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El efecto de las fiestas de pueblo sobre los gustos musicales de los jóvenes: del reggaetón a disfrutar con temazos de los años 80

El pueblo a veces es sinónimo de un viaje musical en el tiempo

Hombres G, conocida banda española, en los años 80 / Gianni Ferrari

Los gustos musicales de las personas varían dependiendo de un gran número de factores. La edad, dónde vivan, con qué música les educaron sus padres, su ambiente, sus amigos... Pero hay una variable concreta que muchas personas tienen en común; y que se dispara especialmente cuando llegan los meses de verano, y los más jóvenes visitan el lugar en el que sus abuelos se criaron –o al menos, del que es originaria su familia-.

Para muchas personas, el verano en el pueblo es sagrado. Y se ha popularizado tanto, que incluso muchas personas que no tienen ese sitio al que ir, acuden al de sus amigos como recurso, simplemente por ver y vivir de primera mano lo que es 'tener pueblo'. Porque quien lo tiene, lo deja siempre tan claro que a veces puede resultar incluso abrumador.

Integrantes de la Orquesta Panorama en pleno concierto (Orquesta Panorama)

Así, a lo largo de esto últimos años -especialmente a través de la generación Z-, ha quedado claro que una de las variables que más modifican o de las que depende el gusto musical de las personas, es el pueblo. En concreto, las fiestas de los pueblos. Porque estas tienen su playlist habitual; y esas canciones que se caracterizan por recibir el nombre de 'canciones típicas de las fiestas de pueblo'.

Del reggaetón a los años 80

Los padres de los más jóvenes crecieron con la música de sus antecesores. Pero también con la explosión sonora que fueron los años 70 y 80. Así, no es de extrañar que muchas personas de escasa edad conozcan muchos temazos de esos años al ponérselas sus progenitores en cualquier viaje en coche, un día por casa, o en una reunión familiar típica de los domingos.

Pero el lugar que realmente está marcando un antes y un después son las fiestas de los pueblos. Porque son de las únicas celebraciones a las que acuden anualmente los jóvenes en las que no ponen única y exclusivamente reggaetón. Son de esas que, aunque tengan un DJ que ponga ese género musical que frecuenta las playlists de todo joven y las listas de éxitos del mundo entero, también tienen esas míticas orquestas que cantan canciones de los 60, 70 y 80 -y también 90 y 2000-.

Mecano en 1990 / David Nivière

Así, muchos jóvenes hoy en día prefieren estas fiestas a cualquier discoteca normal. Y así, sus gustos musicales van poco a poco cambiando; y transportándose en el tiempo de temas más actuales o del siglo XXI, a canciones que sus padres escuchaban día sí día también en sus habitación con un tocadiscos, o en cualquier discoteca del momento.

Canciones populares entre los más jóvenes

El verano en el pueblo dicta la norma. Así que, además de escuchar novedades o la canción del verano en bucle –como podría ser La Graciosa de Quevedo, Superestrella de Aitana o Pa ti toa de Ana Mena y Lola Índigo-, la juventud se dedica a escuchar a Nino Bravo, Hombres G, Alaska, Nacha Pop, Maná o Mecano.

Un beso y una flor, 20 de abril, Clavado en un bar, Dolores se llamaba Lola, No Dudaría, Déjame, Devuélveme a mi chica, El Mundo tras el Cristal, Feo Fuerte y Formal, A Quién le Importa, La chica yeyé, Chica de Ayer o Salta!!! son algunos de los títulos del siglo XX que más frecuentan las fiestas de cualquier pueblo, y que cada vez más jóvenes gritan -en vez de cantar- como si les fuese la vida en ello.

Hombres G - Devuélveme a mi chica (Tocata) 1985

Y ya llega un punto en el que incluso, en vez de ir a este tipo de fiestas para que pase rápido el momento de la orquesta, y que llegue el DJ a pinchar reggaetón, los jóvenes van específicamente para ese grupo musical. Y para disfrutar en vivo de los temas que en sus respectivas ciudades, o que en las salidas que hacen durante el año, no suelen ni escuchar ni disfrutar.

Las fiestas de los pueblos son esa máquina del tiempo que a todos nos gustaría tener para viajar de vuelta a esos años de oro de la música pop en España. Y las orquestas son la herramienta perfecta que las pone en marcha. Los padres de las nuevas generaciones disfrutan de la música de su juventud; y los jóvenes, se teletransportan a aquella época en la que sus padres eran felices con ese pop más rebelde, divertido y novedoso del momento.