Muere la princesa Astrid de Noruega, hermana del rey Harald, apenas dos semanas después del fallecimiento del monarca

La princesa ha fallecido a los 94 años, apenas dos días después de acudir al funeral de su hermano

La princesa Astrid de Noruega / Patrick van Katwijk

La familia real de Noruega atraviesa uno de los momentos más duros de su historia reciente. La princesa Astrid, hermana del fallecido rey Harald, ha muerto este viernes 11 de septiembre a los 94 años, apenas quince días después del fallecimiento del monarca noruego.

La noticia ha conmocionado al país escandinavo, que todavía se encontraba inmerso en el duelo por la pérdida de Harald, fallecido el pasado 28 de agosto tras varios problemas de salud. Astrid había participado en todos los actos de despedida de su hermano y fue una de las imágenes más emotivas del funeral, donde apareció visiblemente afectada por la pérdida.

La desaparición de la princesa supone un nuevo golpe para la Casa Real noruega. Astrid era la última superviviente de los tres hermanos que formaban una de las generaciones más reconocidas de la monarquía del país. Su sobrino, el rey Haakon, ha sido el encargado de comunicar públicamente el fallecimiento y despedirse de ella con un mensaje lleno de cariño, destacando su dedicación a la Corona, su compromiso con las causas sociales y el importante papel que desempeñó dentro de la familia durante décadas. Como muestra de respeto, el monarca ha ordenado que las banderas ondeen a media asta en el Palacio Real.

Astrid de Noruega

La muerte de Astrid llega en un momento especialmente delicado para Noruega. El país todavía estaba asimilando la pérdida de Harald, una figura fundamental de la historia reciente de la nación. La princesa había permanecido junto a él hasta el final y, de hecho, acudió al hospital para despedirse de su hermano durante los últimos días de su vida. Posteriormente, participó en todos los homenajes organizados en su memoria, convirtiéndose en uno de los rostros más destacados del duelo nacional.

Aunque nunca ocupó el trono, Astrid fue una de las integrantes más respetadas y populares de la familia real. Su papel ganó especial relevancia cuando apenas tenía 22 años. Tras la muerte de la princesa heredera Marta, madre de Harald, asumió numerosas responsabilidades institucionales y llegó a ejercer como primera dama de Noruega durante varios años, acompañando a su padre en actos oficiales y representando a la Corona dentro y fuera del país.

Esa labor la convirtió en una figura muy conocida entre los noruegos. A lo largo de su vida participó activamente en iniciativas sociales y benéficas, especialmente vinculadas al bienestar de las personas más vulnerables. Precisamente ese compromiso fue uno de los aspectos que quiso destacar el rey Haakon en su despedida pública, en la que afirmó que la princesa siempre mostró cercanía, entrega y una enorme vocación de servicio.

Su matrimonio

En el ámbito personal, Astrid protagonizó una historia que marcó su trayectoria dentro de la monarquía. Se casó con el empresario y medallista olímpico Johan Martin Ferner, una unión que en aquella época supuso la pérdida de sus derechos dinásticos al tratarse de un ciudadano sin sangre real. A pesar de ello, continuó siendo una presencia fundamental dentro de la familia y mantuvo una estrecha relación con la institución. El matrimonio tuvo cinco hijos y permaneció unido hasta el fallecimiento de Ferner en 2015.

Con la muerte de Astrid desaparece una de las últimas representantes de una generación histórica para la monarquía noruega. Su otra hermana, la princesa Ragnhild, falleció en 2012, por lo que Astrid era ya la única superviviente de los tres hermanos. Su figura estuvo ligada durante más de siete décadas a la vida pública del país y fue testigo de algunos de los momentos más importantes de la historia reciente de Noruega.