¿Cómo están los embalses españoles a estas alturas del verano?
Las reservas de agua siguen bajando por el calor y el consumo propio del verano, pero continúan en una situación más favorable que hace un año gracias a las abundantes lluvias registradas durante el invierno y la primavera.

Embalse de Riaño, en León. / the_burtons
El verano avanza y, como ocurre cada año, los embalses españoles van perdiendo agua poco a poco. El aumento de las temperaturas, la mayor evaporación y el incremento del consumo durante los meses estivales hacen que las reservas hídricas entren en una fase de descenso que suele prolongarse hasta bien entrado el otoño. La diferencia este año es que, pese a esa tendencia habitual, la situación continúa siendo bastante más favorable que la registrada hace apenas un año.
En la última semana los embalses han perdido 969 hectómetros cúbicos
Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, las reservas hídricas peninsulares se sitúan en el 69,6% de su capacidad, con 39.016 hectómetros cúbicos almacenados. En la última semana los embalses han perdido 969 hectómetros cúbicos, lo que equivale a una caída de 1,7 puntos porcentuales. Es la undécima semana consecutiva de descensos, aunque el ritmo de pérdida se ha moderado ligeramente respecto a las semanas anteriores.
A pesar de esta evolución, el balance sigue siendo positivo si se compara con el verano de 2025. Por estas mismas fechas, los embalses almacenaban el 65,8% de su capacidad, casi cuatro puntos menos que ahora. Esto significa que España afronta la recta final del verano con una situación más cómoda que la del año pasado, aunque el descenso continuará previsiblemente durante las próximas semanas si no llegan lluvias significativas.
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Mayo, a tope
El punto de máxima reserva de este año se alcanzó a finales de mayo, cuando los embalses llegaron al 84% de su capacidad gracias a las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera. Desde entonces, el retroceso ha sido continuo, una evolución habitual en esta época del año, en la que las entradas de agua disminuyen mientras aumentan las salidas para abastecimiento, regadío y otros usos.

El embalse de la Baells, en Barcelona. / Artur Debat

El embalse de la Baells, en Barcelona. / Artur Debat
La evolución, sin embargo, no es igual en toda España. Las diferencias entre cuencas siguen siendo muy marcadas. El País Vasco mantiene el mejor dato de toda la Península, con un 85,7% de llenado, seguido de las cuencas internas de Cataluña, que conservan un 82,4% de su capacidad. También presentan una situación favorable las cuencas del suroeste, como el Guadalete-Barbate (80,7%), el Guadalquivir (76,9%) y el Tinto, Odiel y Piedras (76,4%).
En cambio, varias de las grandes cuencas peninsulares ya han descendido por debajo del 70%. El Duero se encuentra al 68,4% tras una de las mayores pérdidas semanales; el Tajo baja hasta el 64,3%; y el Ebro, que protagoniza el mayor descenso de la semana, cae 3,3 puntos y se sitúa en el 64,9%.
La vertiente atlántica concentra la mayor parte del agua embalsada del país
La situación más delicada continúa localizándose en el sureste. La cuenca del Segura permanece como la que menos agua almacena de toda la Península, con un 55,3% de su capacidad, seguida por el Júcar, que baja hasta el 58,5%. Aunque estos valores están lejos de los mínimos registrados durante los años más secos de la última década, reflejan la mayor vulnerabilidad de unas regiones donde las precipitaciones son más escasas y la demanda de agua suele ser elevada.
En conjunto, la vertiente atlántica concentra la mayor parte del agua embalsada del país, con más de 30.000 hectómetros cúbicos almacenados, mientras que la vertiente mediterránea supera ligeramente los 8.700. Baleares y Canarias no forman parte de estas estadísticas, ya que gestionan de forma independiente sus propios recursos hídricos.
Aunque la tendencia de las próximas semanas seguirá siendo previsiblemente descendente, los niveles actuales permiten afrontar el final del verano con un margen considerablemente mejor que el de años recientes. Todo dependerá ahora de cómo evolucione el tiempo durante el otoño, una estación clave para determinar si las reservas logran recuperarse de nuevo antes del próximo ciclo hidrológico.













