¿Qué es la solastalgia y por qué cada vez afecta a más personas?
La degradación del entorno por el cambio climático, los incendios o la contaminación puede provocar un profundo malestar emocional que ya tiene nombre.
Un bosque arrasado tras el paso de un incendio. / Michael Hall
Sentir tristeza al contemplar un bosque arrasado por un incendio, angustia al comprobar que un río se ha secado o nostalgia por un paisaje que ya no volverá a ser el mismo tiene un nombre: solastalgia. Aunque el término todavía no es muy conocido, cada vez aparece con más frecuencia en estudios científicos y conversaciones sobre salud mental y medio ambiente.
El término fue acuñado en 2005 por el filósofo y profesor australiano Glenn Albrecht. Surge de la combinación del término inglés solace (consuelo) y la raíz griega -algia, que significa dolor. En pocas palabras, la solastalgia es el sufrimiento emocional que experimenta una persona cuando el entorno que considera su hogar cambia de forma negativa mientras ella sigue viviendo allí.
La sensación es la de seguir estando en casa, pero sentir que ese hogar ya no es el mismo
A diferencia de la nostalgia, que suele aparecer cuando echamos de menos un lugar del que nos hemos marchado, la solastalgia se produce sin necesidad de abandonar ese sitio. Es el paisaje el que cambia. La sensación es la de seguir estando en casa, pero sentir que ese hogar ya no es el mismo.
Este fenómeno suele estar relacionado con grandes transformaciones ambientales. El cambio climático, las sequías prolongadas, los incendios forestales, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la minería o la urbanización pueden provocar ese sentimiento de pérdida. No se trata únicamente de un cambio estético: muchas personas perciben que desaparece una parte de su identidad y de su forma de entender el mundo.
Conectados con el entorno
Los expertos explican que la relación con el entorno tiene una importante dimensión emocional. Los paisajes forman parte de nuestros recuerdos, de nuestras rutinas y de nuestra historia personal. Cuando esos lugares desaparecen o se degradan, también puede verse afectado nuestro bienestar psicológico.
Aunque es más típico en personas del entorno rural, también lo pueden sufrir quiene viven en ciudades
La solastalgia puede manifestarse de muchas formas. Algunas personas sienten tristeza o ansiedad al observar el deterioro de la naturaleza. Otras experimentan impotencia, preocupación constante por el futuro o incluso una sensación de duelo, como si hubieran perdido algo importante. En los casos más intensos puede contribuir a aumentar el estrés o agravar problemas de salud mental ya existentes, aunque por sí sola no se considera un trastorno psicológico.
Los investigadores señalan que este sentimiento es especialmente frecuente entre quienes viven muy vinculados al medio natural. Agricultores, ganaderos, pescadores o habitantes de zonas rurales pueden experimentar con mayor intensidad el impacto emocional de una sequía, un incendio o la desaparición de determinados ecosistemas. Sin embargo, también es cada vez más habitual entre personas que viven en ciudades y observan cómo aumentan las olas de calor, desaparecen espacios verdes o empeora la calidad ambiental.
Las sequías extremas son cada vez más frecuentes. / Michael Hall
En los últimos años, la solastalgia ha cobrado protagonismo debido al aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y a la creciente preocupación por el cambio climático. Incendios de gran magnitud, inundaciones, pérdida de glaciares o la degradación de espacios naturales emblemáticos han hecho que muchas personas expresen emociones que encajan con este concepto.
Los especialistas consideran que reconocer estos sentimientos es importante. Compartir la preocupación, participar en iniciativas de conservación del entorno o implicarse en proyectos de restauración ambiental puede ayudar a transformar esa sensación de pérdida en una actitud más activa y esperanzadora.
