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Muere a los 97 años Yayoi Kusama, la artista que convirtió sus alucinaciones en arte: su sobras más famosas, su trastorno y su vida en un psiquiátrico

La artista japonesa hizo de los lunares su seña de identidad

La artista japonesa Yayoi Kusama / WWD

Hoy los lunares más famosos del arte del siglo XXI se vuelven un poco más tristes y la paleta de colores primarios se torna hoy en color negro; solo por hoy. Yayoi Kusama, la artista japonesa performativa que elevó los lunares y los colores primarios a otro nivel, ha muerto a los 97 años sin que se conozca el motivo.

Así lo ha anunciado su equipo en la propia página web de la artista, destacando que su fallecimiento se produjo el pasado 14 de agosto, pero ha sido ahora cuando se ha dado a conocer.

"Es con profundo pesar que el fallecimiento de Yayoi Kusama en un hospital de Tokio el 14 de agosto de 2026, a los 97 años", reza el comunicado, en el que no se especifica una causa de la muerte.

Su vida en el psiquiátrico que fue su hogar

La biografía de Kusama no se puede abreviar en unos párrafos e, incluso, sus obras se quedan cortas. Nacida en la ciudad de Matsumoto, en 1929, Yayoi se decantó por la pintura desde bien pequeña. Un hobbie que utilizaba para tratar de evadirse de los maltratos sufridos en el seno de su familia.

Tras dejar la Escuela de Arte, se mudó a Nueva York, donde dio rienda suelta a todos los palos artísticos que pudo tocar: escultura, filmes, pintura, instalaciones... En todas sus obras estaba su propia y particular firma: retratar todo aquello que invadía su cabeza.

Desde pequeña, Kusama sufría un trastorno obsesivo compulsivo que la sumía, a veces, en una serie de alucinaciones que no tardó en aprender a volcar en sus obras.

"Siempre estoy cuestionando, explorando y buscando preguntas para mí misma. A través del arte, intento curar mi alma herida", explicaba ella con sus palabras en el documental Kusama: Infinity (2018).

En los años 60 empezó a hacerse un hueco en las galerías de la Gran Manzana neoyorquina, pero en 1973 volvió a su país natal e ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico tras un intento de suicidio y es ahí donde ha pasado el resto de sus días. Aunque nunca dejó de crear.

"A través de su carrera prolífica, Kusama ha explorado continuamente los temas de la enfermedad mental, la repetición, obsesión, creación, destrucción, el sexo y el feminismo" a través de sus obras, destacan en el Phoenix Arte Museum.

Sus obras más famosas

Japón guarda una de las colecciones más relevantes y completas de Yayoi Kusama, en concreto, en la Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto donde nació. Pero otra parte de sus obras pueden verse en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Su creación para Louis Vuitton (2023)

La instalación de Yayoi Kusama para Louis Vuitton / Victor LOCHON

¿Cómo encasillar a una artista que creaba diseños como este? En enero de 2023, la artista sorprendió con una figura de sí misma en tamaño gigante apoyada sobre la sede de la firma en París con motivo del lanzamiento de la línea de la artista.

Dots Obsession (2003)

Dots obsession / Junko Kimura

Esta obra mezcla las dos obsesiones de la modernista: los lunares y los espejos. Es una de las performances más famosas de la japonesa y etá expuesta en Francia.

Sala de espejos del infinito (2020)

Sala de espejos del infinito / Suhaimi Abdullah

Se trata de una serie de instalaciones que presume el Guggenheim que utiliza espejos y luces LED para crear una ilusión óptica de espacio infinito.

Pumpkin

Pumpkin, Naoshima / Education Images

Es lo que ves: una enorme escultura de una calabaza con sus famosos lunares que se instaló con vistas al Benesse Art Site Naoshima, en Japón.

'Grand Orgy to Awaken the Dead at MoMA' (1969)

"Grand Orgy to Awaken the Dead" / New York Daily News Archive

Una performance improvisada en los exteriores del MOMA de Nueva York.

Narcissus Garden (1966)

Narcisus Garden / Mike Kemp

L apuesta en escena original fue en 1969 en la Bienal de Venecia, pero volvió a emularla en 2019 en Nueva York. Un total de 1.500 bolas de espejo que reflejaban la cara del espectador.