Polémica por la actitud de la influencer Erola Jons en la Vuelta a España
La organización la contrató para hacer contenido y en su segundo día ha provocado un gigantesco escándalo
Erola Jons, en los Premios Iris 2025 / Pablo Cuadra
La Vuelta a España atraviesa una crisis de reputación inesperada tras la polémica protagonizada por la influencer Erola Jons, invitada por la organización para generar contenido más fresco en redes durante la primera etapa en Mónaco. Lo que debía ser una apuesta por modernizar la comunicación del evento terminó convirtiéndose en un terremoto mediático que ha reabierto un debate profundo sobre intrusismo, sexualización de las personas....
La presencia de Jons en zonas restringidas —incluida la zona mixta y el área donde los ciclistas se cambian antes de subir al podio— provocó incomodidad desde el primer minuto. Su retransmisión en directo, repleta de comentarios sexualizados, desconocimiento del deporte y un tono que muchos calificaron de irrespetuoso, encendió las redes y generó rechazo entre aficionados, periodistas y figuras históricas de la retransmisión.
La influencer se acercó a corredores sin saber quiénes eran, bromeó sobre “pescar ciclistas”, se dirigió a un guardia urbano con un “arréstame” y llegó a insinuar que ver a los ciclistas cambiarse "subía la audiencia". El momento más criticado llegó cuando se aproximó a Tadej Pogačar, ganador de la contrarreloj inaugural, llamándolo “Pogachitar” y lanzándole preguntas de tono sugerente que lo dejaron visiblemente incómodo.
La reacción del mundo del ciclismo fue inmediata. La periodista Laura Meseguer publicó un mensaje contundente denunciando el carácter sexista de los comentarios y recordando que "muchas mujeres llevamos años luchando por ampliar nuestro espacio en un deporte dominado por hombres". Su crítica no solo se dirigió a la influencer, sino a la decisión de la organización de otorgarle un acceso privilegiado superior al de periodistas acreditados.
El histórico narrador Carlos de Andrés también cargó contra la situación durante la retransmisión de la segunda etapa, calificando el vídeo como "ridículo" y pidiendo una reflexión profunda sobre los criterios de acceso. Su intervención fue interpretada como un respaldo explícito al periodismo especializado, que en los últimos años ha visto cómo su espacio se estrecha frente a la irrupción de creadores de contenido sin formación deportiva.
La polémica ha puesto sobre la mesa un debate que va más allá del caso Jons. En un momento en el que el ciclismo lucha por mantener su credibilidad, su rigor y su conexión con la afición tradicional, la entrada de influencers sin conocimiento del deporte plantea riesgos evidentes: banalización del esfuerzo de los corredores, invasión de espacios íntimos, sexualización masculina, pérdida de profesionalidad y una confusión entre entretenimiento y cobertura informativa.
Los periodistas especializados reivindican ahora su papel como garantes del respeto, la ética y el contexto que requiere un deporte tan complejo como el ciclismo. Su mensaje es claro: la modernización es necesaria, pero no a costa de la dignidad de los protagonistas ni del trabajo de quienes llevan décadas construyendo la
Un nuevo ejemplo de que la burbuja de los influencers está muy cerca de saltar por los aires ya que ni siquiera la juventud ha entendido la necesidad de este contenido. Si La Vuelta quería atraer al público más jóven no parece que este sea el mejor camino y si quería acaparar titulares lo ha conseguido de pleno.
