Crítica de 'PRIMA' de ADÉLA: el disco con el que la eslovaca que fue eliminada de KATSEYE quiere conquistar el pop
El álbum cuenta con 11 canciones, entre ellas el hit 'Ain’t In L'
Adéla en los Premios CFDA de Moda 2025, celebrados en el Museo Americano de Historia Natural el 3 de noviembre de 2025 en Nueva York, Nueva York. / Stephanie Augello
Hay artistas que necesitan tres discos para descubrir quiénes son. ADÉLA ha decidido ahorrarse el trámite. La cantante eslovaca publica PRIMA, su primer álbum, después de pasar por Dream Academy, el programa del que terminaría saliendo KATSEYE, y de una sucesión de canciones que han ido construyendo una historia bastante más interesante que aquella eliminación temprana. Después llegaron The Provocateur, Homewrecked y, sobre todo, Ain’t In LA, la canción que convirtió a ADÉLA en la primera artista eslovaca en entrar en el Billboard Hot 100.
Ahora, con 22 años, instalada en Estados Unidos, después de haber teloneado a Demi Lovato y con Capitol Records detrás, llega PRIMA. Son 11 canciones y poco más de media hora para demostrar que ser eliminada de un programa no tiene por qué ser el final de una historia. A veces solo significa que alguien ha decidido escribir otra.
Y quizá eso sea precisamente lo más interesante de ADÉLA. Su historia ya era conocida por mucha gente antes de que llegara este disco. Pero Ain’t In LA consiguió algo distinto: hacer que la gente quisiera detenerse a escuchar qué había detrás de la historia.
Porque ADÉLA no vende únicamente la fantasía de convertirse en una estrella. Vende algo mucho más reconocible: la sensación de estar lejos de aquello que quieres y seguir avanzando igualmente.
La producción de PRIMA de ADÉLA
Dylan Brady, de 100 gecs, y Blake Slatkin aparecen como productores ejecutivos de PRIMA, acompañados por nombres como The Dare, Cashmere Cat, grandma —Liam Hall— e Isaac Eiger. También participan compositores como Julia Michaels y Theron Thomas, mientras ADÉLA coescribe las 11 canciones.
El resultado es un álbum de producción muy heterogénea: electrónica pop, recursos del pop de los 2000, patrones rítmicos que remiten a los 90 y texturas de hyperpop conviven con bajos especialmente presentes y capas de sintetizadores de carácter metálico. Esa variedad permite que ADÉLA cambie de registro con facilidad, aunque también provoca que no todas las decisiones de producción tengan el mismo peso dentro del conjunto. Cuando la instrumentación se contiene y deja espacio a la voz, el disco encuentra algunos de sus momentos más sólidos.
En PRIMA caben suficientes referencias al pop reciente como para montar una pequeña genealogía, aunque no todas terminan de convivir con la misma naturalidad. ADÉLA tiene las ideas, el instinto y el oído; ahora toca conseguir que todo eso suene inequívocamente suyo.
Análisis de las canciones de PRIMA
Sus mejores momentos aparecen cuando esa mezcla deja de ser una colección de referencias y se convierte en personalidad. KGB, producida por The Dare, abre el disco con una producción agresiva y electrónica que encaja con la historia de una chica que llega desde Eslovaquia, aprende inglés trabajando de noche y decide que su vida tiene que ocurrir en otro lugar. Therapy lleva esa idea a un terreno más incómodo, ADÉLA cuestiona su propia capacidad vocal mientras utiliza Auto-Tune,lo cual me hace querer seguir escuchando. El pop no tiene por qué esconder sus costuras; también puede convertirlas en parte del vestido.
El humor es una de sus armas. Nicole Kidman podría haberse quedado en una ocurrencia diseñada para generar titulares, pero funciona porque detrás del nombre hay una canción sobre esa relación extraña que mantenemos con personas que no conocemos. Hitachi convierte el nombre de un juguete sexual en el punto de partida para hablar de una ruptura y conseguir que la provocación termine transformándose en melancolía.
También están I’m The Man, Red Bottoms, Boys, Fantasize, Marijuana y Starving Artist, que completan un álbum obsesionado con el poder, el deseo, el dinero, la familia y las relaciones. ADÉLA tiene la habilidad de hablar de cosas bastante serias sin vestirlas de solemnidad. El problema es que no todas las ideas tienen el mismo peso.
Boys funciona como ejercicio de estilo y mira hacia el pop de los 2000, pero sus referencias resultan menos personales que las de los mejores cortes. Fantasize tiene buenos momentos, aunque su sonido parece menos reconocible. Y Marijuana, con apenas 1:50 minutos, funciona dentro de la secuencia pero deja la impresión de que podría haber sido algo más.
Hay algo en PRIMA que me ha llevado varias veces a We Can’t Stop de Miley Cyrus. ADÉLA hace que una canción parezca el principio de algo más grande. Parte de esa conexión puede estar en Theron Thomas, compositor de We Can’t Stop y también está presente en este álbum. Desde el renacimiento de Charli xcx, una artista pop no me devolvía con tanta claridad esa sensación de peligrosidad, esa clase de pop que parece saber que está jugando a convertirse en recuerdo.
Lo mejor del álbum
Lo mejor del álbum está en lo que ha conseguido provocar alrededor de él. ADÉLA ya tenía una comunidad que sabía quién era. Pero ahora ha conseguido que mucha más gente se detenga y quiera saber qué hay detrás de esa chica de Bratislava que está desmontando el sueño americano ligeramente.
Durante décadas, el pop nos ha enseñado que para cumplir nuestros sueños hay que llegar a una ciudad concreta, una dirección que parece contener la contraseña de la vida que queremos.
Ain’t In LA propone algo mucho más interesante: ¿y si no existe ese lugar? Ahí está una parte enorme del atractivo de ADÉLA. Su historia empieza muy lejos de Estados Unidos, PRIMA trata de descubrir que quizá no necesitabas estar allí para empezar a llegar. Y eso explica por qué tanta gente ha querido escuchar el álbum.
Todos tenemos nuestro propio Los Ángeles. La ciudad a la que pensamos que deberíamos mudarnos, la persona en la que creemos que deberíamos convertirnos antes de sentir que hemos llegado. ADÉLA ha sabido convertir esa distancia en una canción y, después, convertir la canción en una invitación. Escucha lo que hay aquí. Quizá tú tampoco estés tan lejos.
PRIMA no es todavía un álbum perfecto. Tiene canciones que podrían estar más desarrolladas y momentos en los que la influencia pesa demasiado; pero tiene algo que no se puede fabricar fácilmente. La sensación de que estamos asistiendo al principio de una historia que todavía puede hacerse mucho más grande.
