30 años del HIStory World Tour: la última y descomunal gira mundial de Michael Jackson
La última gira mundial de su carrera comenzó en Praga ante 120.000 personas y pasó por Zaragoza y Valladolid

Michael Jackson performs live on stage, 1996. (Photo by Phil Dent/Redferns) / Phil Dent
Antes de que Michael Jackson apareciera hubo que levantar una estatua de Michael Jackson. Medía unos diez metros, pesaba alrededor de veinte toneladas y fue instalada en Praga como parte de una campaña promocional que difícilmente podía confundirse con la modestia. El 7 de septiembre de 1996, cuando unas 120.000 personas se congregaron en el parque Letná para el primer concierto del HIStory World Tour, el cantante llevaba tiempo construyendo algo más grande que una gira: una representación monumental de sí mismo. Treinta años después, aquel despliegue conserva la desmesura de una época en la que Jackson seguía siendo capaz de movilizar multitudes gigantescas mientras su vida pública se volvía cada vez más complicada.
Llegaba después de unos años especialmente turbulentos. La gira de Dangerous había terminado en 1993 en medio de las acusaciones de abuso sexual formuladas aquel año y mientras Jackson recibía tratamiento por una dependencia de analgésicos. En 1994 se había casado con Lisa Marie Presley y en 1995 publicó HIStory: Past, Present and Future, Book I, un álbum doble cuya primera parte recopilaba sus grandes éxitos y cuya segunda contenía material nuevo. Canciones como "Scream", "They don't care about us", "Stranger in Moscow", "Earth song" o "You are not alone" mostraban a un artista mucho más defensivo, herido y obsesionado con su relación con los medios, pero todavía comercialmente gigantesco.
La gira trasladó esa mentalidad al escenario. Michael ya no se presentaba simplemente como una estrella del pop. Se representaba como un acontecimiento histórico. El comienzo era suficientemente explícito. Después de una introducción cinematográfica, una cápsula parecía atravesar el espacio y aterrizaba sobre el escenario; de ella emergía Jackson vestido con un traje futurista. Permanecía inmóvil durante largos segundos, dejando que los gritos hicieran el trabajo, antes de atacar "Scream". La producción incluía enormes pantallas, plataformas hidráulicas, pirotecnia, humo, llamaradas, cambios de vestuario, bailarines y una grúa que lo elevaba sobre el público. En Praga terminó "Heal the world" suspendido sobre la multitud antes del estallido final de fuegos artificiales.
LOS40 Classic
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El repertorio funcionaba como una autobiografía musical comprimida en algo más de dos horas. Las nuevas "They don't care about us", "Stranger in Moscow" o "Earth song" convivían con "Billie Jean", "Thriller", "Beat it", "Smooth criminal", "Black or white" y un bloque dedicado a The Jackson 5. Había incluso una versión de "Come together", de The Beatles. La música compartía protagonismo con una coreografía milimetrada y una producción que acercaba el concierto al lenguaje del cine y del parque temático.

Aquello provocó también críticas. La espectacularidad era indiscutible; la espontaneidad, bastante menos. Parte de las voces estaban pregrabadas y algunas crónicas señalaron que el formidable aparato visual podía terminar imponiéndose sobre el cantante. Cuando el espectáculo llegó a España, Heraldo de Aragón escribió directamente que Jackson había cantado "más bien poco", aunque reconocía que el despliegue técnico no tenía precedentes entre las grandes giras internacionales.
Zaragoza había entrado en estado de jacksonmanía varios días antes. Las 45.000 entradas para La Romareda estaban agotadas y el montaje movilizaba un séquito de unas 300 personas. Finalmente, el 24 de septiembre de 1996, Jackson apareció ante un estadio lleno. Su llegada había generado una expectación extraordinaria y aquel fue el único concierto que ofreció en España durante la primera parte de la gira. La prensa describió fuegos artificiales, guerreros intergalácticos, enormes pantallas y la cápsula espacial con la que el cantante irrumpía en escena.
Michael volvería a España al año siguiente, pero el contraste fue considerable. El 6 de septiembre de 1997, el estadio José Zorrilla de Valladolid acogió el último concierto europeo del HIStory World Tour. Hacía frío, había grandes claros en las gradas y se habían vendido algo más de 20.000 entradas, lejos de las cifras de Zaragoza. El resultado económico fue malo —años después el alcalde de Valladolid lo recordaría directamente como un "desastre" en ese aspecto—, aunque la dimensión del espectáculo seguía intacta. Fue, además, la última vez que Michael Jackson ofreció en España un concierto perteneciente a una gira propia.
Entre Praga y Valladolid había pasado prácticamente un año y medio mundo. El HIStory World Tour terminó definitivamente el 15 de octubre de 1997 en Durban, Sudáfrica. Las cifras permiten entender su tamaño: 82 conciertos, 35 países, alrededor de 4,5 millones de espectadores y unos 165 millones de dólares de recaudación. Fue la gira de mayor recaudación de los años noventa realizada por un artista en solitario.
También sería la última gira mundial de Michael Jackson. Después hubo actuaciones especiales, como los conciertos Michael Jackson & Friends de 1999 o la celebración de su 30 aniversario como solista en el Madison Square Garden en 2001, y en 2009 preparó la residencia This Is It en Londres, que nunca llegó a estrenarse. Por eso aquellas noches de 1996 y 1997 adquirieron después un significado que nadie podía prever.
El HIStory World Tour muestra además con extraordinaria claridad al Michael Jackson de aquella etapa: un artista que todavía convocaba a millones de personas, pero que parecía necesitar una maquinaria cada vez mayor alrededor de su figura. Una nave espacial, una estatua gigantesca, soldados, explosiones, grúas, pantallas y multitudes formando parte de una ceremonia concebida para demostrar que seguía en la cima.
En Praga, hace ahora 30 años, Michael Jackson apareció dentro de una cápsula y permaneció inmóvil mientras 120.000 personas gritaban. Apenas necesitaba moverse. Durante unos segundos, toda la enormidad de aquella gira podía resumirse en esa imagen: un hombre quieto en medio de un espectáculo gigantesco construido alrededor de su propia leyenda.













