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Los animales gigantes que un día habitaron España

Hipopótamos, rinocerontes, elefantes de colmillos rectos o hienas gigantes habitaron la Península Ibérica mucho antes de que existieran las ciudades.

Los rinocerontes vivieron en la península ibérica. / Paul Souders

Hubo un tiempo en el que pasear por la Península Ibérica podía significar cruzarse con un hipopótamo en la orilla de un río, escuchar el barrito de un elefante mucho más grande que los actuales o encontrarse frente a un rinoceronte salvaje. Aunque hoy resulte difícil imaginarlo, estos y otros grandes animales formaron parte de los ecosistemas ibéricos durante millones de años, mucho antes de desaparecer por los cambios climáticos y, en algunos casos, por la expansión de los seres humanos.

El elefante de colmillos rectos alcanzaba hasta cuatro metros de altura

Uno de los habitantes más llamativos fue el elefante de colmillos rectos (Palaeoloxodon antiquus). Alcanzaba hasta cuatro metros de altura y podía superar las diez toneladas de peso, lo que lo convertía en uno de los mayores elefantes terrestres que han existido. Sus restos han aparecido en numerosos yacimientos españoles, como los de Torralba y Ambrona (Soria), donde convivió con grupos de neandertales hace cientos de miles de años.

Tampoco faltaban los hipopótamos. Durante los periodos interglaciares, cuando el clima era más cálido y húmedo que el actual, distintas especies ocuparon ríos y humedales de la Península. Sus fósiles se han encontrado en lugares como Atapuerca (Burgos), una prueba de que estos grandes mamíferos africanos también encontraron aquí un entorno favorable.

Los rinocerontes fueron otros vecinos habituales. Varias especies habitaron la Península a lo largo del Pleistoceno, adaptándose tanto a paisajes boscosos como a espacios abiertos. Entre ellos destacó el rinoceronte de estepa (Stephanorhinus hemitoechus), cuyos restos se han localizado en numerosos yacimientos españoles.

Hienas y leones

Entre los grandes depredadores sobresalía la hiena de las cavernas (Crocuta crocuta spelaea), un pariente de la actual hiena manchada, pero de mayor tamaño y con una mandíbula extraordinariamente potente. Aprovechaba cuevas para criar a sus cachorros y competir con lobos, leones y otros carnívoros por el alimento. Muchas de esas cuevas conservan aún huesos con las características marcas de sus dientes.

Los leones también vivieron en lo que hoy es España. / John Giustina

La Península también fue territorio del león de las cavernas (Panthera spelaea), uno de los mayores felinos de la Edad del Hielo. Más corpulento que los leones africanos actuales, cazaba grandes herbívoros en espacios abiertos y desapareció hace unos 14.000 años, coincidiendo con el final de la última glaciación.

A esta fauna se sumaban especies como el uro (Bos primigenius), antepasado salvaje del ganado doméstico; el megacero (Megaloceros giganteus), famoso por sus enormes cuernas que podían superar los tres metros de envergadura; y el oso de las cavernas (Ursus spelaeus), un gigante que utilizaba las cuevas para hibernar.

¿Por qué desaparecieron? Los científicos apuntan a una combinación de factores. Los cambios climáticos transformaron profundamente los paisajes y redujeron los hábitats adecuados para muchas especies. A ello se añadió la presión ejercida por los humanos modernos, que llegaron a Europa hace unos 45.000 años y modificaron los ecosistemas mediante la caza y el uso del territorio. En algunos casos, ambas circunstancias actuaron al mismo tiempo.