cada vez desde hace 20 años y el hombre sigue demostrando que está muy en forma a sus 86 años. «Si Willie Nelson, con 93 años, puede, yo también». Parece que quiere batir un récord mundial de giras sobre un escenario, y yo, feliz. Todos felices.
Madrid no es Las Vegas, pero el Botánico es un lugar mágico donde cada verano puedes estar cerca de tus ídolos en un entorno benigno con la temperatura, en plena ola de calor en Madrid y prácticamente en agosto. El Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Complutense: donde unos recuerdan sus años de facultad y otros tachan de la lista los conciertos de sus ídolos a los que nunca pudieron asistir.
No es Las Vegas, no. Pero eso no le impidió a Tom demostrar cómo se hace un concierto sin tener que complacer a los turistas que vienen por el hit. Ayer, Tom hizo lo que quiso porque puede, y por veteranía, talento y arte.
LOS40 Classic
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Tom Jones, en las Noches del Botánico de Madrid 2026 / Vega Halen

Tom Jones, en las Noches del Botánico de Madrid 2026 / Vega Halen
Dejadme que me centre en lo musical del concierto y en cómo el bueno del señor Jones «hizo lo que quiso» sobre el escenario y por qué. Cuando uno lo ve salir al escenario, con andares pesarosos, a un señor mayor con pelo y barba blancos, y ve que su primera canción la hace sentado, se dice: «Bueno, es él, lo estoy viendo al fin. Voy a revivir todas las canciones que sonaban en casa de mis padres en el casete y en la radio, y voy a disfrutar lo que me dé».
Pero rápidamente te das cuenta de que la carcasa puede tener ochenta y muchos, pero el alma y su voz tienen la misma edad que cuando este TIGRE interpretó por primera vez sus canciones. Ya quisiera llegar así yo a su edad. Ya quisiéramos todos.
La primera host*a me la llevé cuando cantó It's Not Unusual acompañado de un acordeón. Una canción que compuso en el 64 y que pocos meses después alcanzó el n.º 1 en Estados Unidos. El 64, amigos, 1964. Y ahora me la calza con un acordeón. Me costó cerrar la boca.
La segunda fue en la frente, con What's New Pussycat?, obra maestra de Burt Bacharach, interpretada en el cine por Peter O'Toole, que llamaba así a todas las mujeres con las que salía (Pussycat) para evitar recordar sus nombres, pero que en boca de Tom Jones supuso un giro erótico que volvió loca a una audiencia que parecía haber estado en los mismos guateques que él.
Si habéis llegado hasta aquí leyendo la crónica del concierto, no quiero aburriros escribiendo canción por canción, pero quien quiera ver a Tom Jones interpretando sus canciones en su versión original, como si fuera un crooner con su big band, está equivocado. Él vino con su gira Come Gather Round a decirnos que domina todos los estilos (palos) de la música. Que puede cantar Sex Bomb con un órgano Hammond y sonar bien sin las estridencias de la original. Calzarse un You Can Leave Your Hat On que haría que le temblara el espíritu a Kim Basinger y que Mickey Rourke pidiera pastillas azules para terminar la noche. Y así, una tras otra.

Ver a Tom Jones enfundado en una camisa negra con tribales, que bien podría habérsela prestado Nelson Mandela en su época psicodélica, daba sentido a que su Delilah sonara como si la tocara una banda de corrido mexicano en el Titty Twister, el bar de carretera de la película Abierto hasta el amanecer, y no con el rollo teatral para el que fue compuesta.
O que su Lazarus Man pareciera interpretada por The Doors en un viaje lisérgico. O que If I Only Knew tuviera un toque disco o incluso rap que pudiera incluirse en el Bad de Michael Jackson. O que la versión de Kiss, de Prince, sonara como cuando el propio Prince quiso decirle a Nile Rodgers que lo amaba.
Cada canción fue un estilo de música distinto: Green, Green Grass: country. Strange Things: rhythm and blues, con nosotros, el público, como coro gospel. Un despropósito, una salvajada de alguien que lleva desde su adolescencia dando lecciones de cómo cantar canciones. Alguien que dice, como cualquier cosa, entre canción y canción, que Elvis le dijo: «Ha venido Chuck Berry al concierto; él es el REY DEL ROCK»; y se atreve a cantar Johnny B. Goode. Nadie, excepto Chuck, Elvis o Marty McFly, puede hacerlo.
He visto a Tom Jones en un escenario y todo me recuerda a una sentencia del bueno de Marty en Regreso al futuro: «…A vuestros hijos les encantará».













