¿Adiós a la música de Brandon Flowers? El líder de The Killers medita su retirada
"¿Cuánto tiempo más quiero seguir haciendo esto?, ¿qué significa?, ¿por qué lo hago?"

Brandon Flowers (The Killers), en la actuación de la final de la Champions League 2026 / Sports Press Photo
Brandon Flowers atraviesa uno de los momentos más introspectivos de su carrera. A pocas semanas de publicar Thrasher, su tercer álbum en solitario, el vocalista de The Killers ha dejado entrever que podría estar planteándose un adiós definitivo a la música. Lo ha hecho en una serie de declaraciones recientes en las que reflexiona sobre el desgaste emocional de más de dos décadas de giras, la presión de la fama y la sensación de que quizá ha llegado el momento de replantearse su futuro artístico.
El cantante, que cumplió 45 años este verano, se encuentra en plena promoción de un disco que marca su regreso en solitario después de más de diez años. Sin embargo, lejos de centrarse únicamente en el lanzamiento, Flowers ha abierto una conversación inesperada: la posibilidad de retirarse. En sus palabras se percibe una mezcla de cansancio, lucidez y una búsqueda personal que parece haber cobrado fuerza durante la grabación de Thrasher.

Brandon Flowers, en la portada de su disco Thrasher cortesía de Universal Music / Universal Music

Brandon Flowers, en la portada de su disco Thrasher cortesía de Universal Music / Universal Music
El músico admite que cada vez se pregunta con más frecuencia cuánto tiempo quiere seguir en la carretera y qué sentido tiene continuar en un ritmo que, según él, le exige más de lo que a veces puede dar. "Ahora mismo estoy dándole vueltas a la cabeza: ¿cuánto tiempo más quiero seguir haciendo esto?, ¿qué significa?, ¿por qué lo hago?" ha explicado a The Times.
LOS40
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La reflexión llega en un momento en el que Flowers revisita su propia historia. Thrasher es un álbum profundamente autobiográfico, marcado por sonidos que remiten a su adolescencia en Utah y a la cultura western que descubrió a través de la literatura. El disco, grabado en Nashville junto a Shawn Everett y Johnathan Rado, se adentra en un universo musical que mezcla country rebelde, honky-tonk y melodías que evocan los bailes lentos de su juventud.
En varias entrevistas, el cantante ha explicado que este giro estilístico responde a una necesidad de reconectar con sus raíces y con la figura de su padre, cuya vida sencilla y alejada de la fama parece haber influido en su actual proceso de introspección: "Mi padre va a mercadillos, donde compra marcos para llevar a casa y pintar. Nunca ha tenido dinero en su vida y es más feliz que yo".
En paralelo a estas confesiones, Flowers admite que el ritmo de las giras le pasa factura: "Siempre que termino una gira, invariablemente me pongo enfermo. Entonces pienso en Mick Jagger y me pregunto: ¿qué le motiva a subirse a ese escenario? Supongo que es porque hay momentos muy intensos en un concierto. ¿Cómo no iba a querer vivir eso?".
Mientras resuelve sus dudas internas, no estaría de más que sus seguidores disfruten de este nuevo álbum y su posterior gira como ninguna anterior por si al final el intérprete acaba encontrando la respuesta que busca.













