¿Cuál es la relación entre la serie 'The Gentlemen' y la película?
El universo de Guy Ritchie no continúa ni se va al pasado sino que se amplía
Foto promocional de The Gentlemen / Netflix
La llegada de The Gentlemen a la televisión ha reabierto un debate que los fans de Guy Ritchie llevan años alimentando: ¿hasta qué punto la serie está conectada con la película de 2019? Aunque ambas comparten universo, tono y ADN creativo, su relación es más compleja y mucho más interesante de lo que parece a simple vista. La producción televisiva, estrenada más de cuatro años después del film, no funciona como una secuela directa ni como una precuela, sino como una expansión del mundo criminal británico que Ritchie construyó en la gran pantalla. Y esa decisión creativa es clave para entender por qué la serie ha logrado conquistar tanto a los seguidores del director como a nuevos espectadores.
La película The Gentlemen, protagonizada por Matthew McConaughey, Charlie Hunnam, Hugh Grant y Colin Farrell, narraba el intento de un magnate de la marihuana por vender su imperio mientras una red de chantajes, traiciones y mafias londinenses trataba de aprovecharse de la situación. Su estilo —una mezcla de humor negro, violencia estilizada y diálogos afilados— se convirtió en uno de los mayores éxitos recientes de Ritchie, recuperando el espíritu de Snatch y Lock & Stock. La serie, sin embargo, decide no continuar esa historia, sino abrir una nueva puerta dentro del mismo universo criminal.
En la ficción televisiva, el protagonista es Eddie Horniman, interpretado por Theo James, un joven aristócrata que hereda una enorme finca familiar sin saber que bajo sus tierras opera una sofisticada red de narcotráfico. Este punto de partida permite a la serie explorar un ángulo distinto del crimen organizado británico: el choque entre la nobleza tradicional y los negocios ilegales que se esconden tras la fachada de la alta sociedad. Aunque la película ya jugaba con la idea de que el lujo y la criminalidad conviven en los mismos círculos, la serie profundiza en esa tensión con una trama completamente nueva.
La conexión más evidente entre ambas producciones es el estilo de Guy Ritchie. El director no solo firma la serie como creador, sino que imprime su sello en la narrativa, el ritmo y la estética. Los personajes hablan con la misma ironía afilada, las escenas de acción mantienen la coreografía frenética y la estructura de engaños, giros y dobles juegos sigue siendo el motor de la historia. En ese sentido, la serie funciona como una extensión natural del universo que Ritchie estableció en el cine, aunque con protagonistas diferentes y conflictos inéditos.
Otro punto clave es que la serie incluye guiños y referencias al film, pero nunca depende de él para avanzar. Los espectadores que vieron la película reconocerán ciertos códigos, nombres y dinámicas del mundo criminal británico, pero quienes lleguen por primera vez a la franquicia pueden disfrutar la historia sin necesidad de contexto previo. Esta independencia narrativa ha sido celebrada por la crítica, que destaca la habilidad de Ritchie para expandir su universo sin caer en la repetición.
En resumen, la relación entre la serie y la película es la de dos obras que comparten universo, tono y espíritu, pero que cuentan historias distintas. The Gentlemen en televisión no es una continuación, sino una reinterpretación del mismo mundo criminal desde otra perspectiva. Es, en esencia, una ampliación del mapa que Guy Ritchie lleva años dibujando: más personajes, más conflictos y más oportunidades para explorar el lado más elegante —y peligroso— del crimen británico.
