Cronología de la carrera de Mourinho y qué falta de su vida en el documental del técnico portugués
El estreno de Netflix tiene acceso a su casa pero su vida personal sigue siendo uno de sus grandes secretos

Jose Mourinho, entrenador del Tottenham en el 2019 / Justin Setterfield
El estreno del documental Mourinho en Netflix ha devuelto al técnico portugués al centro de la conversación futbolística mundial. La serie, dividida en tres episodios y grabada durante dos años, promete mostrar al entrenador sin filtros, con acceso a su casa, sus recuerdos y testimonios de figuras que marcaron su trayectoria.
Sin embargo, pese a la profundidad con la que se aborda su carrera, hay aspectos de su vida personal que apenas aparecen y que ayudan a entender mejor al personaje detrás del mito. La producción se estrena justo cuando Mourinho regresa al banquillo del Real Madrid trece años después, un contexto que amplifica el interés por revisitar su historia.
La docuserie arranca con su ascenso meteórico en el Oporto, donde conquistó la Champions League en 2004 y llamó la atención del Chelsea de Roman Abramóvich. Allí nació el apodo que lo acompañaría toda su vida: The Special One. Aunque él mismo lo ha calificado como una exageración inventada por la prensa inglesa, la serie recupera su famosa frase de presentación: "I think I’m special one". Pero en realidad ya había desempeñado funciones como asistente en el Vitoria Setúbal, el Sporting de Lisboa y el Barcelona y como principal en el Liria y el Bénfica.
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En Londres construyó un equipo competitivo, defensivo y eficaz, con figuras como Didier Drogba, Frank Lampard y John Terry, todos presentes en el documental. Su etapa en el Chelsea consolidó su imagen de entrenador carismático, polémico y ganador.
Tras su salida del club inglés, Mourinho dio el salto al Inter de Milán, donde logró un histórico triplete en 2010. Ese éxito lo llevó al Real Madrid, donde vivió una de las etapas más intensas de su carrera. La serie recupera episodios clave: su rivalidad con Pep Guardiola, el conflicto con Iker Casillas y la presión mediática que rodeó al club.
En el documental, Mourinho reconoce que firmó un preacuerdo para suceder a Sir Alex Ferguson en el Manchester United, pero lo rompió por su compromiso previo con el Chelsea. Su salida del Madrid en 2013 marcó el inicio de una etapa más irregular, con pasos por el United, el Tottenham y la Roma, antes de su reciente regreso al club blanco.
La serie también muestra objetos personales que humanizan al técnico: unas botas firmadas por Diego Maradona, una camiseta que Cristiano Ronaldo le regaló en su primera temporada y recuerdos familiares que rara vez se han visto en pantalla.
Pero, pese a este acercamiento íntimo, hay aspectos de su vida personal que siguen sin explorarse en profundidad. Mourinho siempre ha protegido a su familia del foco mediático: su esposa, Matilde, y sus hijos, también llamados Matilde y José Jr., apenas aparecen en la producción. Su vida en Londres, donde ha residido durante años, su relación con la prensa portuguesa y su faceta como profesor antes de dedicarse al fútbol quedan prácticamente fuera del relato. Tampoco se profundiza en cómo vivió emocionalmente sus despidos, sus crisis deportivas o la presión constante de ser uno de los entrenadores más mediáticos del mundo.
El documental se centra en su figura pública, en el entrenador que exige compromiso absoluto y que, según él mismo afirma, deja de pensar en la gente que ama cuando sale del vestuario hacia el campo. Esa frase resume la dualidad que la serie intenta capturar: el hombre que vive para el fútbol y que ha construido una coraza que lo acompaña desde hace dos décadas. Sin embargo, la producción deja fuera cómo esa dedicación ha afectado su vida personal, sus relaciones y su equilibrio emocional. Mourinho recuerda cada victoria, cada traición y cada conflicto, pero el documental apenas muestra cómo gestiona esas cicatrices fuera del terreno de juego.
La cronología de su carrera, tal como aparece en la serie, es impecable: Oporto, Chelsea, Inter, Real Madrid, Manchester United, Tottenham, Roma y su regreso al Madrid. Pero falta el Mourinho menos visible: el padre, el marido, el hombre que creció en Setúbal viendo a su propio padre ser entrenador y que aprendió desde niño que el fútbol podía ser una vida entera. Ese capítulo, el más íntimo, sigue sin contarse del todo.













