¿Qué es un tejado verde y por qué es una gran idea (sobre todo en verano)?
Estas cubiertas cubiertas de vegetación reducen el calor, ahorran energía, favorecen la biodiversidad y ayudan a que las ciudades sean más resistentes frente a las olas de calor y las lluvias torrenciales.

Los tejados verdes tienen muchas ventajas. / koiguo
En pleno verano, cuando las ciudades se convierten en auténticos hornos y los termómetros baten récords año tras año, una solución tan sencilla como llenar de plantas los tejados de los edificios está ganando protagonismo. Las llamadas cubiertas vegetales, también conocidas como tejados verdes, no son solo una tendencia arquitectónica: la ciencia las considera una de las herramientas más eficaces para adaptar las ciudades al cambio climático.
A diferencia de una cubierta convencional de hormigón o asfalto, un tejado verde incorpora varias capas de impermeabilización, drenaje y sustrato sobre las que crecen plantas adaptadas al clima. El resultado es un pequeño ecosistema capaz de transformar por completo el comportamiento térmico del edificio.
Su principal ventaja se nota especialmente durante los meses más calurosos. Mientras un tejado convencional puede alcanzar temperaturas superiores a los 70 ºC bajo el sol, la vegetación actúa como un aislante natural que protege la superficie del edificio y la enfría gracias a la sombra y a la evapotranspiración, el proceso mediante el cual las plantas liberan vapor de agua. Diversos estudios han comprobado que la temperatura de una cubierta vegetal puede ser entre 20 y 40 grados inferior a la de un tejado tradicional, reduciendo además la necesidad de utilizar aire acondicionado.
LOS40
LOS40

En episodios de altas temperaturas, los tejados verdes juegan un papel clave. / fotolinchen

En episodios de altas temperaturas, los tejados verdes juegan un papel clave. / fotolinchen
Pero sus beneficios van mucho más allá del ahorro energético. Cuando este tipo de cubiertas se implantan de forma generalizada ayudan a combatir el conocido efecto isla de calor urbana, ese fenómeno que hace que las ciudades sean varios grados más cálidas que las zonas rurales debido a la acumulación de calor en el asfalto, el hormigón y los edificios. Según diferentes investigaciones, una red amplia de tejados verdes puede contribuir a reducir la temperatura del aire urbano entre uno y tres grados, una diferencia que puede resultar decisiva durante una ola de calor.
Retener el agua
Las cubiertas vegetales también desempeñan un papel importante cuando llegan las lluvias intensas. Dependiendo de su diseño, son capaces de retener entre el 50 % y el 90 % del agua de una precipitación, liberándola poco a poco en lugar de enviarla de golpe al alcantarillado. Esto ayuda a reducir el riesgo de inundaciones urbanas, uno de los problemas que se espera que aumenten con el cambio climático.
Los tejados verdes mejoran la calidad del aire al capturar parte de las partículas contaminantes
Además, mejoran la calidad del aire al capturar parte de las partículas contaminantes, favorecen la presencia de insectos polinizadores y aves, reducen el ruido procedente del tráfico y protegen la impermeabilización del edificio frente al sol, el granizo o los cambios bruscos de temperatura, alargando la vida útil de la cubierta.
¿Tienen inconvenientes? Como casi cualquier solución sostenible, sí. Su instalación requiere una inversión inicial superior a la de un tejado convencional y es imprescindible comprobar que la estructura del edificio soporta el peso adicional del sustrato y la vegetación. También necesitan cierto mantenimiento, aunque las cubiertas extensivas —las más habituales— utilizan especies resistentes a la sequía, como sedums, tomillos o lavandas, y apenas requieren riego una vez establecidas.
Con olas de calor cada vez más frecuentes, lluvias torrenciales más intensas y ciudades donde el cemento sigue ganando terreno al verde, los tejados vegetales se presentan como una solución capaz de responder a varios problemas al mismo tiempo. No resolverán por sí solos la crisis climática, pero sí pueden hacer que nuestros barrios sean más frescos, más saludables y mucho más resilientes.













