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Por qué Dolly Parton no pudo ganar el Grammy por 'I Will Always Love You' con Whitney Houston

Una circunstancia dejó a su autora fuera de la categoría de Canción del Año

Dolly Parton en el festival de Glastonbury, 2014 / Ian Gavan

Dolly Parton escribió una de las canciones más famosas de la historia de la música. Whitney Houston consiguió convertirla en un himno mundial. Y, cuando llegó la noche de los Grammy, la autora de I Will Always Love You no podía competir por Canción del Año.

La explicación tiene que ver con una modificación de las normas de los premios que se produjo poco antes de aquella ceremonia. Una decisión que, vista desde hoy, resulta especialmente curiosa porque la canción había vuelto a dominar las listas y la radio gracias a una nueva interpretación que prácticamente nadie podía ignorar.

En los Grammy celebrados el 1 de marzo de 1994, Whitney Houston obtuvo dos premios relacionados con I Will Always Love You: Grabación del Año y Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina. David Foster, que produjo la grabación, compartió con Houston el primero de ellos y además recibió el Grammy a Productor del Año, en la categoría no clásica.

La composición, sin embargo, tenía otra historia. Parton la había escrito y grabado en 1974, y aquella primera versión había llegado al número uno de Hot Country Songs. Cuando Houston la recuperó para El Guardaespaldas, la canción ya tenía una vida propia.

El cambio de las reglas

Durante años, los Grammy habían permitido que canciones antiguas pudieran terminar compitiendo por Canción del Año si una nueva grabación las devolvía a la actualidad. El premio había dado varios ejemplos de esa situación antes de que I Will Always Love You llegara a las listas.

El caso que terminó cambiando el criterio fue el de Unforgettable, la composición de Irving Gordon que ganó Canción del Año en 1992.

La canción llevaba décadas siendo conocida. Nat King Cole y Doris Day habían grabado versiones durante los años cincuenta y Dinah Washington incluso consiguió colocarla entre los veinte primeros puestos del Billboard Hot 100 en 1959.

La versión que volvió a convertirla en un acontecimiento fue la de Natalie Cole junto a la voz de su padre, Nat King Cole. Aquella grabación hizo que una canción con varias décadas de recorrido regresara al centro de la conversación musical.

El premio provocó una cuestión dentro de la Academia de la Grabación. Si una composición ya había formado parte de la cultura popular durante décadas, ¿tenía sentido que pudiera competir como Canción del Año simplemente porque una nueva interpretación la había recuperado? Dos años después, cuando Houston arrasó con I Will Always Love You, la respuesta ya estaba incorporada a las normas.

I Will Always Love You ya era un éxito

Aquí está la parte que hace especialmente llamativo el caso de Parton. La canción no había estado guardada en un cajón esperando a que Whitney Houston la descubriera.

Parton la había escrito y publicado en 1974, durante una etapa fundamental de su carrera country. Su grabación había conseguido llegar a lo más alto de la lista Hot Country Songs.

La versión de Houston fue extraordinariamente popular y consiguió llevar la composición a un público completamente diferente. Su inclusión en El Guardaespaldas convirtió el tema en uno de los grandes éxitos internacionales de los años noventa. Pero para los Grammy aquella nueva popularidad no equivalía a una canción nueva.

La Academia había establecido que las composiciones que ya habían alcanzado notoriedad anteriormente quedaban fuera de la competición por Canción del Año. De esta manera, el enorme éxito de Whitney Houston no podía reiniciar la antigüedad de una canción escrita veinte años antes.

La norma sigue vigente

Las reglas de los Grammy han cambiado en diferentes momentos y por distintas razones. En el caso de Canción del Año, el criterio actual establece que una composición debe haber sido publicada por primera vez en una grabación o haber adquirido notoriedad por primera vez durante el periodo de elegibilidad correspondiente.

Eso explica por qué Dolly Parton no pudo optar al Grammy a Canción del Año en 1994 por I Will Always Love You, a pesar de ser la persona que había escrito la canción.

El reconocimiento de aquella noche quedó repartido entre quienes participaron en la versión que arrasó internacionalmente. Houston ganó dos premios y David Foster sumó otros dos. Parton quedó fuera de una categoría que, de haberse aplicado las reglas de años anteriores, habría podido tener un desenlace muy diferente.

Otras canciones que llegaron tarde a los Grammy

La historia de los premios está llena de canciones que habían comenzado su recorrido bastante antes de recibir el reconocimiento. En 1973, The First Time Ever I Saw Your Face ganó Canción del Año después de que Roberta Flack lograra convertirla en un éxito. Ewan MacColl la había escrito mucho antes y varios artistas ya habían grabado el tema, entre ellos The Kingston Trio, Peter, Paul & Mary y Harry Belafonte.

Tres años después ocurrió algo parecido con Send in the Clowns, de Stephen Sondheim. Judy Collins consiguió llevarla a las listas en 1975, pero la canción ya había aparecido anteriormente en una grabación del reparto de A Little Night Music y en un disco de Frank Sinatra.

En 1977, I Write the Songs obtuvo el premio después del éxito de Barry Manilow, aunque Captain & Tennille habían sido los primeros en grabarla.

La lista incluye también Bette Davis Eyes, que Kim Carnes transformó en un número uno gigantesco en 1981. La canción, escrita por Donna Weiss y Jackie DeShannon, había aparecido años antes en un álbum de DeShannon.

De Willie Nelson a Bette Midler

El mismo patrón volvió a aparecer en varias ceremonias posteriores. Always on My Mind, premiada en 1983, tenía aproximadamente una década de historia cuando Willie Nelson publicó su famosa versión. Brenda Lee y Gwen McCrae ya habían grabado la composición, y Elvis Presley también había realizado su propia versión en 1972.

En 1986, el Grammy fue para That’s What Friends Are For, de Burt Bacharach y Carole Bayer Sager. La versión de Dionne Warwick, Elton John, Gladys Knight y Stevie Wonder se convirtió en un éxito asociado además a la lucha contra el sida. Rod Stewart, sin embargo, ya había interpretado la canción años antes para la película Night Shift.

La victoria de Wind Beneath My Wings llegó en 1990 después de que Bette Midler la llevara al número uno del Hot 100 y la incorporara a Beaches. La composición de Larry Henley y Jeff Silbar ya había sido grabada anteriormente por Lou Rawls, además de otros intérpretes.

Un año después, From a Distance consiguió el Grammy gracias a Bette Midler. Julie Gold había escrito la canción en 1985 y Nanci Griffith la había grabado para un álbum publicado en 1987.

Todos estos ejemplos pertenecen a una época en la que los límites eran diferentes. La Academia terminó cerrando esa puerta después del caso de Unforgettable.

Una canción escrita por Parton en 1974 volvió a convertirse en un fenómeno veinte años después, alcanzó una dimensión que su primera versión no había tenido fuera del country y terminó siendo una de las grabaciones más recordadas de Whitney Houston. Pero para los Grammy seguía siendo la misma canción. Y esa diferencia entre una composición y una nueva grabación explica por qué una de las autoras más importantes de la música estadounidense no pudo competir por uno de los premios que, en apariencia, más directamente reconocían aquello que ella había creado.