Así debería ser el paseo perfecto para tu perro
Un estudio con 1.800 propietarios sitúa en 67 minutos la duración ideal, pero los veterinarios recuerdan que lo importante no es mirar el reloj, sino dejar que cada animal camine, explore y olfatee a su ritmo.

Pasear es esencial para los perros. / Eternity in an Instant
Pasear al perro no consiste únicamente en salir de casa para que haga sus necesidades. Es uno de los momentos más importantes del día para su bienestar: le permite hacer ejercicio, descubrir nuevos estímulos, utilizar el olfato y pasar tiempo junto a su persona de referencia. Pero ¿cuánto debería durar realmente un buen paseo?
Un estudio realizado por la aseguradora veterinaria Animal Friends Pet Insurance, en el que participaron 1.800 propietarios de perros, ha puesto una cifra concreta sobre la mesa: 67 minutos. Ese sería, según las respuestas de los participantes, el paseo "perfecto". Pero hay otro dato quizá más interesante: durante ese tiempo, el perro debería tener al menos 16 oportunidades para detenerse y olfatear y, cuando las circunstancias lo permitan y sea seguro, incluso darse un chapuzón.
Ocho de cada diez reconocen sentirse culpables por recorrer siempre la misma ruta
La encuesta también muestra hasta qué punto los dueños piensan en el disfrute de sus animales. El 38 % asegura que durante el paseo prioriza el bienestar de su perro por encima del suyo, mientras que casi ocho de cada diez reconocen sentirse culpables por recorrer siempre la misma ruta.
LOS40
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Un tipo de paseo para cada tipo de perro
Los 67 minutos pueden resultar llamativos por su precisión, pero no son una regla veterinaria. La propia responsable de servicios veterinarios de Animal Friends Pet Insurance, Jen Hipwell, recuerda que cada perro tiene necesidades diferentes. Su edad, raza, estado de salud, nivel de energía, personalidad y confianza influyen en la cantidad y el tipo de ejercicio que necesita.
Un cachorro no debería pasear exactamente igual que un perro adulto y sano. Tampoco un animal mayor, uno con problemas articulares o cardíacos o un perro braquicéfalo, como los que tienen el hocico especialmente corto. Y algunas razas especialmente activas pueden necesitar una mayor cantidad de ejercicio y estimulación.

Los perros necesitan tener distintos estímulos. / Olga Rolenko

Los perros necesitan tener distintos estímulos. / Olga Rolenko
Las recomendaciones de la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) apuntan precisamente en esa dirección: el ejercicio debe individualizarse según las características de cada animal y formar parte de un bienestar más amplio que incluya tanto actividad física como estimulación mental. La American Veterinary Medical Association (AVMA) también señala los beneficios del ejercicio regular para prevenir la obesidad, mantener la salud cardiovascular y favorecer el equilibrio emocional, siempre que se adapte a las condiciones del perro.
Por eso, más que intentar cumplir exactamente una cifra, la clave está en observar al propio animal. Un paseo excesivamente intenso o largo no tiene por qué ser mejor que otro más tranquilo.
Deja que huela
Si hay una conclusión especialmente interesante del estudio es que un buen paseo no se mide solo en minutos ni en kilómetros. El perro necesita tiempo para detenerse y explorar el mundo a través de su olfato.
Nuevas calles, parques o zonas verdes ofrecen olores, superficies y estímulos diferentes y ayudan a combatir el aburrimiento
Para nosotros, una parada cada pocos metros puede parecer una interrupción del paseo. Para ellos, en cambio, olfatear es una de las principales formas de obtener información del entorno. Una revisión publicada en Applied Animal Behaviour Science señala que las actividades basadas en el olfato son una de las formas más eficaces de enriquecimiento ambiental, porque favorecen comportamientos naturales, estimulan cognitivamente al animal y pueden contribuir a reducir el estrés.

Para un perro, el paseo es el mejor momento del día. / Westend61

Para un perro, el paseo es el mejor momento del día. / Westend61
Así que un paseo más corto en el que el perro pueda investigar tranquilamente los olores que encuentra puede ser más enriquecedor que una caminata mucho más larga a toda velocidad. No hace falta tirar de la correa cada vez que se detenga: esas pausas forman parte del paseo.
También puede ser buena idea cambiar ocasionalmente de recorrido. Casi el 80 % de los propietarios encuestados reconoce sentirse culpable por hacer siempre el mismo itinerario. Nuevas calles, parques o zonas verdes ofrecen olores, superficies y estímulos diferentes y ayudan a combatir el aburrimiento.
Eso sí, la variedad nunca debería estar por encima de la seguridad. Los expertos recomiendan evitar zonas con tráfico intenso, temperaturas excesivas, pavimentos que puedan quemar las patas o lugares en los que el animal pueda exponerse a riesgos innecesarios.













