Crónica: The Weeknd enseña a Madrid la majestuosidad del 'After Hours til Dawn Tour' en una noche llena de espectáculo y grandeza
El artista inauguró el primero de sus tres conciertos en la capital con un show de sorpresas continuas
Sebastien Nagy
Que el público te agote tres fechas de una misma gira demuestra ganas de verte, pero nada como llegar al gran día para demostrar que vale la pena. The Weeknd aterrizó en Madrid este 28 de agosto para celebrar el fin del verano, pero también para inaugurar el primero de tres conciertos que prometían los espectáculos más grandiosos que la capital ha visto en este 2026.
El señor Tesfaye, de Ontario, sabe perfectamente honrar su nombre. Y en esta gira prometía poner el broche de oro a una de las etapas musicales más celebradas de los últimos años; una que se ha alargado por más de un lustro regalándole títulos como el de anfitrión de un concierto con más asistencia en varias ciudades, mayor número de entradas vendidas e incluso artista con más oyentes digitales del mundo.
El escenario del 'After Hours Til Dawn Tour'. /Sebastien Nagy / Sebastien Nagy
Pero todos esos logros se vuelven pequeños cuando uno sale ante la inmensidad del estadio metropolitano de Madrid. Incluso para él, pues una de sus primeras interacciones con el entorno fue quedarse altamente impresionado por la cantidad de gente que estaba gritando sus temas.
Su epopeya de amor en torno a una gigantesca estatua que corona uno de los escenarios más originales que han pasado por el recinto, en una narrativa que, ya desde el principio, dejaba claro que su talento como contador de historias también iba a ser una de las habilidades que Madrid vería esa noche.
The Weeknd, de Romeo a Prometeo
El amor se palpaba en la historia que cuenta a través de las canciones, pero también cuando rompía su papel. El artista dedicó todos los piropos que se podría haber aprendido al público ―sobre todo, a las mujeres―, aunque también a la ciudad que le acogía. "I love you", "Ladies of Madrid"... Abel estaba como en casa. Tanto, que se atrevió a personalizar letras: "if it wasn’t for Madrid i wouldn’t be a Starboy”, cantó en el Starboy Interlude que un día grabó junto a Lana del Rey.
Pero Madrid no se rindió a él por sus palabras. O sí, pero solo con las cantadas: la increíble técnica vocal de Tesfaye sorprendió a más de uno en las gradas, con notas que aguantó incluso más de lo que muchos esperaban al atreverse a corearle.
The Weeknd en su concierto en Madrid. / Sebastien Nagy / Sebastien Nagy
Su presencia sobre el escenario es lo que le termina de dar el toque. No, The Weeknd no se aprende coreografías tediosas ni sigue unos estrictos pasos de baile para cada tema, pero sabe moverse al son de sus temas dándose unos paseos por los dominios de sus propias tablas; con un ritmo tal que no permite que la monotonía llegue a ese escenario.
Un espectáculo explosivo
Al final, The Weeknd no dio a Madrid menos de lo que prometía. En la soledad de su escenario contaba una historia, sí, pero también fue a interactuar con los fans de primeras filas en Out of time.
Sebastien Nagy
Aunque si se habla de ser cercano, nada como la amistad que se vio desde la butaca más alejada con el que también fue su telonero. Playboy Carti, que volvió a salir al escenario en temas como Timeless y RATHER DIE, derrochó complicidad con el artista en cada segundo que pasaron cantando juntos.
Parecía convencido de querer tener una noche para el recuerdo, pues incluso mandó un recado para los asistentes de las fechas posteriores: "Tenemos que asegurarnos de que la primera es mejor que la segunda y la tercera", dijo en una de sus intervenciones más largas.
Sebastien Nagy
La luz iba desde las pulseras LED de cada asistente hasta un despliegue de pirotecnia con fuegos, petardos y más sorpresas que solo los asistentes pudieron atestiguar. Una experiencia que, de alguna manera, demostraba que The Weeknd se implicaba en su concierto tanto como la ciudad se merece.
Puede que la calidad del espectáculo hiciera dudar de si podría repetir un ritmo in crescendo como el que demostró esa noche para replicarla en otras dos contiguas. Pero ya nada parece imposible para un showman de tal categoría.