¿Cuál ha sido el terremoto más grande de la historia de España?
Granada ha vuelto a temblar estos días, con varios seísmos que han provocado daños materiales y algún herido leve. Pero, aunque esta vez el susto ha sido mucho mayor que las consecuencias, España guarda en su historia terremotos capaces de destruir ciudades enteras.
España tiene varias zonas de actividad sísmica. / asbe
Granada ha vuelto a temblar. Desde el pasado viernes, la provincia está viviendo una intensa serie sísmica que ha dejado numerosos movimientos y varios terremotos ampliamente sentidos por la población. El más fuerte hasta ahora alcanzó una magnitud de 4,8 este martes, con epicentro en el entorno de Alhendín y Gójar, después de otro seísmo de magnitud 5 registrado el sábado.
El resultado, por fortuna, ha sido mucho menos grave de lo que podría sugerir el ruido de los edificios, las grietas y las imágenes de personas saliendo a la calle: no se han producido víctimas mortales y los heridos registrados son leves. Sí ha habido daños materiales y algunos desalojos preventivos, pero la situación está muy lejos de las grandes catástrofes sísmicas que ha sufrido España a lo largo de su historia.
El terremoto que destruyó Almería
Si hablamos del terremoto más destructivo de la historia de España, hay que viajar hasta el 22 de septiembre de 1522. Aquel día, un terremoto de magnitud estimada entre 6,8 y 7 sacudió Almería. Las consecuencias fueron devastadoras: la ciudad quedó prácticamente destruida, varias zonas quedaron bajo el agua y alrededor de 80 poblaciones cercanas sufrieron graves daños. Las cifras de víctimas son inciertas, pero se calcula que murieron entre 2.500 personas y varios miles. El terremoto llegó incluso a causar daños en la Alhambra de Granada.
Andalucía oriental acumula algunos de los terremotos más destructivos de nuestra historia
No fue un caso aislado. Andalucía oriental acumula algunos de los terremotos más destructivos de nuestra historia. En 1431, otro gran seísmo, de magnitud estimada 6,7, tuvo su epicentro en la zona de Sierra Elvira, en Granada, y causó más de mil muertos.
Y la historia volvió a repetirse en 1884, cuando un terremoto de entre 6,2 y 6,5 destruyó Arenas del Rey, en Granada, y provocó alrededor de 1.200 víctimas mortales.
Pero hay una diferencia importante entre el terremoto más destructivo y el de mayor magnitud. No siempre el seísmo más potente es el que más víctimas provoca. Influyen factores como la profundidad, la distancia a las poblaciones, el tipo de terreno y la calidad de los edificios. Un buen ejemplo está precisamente en Granada. En 1954 se registró en Dúrcal un terremoto de magnitud 7,8, una cifra enorme para España. Sin embargo, se produjo a unos 650 kilómetros de profundidad, por lo que sus efectos en superficie fueron mucho menores y evitó una gran catástrofe.
¿Por qué tiembla tanto Granada?
La explicación está bajo nuestros pies. España se encuentra en una zona de contacto entre las placas tectónicas africana y euroasiática. El movimiento entre ambas genera tensiones en la corteza terrestre que, de vez en cuando, se liberan en forma de terremotos.
La Alhambra desde el barrio del Albaicín, en Granada. / Gonzalo Azumendi
Por eso el sur y sureste de la Península son las zonas con mayor actividad sísmica. Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana concentran buena parte del riesgo, mientras que los Pirineos constituyen otra de las áreas especialmente activas. También existen zonas sísmicas destacables en Galicia, la Cordillera Costero-Catalana y Canarias.
Granada está precisamente en una de esas zonas especialmente activas. La provincia se encuentra en plena Cordillera Bética, atravesada por numerosas fallas capaces de generar movimientos sísmicos. La serie de estos días se localiza además muy cerca de la ciudad, con terremotos superficiales, lo que explica que se hayan sentido con tanta intensidad.
Y no es la primera vez que ocurre. En 1979 Granada vivió lo que se conoció como el “verano de los terremotos”: más de 50 seísmos fueron registrados entre marzo y agosto, con uno de magnitud 5,5 en Gójar que fue el que más alarmó a la población.
Así que el susto de estos días tiene algo de recordatorio. España no es un país ajeno a los terremotos. No podemos saber cuándo llegará el próximo gran seísmo, dado que la ciencia no permite predecirlos con precisión, pero sí sabemos dónde existe mayor riesgo y podemos prepararnos mejor. La normativa de construcción, los sistemas de vigilancia y la preparación de los servicios de emergencia hacen que un terremoto de magnitud moderada hoy no tenga por qué provocar la tragedia que habría causado hace varios siglos.
